martes, 31 de agosto de 2010

OPINION
El año 2015
Por Horacio González *
El actual gobierno aspira, como se sabe, a otro mandato surgido de las urnas. Si lo logra, en el año 2015 se habrá cumplido un ciclo histórico extenso. A falta de mejor nombre, se lo conocerá como el ciclo “kirchnerista”, aunque los historiadores podrán ensayar denominaciones más desapegadas del idioma con que se expresa el fragor político. Pero me detengo ahora en un problema que considero importante. Lo llamaré el problema de la autorreflexión sobre el merecimiento. Aguardar favorablemente otro período constitucional del mismo signo político que los dos anteriores (muchos lo esperan, otros quedan demudados ante esa no inverosímil posibilidad: variados pronósticos ya están circulando) no puede ser un pensamiento simple. Quien lo postule debe acceder a una revisión de su propia conciencia cívica respecto de merecimientos, calidades y proyectos. Es evidente que el ciclo entero que así se cumpliría reclamará exigencias mayores en términos de reflexión histórica; no podría ser producto de un mero continuismo ni el resultado de una operación electoral afortunada.
Admitamos que una continuidad, como dije, “del mismo signo”, es un episodio de dimensiones enormes y desafiantes. No puede ser mera continuidad sino disposición a encarar temas, estilos y designaciones nuevas para el conjunto de los actos necesarios para abrir una etapa nueva. En primer lugar, debe estabilizarse nuevamente el juicio sobre el pasado. La disputa sobre Papel Prensa ilustra lo que queremos decir. Proponerlo como de “interés público” lo hace un tema semejante al de la discusión sobre los tributos fiscales sobre la renta agropecuaria, las condiciones de la explotación minera y la cuestión de los medios de comunicación. Pero tiene la propiedad de ser una tribuna de enjuiciamiento sobre el inmediato pasado, que nunca parece cicatrizar. En efecto, en los años ’70 convivían varios despliegues antagónicos de “acumulación” económica y política. Sin embargo, vuelve la discusión sobre esos años –discusión que es la misma y es otra–, porque no habrá sociedad argentina si no se realiza la cura real del pasado.
No es fácil pensar otra época en nuestro país donde existiese un banquero como Graiver, joven, aventurero, definido por un estilo de riesgo que sin duda debía fundarse en una mirada muy descarnada sobre el origen de las fortunas (aunque esto sea la esencia recóndita de todo poder financiero). Tal como en el origen real del capitalismo: “con lodo y sangre en sus poros”. Parecía ser indistinto si la acumulación capitalista provenía del corazón oscuro del régimen o de las operaciones expropiatorias revolucionarias. Estas, si eran presentadas en nombre de la creación de poderes alternativos, también podían verse como réplica rebelde del origen real de las estructuras dominantes, que en su pasado remoto solían guardar la memoria difusa de un audaz golpe de mano.
En esos años de profunda ilegalidad, el poder revolucionario tomaba no pocos elementos del orden económico reinante, así como los militares, en su sueño demencial también fundado en la ilegalidad y en el uso del Estado al mismo tiempo, tomaron elementos del proceder insurgente. No eran moralmente iguales estos dos poderes, como lo demuestra el hecho de que uno de ellos generalizó una matanza en las tinieblas del Estado, tornándolo a éste clandestino. Como ahora viene a demostrarse, de las tantas encrucijadas existentes, Graiver representaba una de ellas, porque podía ser el banquero de todos, mostrando la ilegalidad profunda de la época. Los militares de aquel tiempo de tinieblas juzgaron que la relación entre Montoneros, la banca Graiver y las nuevas hipótesis de “acumulación primitiva” de un renovado capitalismo financiero debía resolverse por la coacción, por el cerrojo de miedo que imponían sobre la sociedad y fraguando la alucinada imagen de las desapariciones como “secreto que todos sabían”.
El secreto del Estado clandestino lo sabía el Estado visible, y el secreto de la sociedad de torturadores lo sabía la sociedad real en las entrelíneas de su facultad de sospechar. Eran conocimientos subterráneos, metáforas ocultas de cualquier conversación trivial. Con esos ingredientes coactivos que permitían caminar por la calle pero que mantenían sus partículas atemorizantes en el interior del habla real, se ejercía la gran trama expropiatoria. Era la confiscación general de bienes en todos los planos de actividad –empresas y personas–, cuya metodología en la mayoría de los casos reposaba en la ley de fuga, en los vuelos de la muerte o en los campos de concentración en cuarteles, comisarías o destartalados predios del Estado. Y en otros, de la prisión anterior o posterior a los hechos, como coreografía de la cesión de bienes y contratos de traspaso de propiedades.
El caso Graiver, como siempre se sospechó y siempre se dijo en sordina, es parte de la cifra entera de la historia nacional contemporánea. Excede y refuta lo que los escuetos tribunos de la oposición, los editorialistas de los diarios involucrados y el propio fiscal Strassera dicen ver en este episodio: un caso de impostura gubernamental, una malversación de los derechos humanos al lanzarlos hacia una nueva torsión confiscatoria, una arbitraria conversión en ilegales de hechos que mostraban su prístina legalidad. Agregan una consabida letanía: control de medios, atentado a la libertad de expresión, inseguridad jurídica. ¿Acaso no era una familia vinculada a las finanzas vendiendo sus propiedades por un comprensible traspié económico? No, era mucho menos y mucho más que eso. Mucho menos: el Estado al que como financista Graiver quería aliarse aunque con otro estilo de acumulación venía en 1976 a cobrar sus libras de carne. Mucho más: el poder militar-empresarial-comunicacional quería construir otro Estado sobre la ruina de pactos anteriores, un nuevo orden estatal y financiero exorcizando con sangre al grupo Montoneros, que también era mucho más que una organización armada, pues interpelaba al conjunto de los estamentos productivos, religiosos y militares de la nación.
Por lo tanto, los actos reales del actual gobierno exceden cualquier astucia que pudiera haber en torno de la invocación de los temas de derechos humanos para finalidades no intrínsecas a ellos. Son actos de historiografía aplicada. Son una entrada efectiva al reino de la libertad de expresión, que es la que indaga el interior de los lenguajes sociales sin pretender encontrarlos prefabricados. Por supuesto, ahora pudiera haberse preferido silenciar este tema específico de la empresa de papel, porque incluso la sociedad argentina estaba preparada para ello. Nadie lo reclamaba, luego de largos años donde la Justicia avanzó no poco y de manera muchas veces excepcional. ¿Para qué más? Pero ya no se trata tanto de la justicia sino de la historia, cuyo conocimiento profundo es finalmente la forma superior de la justicia. No en todos los casos, pero sí en casos extremos como éste, una familia es una forma equivalente al drama histórico en su conjunto. Por eso se escinden en escribanías y por medio de papeleríos tribunalicios.
Como los Labdácidas de Sófocles, los Graiver son una estructura familiar que fue acosada por el Estado, que perteneció a la conciencia implícita de una época turbada y llega a este momento actual en busca de su verdad, como tantas otras familias, habiendo atravesado estos años con distintas readaptaciones y diversos grados de aceptación de los nombres políticos más sombríos que diera la política nacional. El Estado, si busca reconstruirse como parte de la sociedad y de la memoria pública (que no necesariamente sanciona pero busca instituir sus verdades), debe dar el paso fundamental del esclarecimiento de la historia. Alemania, en los años ’80, aún discutía las responsabilidades y conceptos profundos que habían llevado al nazismo.
Ocurre lo mismo entre nosotros, con las diferencias que quieran establecerse, principalmente una: la conducción central del régimen militar argentino instaló la maquinaria de terror pero la combinó con un discurso público de restauración del orden hablado con palabras solicitadas del diccionario de la república y las libertades. A muchos grupos empresarios y a muchos argentinos con responsabilidades culturales y sociales se les hizo fácil aceptar este acertijo insensato, primero, porque conocían esas palabras tranquilizadoras y, segundo, porque los ayudaban a no mirar demasiado hacia una realidad de pesadilla, de la que podían sacar partido sin tanta mala conciencia, pues se vivía un régimen doble y entrelazado. En un segmento se mantenía la ley, y en otro, débiles tabiques amortiguaban la voz del torturado, aunque la situación incluía que algunos gritos se filtraran para decir sin decir. ¿Qué sugerían? Que las leyes del tráfico económico y la identidad de las personas eran nominales. No eran leyes ni identidades, eran la traducción normativa de aquellos gritos provenientes de la mazmorra.
Ahora está ante la Justicia y el Parlamento este núcleo trágico de la historia nacional. Pero principalmente está frente a la conciencia pública. Entonces: por parte del gobierno que desató el nudo de esta discusión, aspirar a completar ante la consideración popular y constitucional cuatro años más de mandato, supone acrecentadas responsabilidades en cuanto a este tema y a tantos más. Es preciso asumirlas y darles el contenido de ideas que amplíen la frontera del compromiso genuino con los grandes cambios.
El Frente que se propone debe obtener más especificaciones conceptuales: se dice “trabajadores, clase media, empresarios”. Deben refinarse estos conceptos e incluso personalizarse, mencionar cómo las instituciones de cada sector se cortan o se constituyen. Deben insinuarse valoraciones de tales instituciones y de su historia, y debe mencionarse la región cultural habitada por distintas corrientes intelectuales y morales, que deben también especificarse. Deben darse respuestas más comprensivas y originales a las discusiones en ciernes, poniéndose en discusión pública los grandes esquemas bajo los cuales se realiza hoy la minería, tanto como se discutió y sigue discutiendo la naturaleza y distribución de la renta agraria. El equilibrio de transferencias remunerativas entre el capital y el trabajo, desde luego, no debe ser una categoría de equilibrio suficiente sino el paso necesario hacia un nuevo dinamismo social, que lleve directamente a discutir el reino de las tecnologías y la ciencia, su responsabilidad en la creación de riqueza y conocimiento al margen de corporaciones y tecnocracias. La idea tradicional de “cultura del trabajo” debe dar paso a la potenciación de todas las formas nuevas y modalidades emancipadas del trabajo: material, simbólico, manual e intelectual.
Un gobierno con una realidad de minoría o empate parlamentario no debe ser minoritario en el acto de tomar las fuerzas de la historia en sus manos. Estas son las fuerzas de la libertad colectiva, de la pedagogía de masas y del esclarecimiento de su propio pensamiento, en términos de renunciar al uso de la coacción estatal, de dejar que reinen las pulsiones del argumento persuasivo, dirigido en especial a quienes lo atacan o consideran que no posee legitimidad para hablar de historia, memoria y derechos humanos. Pero en estos casos hablan los actos. Es cierto que en cuerda simultánea debe hablar el habla, deben hablar las palabras. Muchas ya se han dicho. Lo que quiero decir es que hay un tramo exigente que aún deberá recorrerse. El de mostrar, en un gran ejercicio de reflexión y autocrítica, que el período advenidero, elecciones mediante, deberá ser fruto del merecimiento, esto es, de mayores autoexigencias y compromisos crecientemente sutiles. Por un lado, merece quién interpreta mejor el pasado y lo transborda a otras dimensiones en las que juzga situaciones ya vividas, cancela los atavismos y renueva la esperanza. Por otro lado, merecer es algo a ser creado, es el único sector de la vida en que en el momento de la cosecha no actúa el pasado ni somos fruto de meros legados.
Sociólogo, director de la Biblioteca Nacional
Minería y ciencia política
Por Atilio A. Boron *
El Congreso Internacional de Ciencia Política que se reunió esta semana en San Juan deparó una agradable sorpresa: el desbordante fervor de unos tres mil jóvenes que desde casi todos los rincones del país acudieron para participar de sus deliberaciones y que manifestaron su rechazo al estéril y afortunadamente ya agonizante saber convencional de las ciencias sociales y también, para disgusto del gobierno provincial, a la minería a cielo abierto y al creciente intervencionismo norteamericano en América latina y el Caribe. El evento contó con el firme apoyo del gobernador José Luis Gioja, quien según aseguran los locales está tratando de posicionarse para la candidatura vicepresidencial del FpV. La realización de este congreso, así como la Cumbre de Presidentes del Mercosur, a comienzos de este mes y, antes, el de Filosofía, en julio de 2007 –y que fuera clausurado por la presidenta Cristina Fernández– fueron exhibidos como importantes realizaciones del mandatario sanjuanino, demostrativas, según algunos, de una eficacia y de un poder de convocatoria que lo proyectarían, casi sin rivales a la vista, a la anhelada candidatura vicepresidencial.
Pero más allá de este detalle, algo que llamó la atención fue la observación de Juan Carlos Gioja, hermano del gobernador y diputado nacional, quien al efectuar un balance del Congreso de Ciencia Política sintió la necesidad de decir que “éste no es un congreso kirchnerista”, curiosa aclaración motivada tal vez por la imprudente declaración que efectuara al llegar a la provincia uno de los principales invitados, Ernesto Laclau (quien luego recibiría el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de San Juan de manos del ex presidente Néstor Kirchner), al decir que “el peronismo es el mejor símbolo de la democracia”. Y para demostrar la verdad de su afirmación, el diputado Gioja dijo textualmente que la acusación de los opositores carecía de “asidero si se considera la participación en el congreso del politólogo y sociólogo argentino Atilio Boron y de Horacio González”. (Diario Huarpe, San Juan, 27 de agosto 2010: http://www.diariohuarpe.com/nota.asp?id=36200) No sabemos si la intención de los anfitriones fue la de organizar un “congreso kirchnerista”. Lo que sí podemos decir es que si ése fue el objetivo, la presión de los jóvenes para discutir desde una perspectiva crítica y no complaciente los grandes temas nacionales e internacionales, y la predisposición de muchos participantes para abordar los temas de fondo y llamar las cosas por su nombre, pudo más: la minería a cielo abierto fue condenada como un crimen contra la naturaleza y la sociedad, y los siniestros planes del imperialismo sembrando de bases militares (más de una veintena al día de hoy) la dilatada geografía latinoamericana denunciados una y otra vez.
En relación con lo primero, algunos “amigos” de la Barrick Gold replicaban diciendo que era reaccionario dejar tan inmensas riquezas en el subsuelo, y rotulaban a quienes se oponían a su explotación de representantes de la “antiminería”. El mismo argumento utilizado para acusar de “globalifóbicos” a quienes quieren “otra globalización” (que, por ejemplo, globalice la legislación protectiva de los trabajadores que existe en Alemania, o los 18 meses de licencia por maternidad concedidos en Suecia y Noruega) y no la globalización neoliberal que promueve la precariedad laboral, la destrucción del Estado y el desempleo masivo. En relación con la minería, quienes criticaban la voladura de cerros enteros, la destrucción de la flora y fauna locales, y los tremendos costos sociales y los riesgos del emprendimiento (que serán evidentes cuando la Barrick Gold haya extraído toda la riqueza y el cianuro prosiga con su labor) no se oponían a la minería sino que sostenían la necesidad de un abordaje diferente para su explotación. Y esa alternativa existe; no es cierto que el del cianuro sea el único método para separar el oro de los demás metales. Los expertos, en San Juan y fuera de esa provincia, coinciden en que existen otras metodologías, completamente inocuas, pero que las empresas no las adoptan porque reducirían en algo sus exorbitantes ganancias. Si en materia económica la derecha siempre dice que “no hay alternativas”, lo mismo ocurre con las empresas mineras, para las cuales, fieles a la lógica del capitalismo de privilegiar la ganancia sobre cualquier otra cosa, no hay más alternativa que el cianuro, de lejos la más barata y a la vez más letal. Pero los extraordinarios beneficios de la gran minería obedecen, también, a las absurdas concesiones que, en materia tributaria, brindan el Estado nacional y el provincial. La Barrick Gold –la mayor corporación productora de oro del mundo– goza de exenciones impositivas que sonarían como música celestial para millones de argentinos: no pagan Ganancias, Ingresos Brutos y tampoco el impuesto al cheque. A cambio, abona al municipio y a la provincia el 3 por ciento del oro obtenido en boca de mina, según su propia declaración jurada y sin ninguna auditoría fiscal, mientras que el resto de los minerales extraídos –algunos de ellos indispensables para la fabricación de equipos de alta tecnología o aleaciones especiales de la industria militar o aeroespacial– no genera ninguna obligación tributaria. Es a causa de esta insostenible situación que César Gioja, senador nacional, reconoció hace poco la necesidad de “analizar todos los aspectos vinculados con la rentabilidad de la minería”, reconociendo que la irrisoria regalía minera del 3 por ciento se fijó “porque en ese momento se legisló por la inventiva de los legisladores, no teníamos antecedentes”. Gracias al avance del pensamiento crítico, estos temas pudieron discutirse largamente en San Juan. En buena hora, y ojalá que la discusión prosiga.
TELEVISION
Periodismo sin medias tintas
Entre las reflexiones del periodista uruguayo y la “presencia” de invitados virtuales que debaten vía Twitter, el ciclo conecta con la coyuntura mediático-política del país. En el primer envío fue entrevistada Lidia Papaleo y se abordó el tema del aborto.
Por Emanuel Respighi
Antítesis desde su mismo título del “periodismo independiente” que se declama desde algunos sectores, Bajada de línea (domingos a las 21.30) no es más que un ciclo periodístico que se propone abordar diferentes temas de índole social explicitando su posición. El programa que el domingo estrenó Canal 9 tiene por objetivo echar luz sobre temas de relevancia nacional –tanto coyunturales como estructurales– proponiendo mostrar la “otra campana”, frente a la que los grandes grupos mediáticos ofrecen a diario. Sin autoproclamarse independiente, Bajada... toma posición independiente respecto de cualquier gobierno o empresa periodística. En ese sentido, Bajada... es Víctor Hugo Morales hecho programa de TV. No es poco para los convulsionados tiempos mediático-políticos que corren. En el debut, el ciclo midió 5,4 puntos de rating, quedando tercero en su franja y ganándole a La cornisa cuando compitieron directamente.
Ultimo representante de un periodismo sin medias tintas, que no se preocupa por encubrir el lugar desde el que dice lo que dice, el ciclo producido por GP Media es hijo directo de la coyuntura mediático-política del país. Sin pretensiones de neutralidad, Bajada... es periodismo explícito y concreto, al que nadie puede acusar de enmascarar pensamiento alguno. En este punto, el programa recobra sentido con la conducción de Víctor Hugo, figura atravesada por la coherencia ideológica. Un capital que sobresale en momentos en que, como el mismo relator y periodista uruguayo expresó en un reportaje en este diario (ver edición del 26 de agosto), sobran comunicadores que prestan su imagen pública “a ideas o intereses que son propios de un productor o empresa”.
En el debut, Bajada... comenzó con un editorial de Víctor Hugo sobre la actualidad, para luego presentar a la periodista Julieta Camaño, que cumple con el rol de leer comentarios vía Twitter. En lo periodístico, el ciclo tuvo un par de hallazgos importantes, como la extensa entrevista que el conductor le hizo a Lidia Papaleo, la viuda de David Graiver (la primera que concede en un estudio de TV). Otro acierto fueron las imágenes desde adentro de la planta de Papel Prensa en San Pedro, con el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, como guía, por primera vez desde su inauguración durante la dictadura militar. Un material, de todas formas, más ilustrativo que revelador. Además, Bajada... abordó el ADN de los hijos de Ernestina Herrera de Noble a través del “cuentito” de la defensa y un “contracuentito” sobre los hechos. También se hizo foco en el tema de la despenalización del aborto, presentado como “la batalla que viene” contra la Iglesia. Allí criticó la poca voluntad para tratar la cuestión de “un gobierno que se dice progresista”.
Aunque el programa basa su atracción en el análisis y la reflexión de Víctor Hugo, cada uno de los temas que aborda se complementa con un cuidado estético y tecnológico que intenta volver televisiva la propuesta. La búsqueda creativa alcanza su punto máximo cuando ofrece el uso de Twitter para que invitados virtuales hagan comentarios, o diputados “debatan” sobre la legalización del aborto. Una estrategia que busca no quedarse afuera del fenómeno de comunicación actual, pero que en el primer programa –que contó con las opiniones de los legisladores Agustín Rossi, Luis Juez y Cinthia Hotton, más el aporte de la periodista Fernanda Iglesias– no tuvo la eficacia que la TV necesita. Pero ésa no fue la única herramienta audiovisual con la que contó el ciclo: pantalla dividida, relatos intercalados en los que se contrastan las opiniones y una permanente musicalización de fondo fueron otros recursos audiovisuales a los que echó mano.
A diferencia de otros programas, Bajada... abre el juego a opiniones disidentes respecto de las que el programa asume explícitamente. Así, lejos de la visión monocorde que los periodísticos supieron tomar en los últimos años, por diferentes razones, en el programa se argumenta y contraargumenta. Tal vez la cuestión que aún falta limar es cómo hacer que esa pluralidad buscada a través de las opiniones invitadas se convierta en un debate real y no se limite a su difusión rápida –más como un cumplido que como un diálogo–, sin tiempo para la reflexión. Ni de Víctor Hugo ni de los televidentes en sus casas.

lunes, 30 de agosto de 2010

“Si prevalecen los monopolios,la guerra está perdida”
De visita en Argentina, Laclau se refirió al asunto de Papel Prensa. También elogió el rumbo del Gobierno y analizó el escenario que se plantea para las próximas elecciones presidenciales. Además, habló de la situación actual de América latina.
Por Federico Poore
Ernesto Laclau está cansado. Su última semana en San Juan estuvo repartida entre conferencias, reconocimientos y cenas en su honor bien lejos de Londres, donde vive. Por eso, antes de comenzar la entrevista, el autor de La razón populista se desploma en uno de los sillones del lobby del Hotel Provincial. Luego, sí, elogia el rumbo del gobierno de Cristina Fernández, compara el armado del kirchnerismo con el PT de Lula y dice que el modelo argentino es superior al de las “socialdemocracias” de Uruguay y Chile. Se anima, incluso, a hablar de Papel Prensa. “Si prevalecen situaciones monopólicas o conservadoras, la guerra está perdida”, asegura.
–Usted sostuvo que el modelo económico argentino “rompía con el neoliberalismo de los noventa”. ¿Dónde observa estas rupturas?
–En primer lugar, si no hubiese estado este gobierno, con su capacidad de resistencia a los dictados del FMI, estaríamos en pleno ajuste. Gracias a que no lo hubo, el país se ha recuperado rápidamente y la crisis internacional no ha llegado a golpear demasiado. La semana pasada apareció en The Economist un artículo sobre la estrategia económica de Cristina (Kirchner). Ellos reconocen que los índices económicos van muy bien, pero dicen que no es debido a la política económica del Gobierno, sino que sostienen que lo que han tenido los Kirchner es mucha suerte. Esto me hizo acordar a una historia de Napoleón contra los generales austríacos. Los austríacos llevaban a cabo una guerra con ejércitos aristocráticos, con todas las reglas científicas de la forma de combate del siglo XVIII. Luego llegaba Napoleón con sus ejércitos populares, destrozaba las líneas austríacas y ganaba la batalla. Y los generales austríacos decían: “Gana, pero no es científico” (risas).
–¿Cómo describiría el escenario político para las próximas elecciones?
–Hace un año había predicho que si la oposición tuviera un mínimo de sentido común, iría por una fórmula Alfonsín-Binner. Ahora parece que están avanzando en esa dirección. El problema de la oposición es no poder presentar un frente unificado en primera vuelta. Los radicales van a seguir con su alianza con el socialismo, pero el Peronismo Federal no se va a quedar atrás. Va a tener que elegir un candidato y ahí es una bolsa de gatos total. Además, Pino Solanas se va a presentar sí o sí. Entonces con por lo menos tres fuerzas opositoras, la posibilidad de que Kirchner obtenga el 40,1 por ciento de los votos en la primera vuelta y que tenga una distancia de más de diez puntos del candidato que lo siga son bastantes altas. En resumen, tal como va la cosa hasta ahora creo que las chances del kirchnerismo son considerablemente mejores que hace un año.
–Hay quienes sostienen que la postulación presidencial de Solanas podría restarle votos a Néstor Kirchner. ¿Esto es así?
–No, definitivamente no es el mismo electorado. Además, la suya es una política tan zigzagueante y tan oportunista, que la misma gente que lo votó ha tenido un gran desencanto con Pino Solanas.
–¿Hay lugar para algo que esté a la izquierda del kirchnerismo?
–Sí: Martín Sabbatella. Hoy puede ser un polo de construcción para fuerzas de centroizquierda que entren en una alianza para la presidencia, y ser una transversalidad más real que la del pasado.
–¿A qué se refiere al plantear que el kirchnerismo es un significante abierto?
–Es un significante abierto en el sentido de que todo lo que empezó a surgir en el 2003 recién comienza a tomar una cierta imagen. En el 2003 era poca cosa: Kirchner salió elegido candidato por uno de esos movimientos internos casi incomprensibles del peronismo y empezó a fijarse en el imaginario colectivo con una cierta idea de unidad o de acuerdo, dado que tiene que representar un arco bastante amplio de fuerzas. Afortunadamente, su núcleo político es lo suficientemente razonado como para no hacer la ingenuidad de lanzarse a conducir un partido exclusivamente ideológico. La incorporación de las distintas fuerzas que se unieron bajo la denominación de “kirchnerismo” es la misma política que ha hecho Lula en Brasil. El Partido de los Trabajadores es ideológicamente muy limitado, pero cuando llegó al Gobierno tuvo que generar una política basada en la transversalidad con grupos de centroizquierda. Las alianzas son otras, y no necesariamente tienen que competir entre ellas. Además, tienen una excelente presidenta del Banco Central, que esperemos que pueda seguir, y un papel político perfectamente claro.
–¿Por qué dice que la división entre Estado y sociedad civil se está borrando?
–Porque hubo una politización de una cantidad de sectores de la sociedad civil. Hace cuarenta años, si uno pensaba cuáles sectores de la sociedad estaban politizados, tenía que decir: los sindicatos. Pero hoy, junto con los sindicatos hay otro tipo de organizaciones. Después de 2001 empezaron las fábricas recuperadas, los piqueteros, movilizaciones en la sociedad que necesariamente conducen a la ampliación del espectro democrático. Estas organizaciones son cuasiestatales: participan activamente de la esfera política, varían en el tiempo y empujan cada vez más límites. El kirchnerismo se ha favorecido por el desarrollo de esos movimientos.
–Chantal Mouffe sostiene que todo Gobierno construye un “nosotros” y un “ellos”. Usted sostuvo que, en un principio, el kirchnerismo construyó el “ellos” en el menemismo. ¿Cuál sería el actual?
–El poder financiero de las corporaciones, claramente.
–¿Y el caso de los medios de comunicación?
–Los medios están organizados monopólicamente, de forma muy poco democrática. El asunto de Papel Prensa es claro en ese sentido, es un monopolio que a partir de ahora no va a existir. El Congreso podrá imponer algunos obstáculos pero el tema ya quedó planteado. Es un momento de apertura. Me parece que la batalla política tiene que darse en base a una relación distinta respecto a los medios, y si prevalecen situaciones monopólicas o conservadoras, la guerra está perdida. Necesitamos que haya más Canal 7 y más Página/12.
–Hace un tiempo planteó que el kirchnerismo había encarado una reforma del Estado a partir del avance sobre ciertos aspectos de poder, como el reemplazo de la cúpula militar y la reforma de la Corte Suprema. ¿Cuáles serían los próximos pasos?
–Los pasos ya están dados. El Gobierno ha sancionado la ley de medios y avanzado con la reforma del sistema jubilatorio, eliminando una de las peores formas que prevalecían de los ’90. También ha implementado la asignación universal por hijo, que todavía es poco pero que es un paso importante. El nivel de pobreza del país claramente está bajando
ENCUESTA EN CAPITAL Y PROVINCIA
Papel Prensa: para la mayoría la pelea es por el control informativo
En la disputa entre Clarín y el Gobierno, el 33% confía más en la empresa, el 18% en la administración K y el 28% en ninguno de los dos. Alto desacuerdo con la embestida.
Por Mariano Confalonieri
En las dos últimas semanas el Gobierno volvió a sacudir la estantería de los medios: anunció la caducidad de la licencia de Fibertel, presentó un informe sobre la presunta adquisición fraudulenta de Papel Prensa, y envió un proyecto al Congreso para regular la venta y distribución del insumo para hacer los diarios.
Las medidas desataron una batalla entre oficialistas, opositores y empresas, y la gente no se quedó al margen. Según una encuesta realizada para PERFIL, el 70 por ciento de la población vio el discurso que pronunció Cristina Fernández en cadena nacional el martes. En tanto el 88 por ciento dijo estar informado de los detalles del conflicto.
Pero lo más interesante es que más de la mitad de los encuestados considera que esta guerra entre el Gobierno y los medios tiene como objetivo de fondo el control de la información. Ante la pregunta “¿Cree usted que el conflicto con Papel Prensa es...?”, el 52,8 por ciento opinó que para controlar la información. El 16,1 por ciento especuló con que se trata de un asunto vinculado con los derechos humanos, y el resto se repartió entre “otras respuestas” y “no sabe, no contesta”.
Si bien no se especifica en la pregunta, está implícito en la respuesta de esa mayoría que predomina la idea de que el Gobierno busca con este paquete de medidas restringir el accionar de los medios.
El martes la presidenta Cristina Fernández de Kirchner intentó ligar la cesión de Papel Prensa en 1976 por parte de la familia Graiver a Clarín, La Nación y La Razón con un delito de lesa humanidad. “La empresa fue transferida en una mesa de tortura”, resumieron los más duros de la Casa Rosada. Sostuvieron esa idea con el testimonio de la esposa de Graiver, Lidia Papaleo, y el de su hermano, Osvaldo Papaleo.
Pero desde la vereda de enfrente contestaron con una solicitada de Isidoro Graiver, hermano de David, el ex propietario mayoritario de Papel Prensa, que contradecía al Ejecutivo, y con las palabras de la hija de David, María Sol, que aseguraba no tener nada que reclamarle a los medios.
En este bombardeo de información la gente tomó posición. Ante la pregunta “¿A quién le cree?”, un 18,4 contestó al Gobierno, un 36,7 por ciento a los familiares disidentes y un 14,7 por ciento a los dos en parte.
Los embates oficialistas sobre la prensa no son nuevos. Se focalizaron, al principio, contra La Nación. Más tarde contra el Grupo Clarín. Quedó para la historia la frase de Néstor Kirchner: “¿Qué te pasa Clarín, estás nervioso?”. También los afiches que ilustraron la Ciudad de Buenos Aires con el eslogan “TN, Todo Negativo”. Pero siguió con la Ley de Medios y después con la avanzada sobre la fábrica de pasta celulósica. En los discursos de ambas partes se cae de maduro que lo que está en juego es la información. CFK advirtió esta semana que el proyecto para regular la venta de papel “es necesario para que todos los diarios cuenten con las mismas condiciones para el insumo básico”. Agregó que los grandes grupos están “intentando manejar el pensamiento y la opinión”.
La respuesta de Clarín y La Nación, socios en Papel Prensa, fue que la embestida no es contra la empresa sino que se trata de “un abuso manifiesto del Estado para perseguir injustamente a medios y directivos de empresas periodísticas en una clara muestra de autoritarismo y una amenaza a la libertad de expresión y el resto de las libertades individuales”.
En la guerra con Clarín también hay posición tomada. Si bien el porcentaje más alto favorece al diario (un 33%), al Gobierno le cree un 18,1 por ciento, a ambos en parte le cree un 14,4 por ciento, y a ninguno de los dos un 28,2 por ciento. La torta, como se ve, está repartida. Entre los que le creen al Ejecutivo, el 48 por ciento piensa que el conflicto por Papel Prensa tiene que ver con una causa de delitos de lesa humanidad.
Entre los que apuestan por Clarín, el 70 por ciento está convencido de que el Gobierno pretende atacar al holding para controlar la información. Entre los que no le creen a ninguno de los dos, la mayoría también opina que es una pelea para monitorear la información, unos creen que lo quiere hacer el Gobierno (55%) y otros que lo quiere hacer Clarín (59%).
Sobre el proyecto para regular la venta del papel y la presentación ante la Justicia del informe “Papel Prensa, la verdad”, la población expresó estar muy en descuerdo en un 35,7 por ciento de los casos. Ahora bien, si se agrupa a los que están totalmente de acuerdo, de acuerdo y parcialmente de acuerdo, el porcentaje asciende a un 41 por ciento.
La división se observa también en el grado de importancia que la gente le atribuye a esta batalla entre los medios y el Gobierno. “¿Cree usted que el conflicto con Papel Prensa, así como la caducidad de la licencia de Fibertel, son temas importantes en este momento en el país?”, se les preguntó a los encuestados. La respuesta fue que para el 50,2 por ciento son relevantes, mientras que para un 44 por ciento no lo son. El resto “no sabe, no contesta”.
Sigue

La “historia oficial”, por televisión
La Televisión Pública difundirá mañana a la noche un documental titulado Papel Prensa, la historia, que incluye los testimonios de Lidia y Osvaldo Papaleo, pero que también muestra imágenes de la dictadura y la relación de los dueños de La Nación, Clarín y La Razón con el gobierno de facto.
Además de sumar esta herramienta al paquete de información destinado a defender la teoría oficial de que la compra de la empresa está ligada a un delito de lesa humanidad, se podrá ver a Lidia Papaleo entrevistada por el periodista Víctor Hugo Morales en su programa de Canal 9, Bajada de línea.
La viuda de David Graiver hablará también con otros medios oficialistas. El documental que emitirá Canal 7 aparece luego de que se anunció que en el acto que presidió Cristina Kirchner el martes se emitiría un corto con la historia de Papel Prensa dirigido por Tristán Bauer, a cargo de la Televisión Pública. Ayer el anuncio del programa fue difundido en las tandas durante el partido de la Selección de Básquetbol y los partidos del Fútbol para Todos
Las búsquedas más insólitas que hacen los argentinos en Google
Tipeando preguntas inconclusas, el programa muestra lo que más se busca. Hay casos increíbles.
PorDiego Geddes
Hagamos la prueba juntos. Hay que abrir el buscador Google, en cualquier navegador de Internet, y tipear “cómo hacer”, pero sin apretar el botón de buscar. Y así nos enteramos de que mientras nosotros estamos buscando algo, hay miles de argentinos que al mismo tiempo están buscando cómo hacer “un currículum vitae”, “una monografía”, “panqueques”, “un grupo en Facebook” o “rastas”. Todas esas opciones son las Google Suggest (o sugerencias de Google), una herramienta que tiene el rastreador más popular de la Web y que sirve para orientarnos en la búsqueda.
“Se instrumenta a través de un algoritmo, una fórmula que trata de aproximarse a lo que puede ser tu búsqueda. Pero el 10% de las preguntas que recibe Google son nuevas, así que es algo dinámico, que va cambiando siempre”, dice desde México Ricardo Blanco, encargado de comunicación de productos de Google. La herramienta toma como guía todas las búsquedas que hacen los argentinos en Google. De alguna manera, con la “Google Suggest” se establece un perfil común de los que los argentinos necesitan y buscan en Internet.
Probando diferentes opciones ( ver Si tipeamos ) encontramos resultados inesperados y sorprendentes. Si tipeamos “qué pasa con” descubrimos que tres de las diez opciones están relacionadas con el diario Crítica. Y en “qué pasa si” hay resultados tan dispares como “qué pasa si una mujer toma viagra”, “si la tierra se detiene” o “si un elefante se para en una pata”.
Da la impresión de que los argentinos le preguntan a Google muchas cosas que quizás no se atreven a preguntar en público. “Google ofrece un lugar donde yo puedo preguntar sin que nadie sepa qué es lo no estoy resolviendo, y que nadie me juzgue por hacerlo”, dice Pedro Horvat, psiquiatra de la Asociación Psicoanalítica Argentina. “Google tiende a ser comparado con la imaginación. Por ahora la imaginación es más que Google, aunque éste cada vez se le parece más”, concluye Horvat.

Ranking

Google mostró cuáles fueron los términos más buscados en 2009.

Lo más buscado fue “juegos”, seguido de “Facebook”, “YouTube”, “videos”, “Hotmail”, “Taringa”, “fotos” y “Clarín”.

Entre las personalidades, el ranking lo encabezó el cantante “Daddy Yankee”, seguido por “Michael Jackson”, “Megan Fox”, “Robert Pattison”, “Ricardo Arjona” y “Mónica Farro.”
Facebook es el campus global de los eternos 20 años.
En un mundo regido por el ego y el interés a corto plazo, nos sentimos cada vez más solos y aplastados por las normas . Tenemos la impresión de que hay figuras impuestas en todos los ámbitos.
Facebook aprovecha nuestro deseo de tener amigos, almas gemelas, lejos de la competencia y los egoísmos desinhibidos.
Es un señuelo.
La amistad en los jóvenes es vital. Es el gran tema de nuestra adolescencia: superar el sentimiento de estar solos, de ser incomprendidos, de no saber a quién confiarnos y en quién confiar.
Facebook nació en las universidades estadounidenses. Al llegar a la facultad, es necesario tejer nuevas alianzas, a veces en un campus, lejos de los padres; lejos, a menudo, de los amigos con los que crecimos, como cuando nos vamos a estudiar a otra ciudad.
Nos gustaría que Occidente fuera como un enorme campu s, un loft universitario gigante, gobernado por el imperativo de la diversión, del placer, del goce perpetuo, con sus fiestas, su competencia sin una apuesta real de vida o muerte, aunque en algún momento haya que recibirse y trabajar .
El espíritu del campus global permite retardar al máximo la impresión de entrar en la triste realidad objetiva de las ciudades grises y los trabajos anónimos y aburridos. Facebook es la promesa de tener siempre 20 años.
También es el último avatar de dos milenios de cristianismo.
Facebook explota el fondo cristiano de Occidente, es decir, la exigencia reprimida, superada pero siempre generadora de culpa para muchos, de amarse unos a otros, de ser iguales y empáticos, de tener fe en un mundo en el que todos seríamos hermanos, felices, compasivos y unidos por un mismo impulso vital, compartiendo los afectos de nuestra alma.
De ahí esa confesión permanente y total en la página de inicio y en el perfil individual, y la expresión febril y constante de una compasión mimética y que no cuesta demasiado. En la red de Facebook somos al mismo tiempo cura y pecador, censor , el que perdona y tolera, y el provocador, el que exhibe sus vicios .
¿Pero cuál es el dios de Facebook? No hay ninguno, es una religión sin trascendencia , la religión hueca de la voluntad de distinción y de seducción. Es una entronización de la marca , donde el individuo pasa a ser un producto que calcula su popularidad por el número de comentarios que suscita. Pero, nunca se sabe, detrás de cada conexión quizá se oculte un milagro .
Por otra parte, existe la impresión de tener amigos más espléndidos por el hecho de no haberlos visto, de no haberlos mirado a los ojos con los verdaderos riesgos que eso supone.
Como los santos, los conocemos solamente por ciertos detalles en los que podemos proyectar nuestras fantasías.
A esto se suma la voluntad mesiánica que permite este medio. Ya es imposible contar la cantidad de abonados que destilan cada día frases de sabiduría, como pequeños gurúes de bolsillo. Es un poco el ambiente de Judea hace dos mil años, donde una multitud de falsos profetas se disputaba la atención del público , hasta que Jesús se impuso con el mensaje más simple y eficaz.
Copyright Clarín y Le Monde, 2010. Traducción de Cristina Sardoy.

sábado, 28 de agosto de 2010

Llegó Crónica Santa Fe
El afamado periódico nacional llega a la provincia con una edición local. Luis Echagüe, editor de Crónica Santa Fe, expresó que este medio "genera una comunicación hacia el pueblo y va a estar sometida a esa palabra". El equipo periodístico de Sin Mordaza cubrirá el centro-norte provincial.
"Crónica genera una comunicación hacia el pueblo y va a estar sometida a esa palabra". Con estas palabras, Luis Echagüe, editor de Crónica Santa Fe, definió el rol que tendrá este nuevo espacio periodístico en los medios de comunicación de la Provincia.
La edición de Crónica de la Provincia de Santa Fe saldrá con 8 páginas de lunes y viernes, y con 16 páginas full color los fines de semana. Pero esto es sólo el comienzo, ya que hay numerosos proyectos, con suplementos y revistas. El de Crónica en Santa Fe es un proyecto a largo plazo.
"Me encontré con un grupo de periodistas muy bueno. Primero, quien me acompaña en esto que es Julio Perafán, que es el director de la edición. Vimos que hay una capacidad para seguir aumentando", agregó Echagüe.
Todo el equipo periodístico de Sin Mordaza estará a cargo de cubrir toda la información de Santa Fe y el norte provincial para la edición santafesina de Crónica, nutriendo al diario con todas las novedades a nivel política, policial y deportivo, entre otras.
"Hemos unido la provincia. No existe el norte y el sur separados, sino en función de convivencia", manifestó Luis Echagüe.

viernes, 27 de agosto de 2010

De interés público
Publicado el 27 de Agosto de 2010

Dos meses y tres semanas después del informe de Tiempo Argentino, el Estado Nacional, representado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, emitió un informe de 23 mil fojas que arribó a similares conclusiones que el nuestro. Saludamos desde estas páginas que una jefa de Estado de la democracia, elegida por el voto popular y en las urnas, se haya atrevido a enfrentar a los voceros del orden conservador, con el mismo énfasis y convicción de este pequeño colectivo de trabajadores de prensa. Lo decimos desde este diario, que en su redacción mantiene intactos los ideales más nobles del periodismo, los mismos que tenían nuestros 100 compañeros desaparecidos en las fauces de la ESMA y otros centros clandestinos. Lo decimos, también, con la autoridad de haber sido críticos de la extensión a las licencias que el gobierno concedió a los barones de la monopolización informativa. Entendemos que a los gobiernos de la democracia se los debe cuestionar cuando hacen las cosas mal, pero también se los puede reconocer cuando aciertan el camino con políticas que conducen a una sociedad más justa, más libre y más igualitaria. Una Argentina con todos adentro. Por eso, somos el único diario que apoya abiertamente la nueva Ley de Medios, presentada como ley mordaza o ley K por los medios tradicionales cartelizados. Creemos que la democratización de la palabra es condición indispensable para la democratización de las relaciones sociales. No hay democracia real sin una verdadera democracia informativa.
Y creemos, con toda la fuerza de nuestras convicciones, que los responsables empresarios del terrorismo de Estado deben rendir cuentas ante los tribunales, como sucede hoy con el último represor de la Prefectura. No hay sociedades que crezcan sin un real contrato social donde la ley sea pareja para todos.
Este es el contexto social, político, histórico y simbólico cultural en que el Grupo Clarín desde su diario, el de mayor tiraje en el país gracias a su abuso de predominio en la industria, pretende desvirtuar la investigación sobre el escándalo de Papel Prensa, usando como ariete de su estrategia a una víctima como Isidoro Graiver, quien apareció relativizando la versión de su cuñada, a pedido de su sobrina María Sol Graiver, quien fue contactada (“requerida”) por los socios privados de Papel Prensa.
Hay motivos familiares, de índole privada, que explican la participación de Isidoro en este intento desesperado de Clarín por quitarles trascendencia y vigor a las inquietantes revelaciones de las últimas horas, que podría conducir a los tribunales a los accionistas del grupo si prospera el expediente judicial platense antes citado. Tiempo Argentino no publicó antes, y tampoco ahora, por respeto a todos los integrantes de una familia diezmada por las patotas de Camps, las posibles razones que alientan a Isidoro.
Lo que sí hicimos fue publicar ayer una entrevista que Cynthia Ottaviano y Juan Alonso, los dos periodistas de este diario que llevaron adelante la investigación sobre el despojo accionario, mantuvieron con Isidoro el 11 de junio, a las 16:10 y que duró dos horas y 12 minutos, primero en un bar de Honduras y Uriarte; y luego en la misma redacción del diario. Es justo decirlo hoy: Isidoro Graiver accedió a aquella reunión después de leer nuestro trabajo, que elogió. Nunca antes había hablado con periodistas, pero lo convenció su contundencia y seriedad. Y nos aportó una pista fundamental para profundizar nuestra labor: nos pidió que buscáramos los diarios Clarín y La Nación de las semanas previas a la venta amañada de las acciones en beneficio de Clarín y La Nación, porque allí quedaba claro el apriete y la humillación a la que habían sido sometidos en aquellos años agrios. Eso hicimos, y comprobamos que mientras los diarios negociaban con el aval de Martínez de Hoz y Videla, desde sus páginas presentaban al Grupo Graiver como a ladrones y fraudulentos, y exigían que la justicia de la dictadura los investigara. Era un mal año para eso: las sentencias eran un tiro en la nuca y, en el mejor de los casos, una picana en las zonas íntimas. Eso mismo que todos los miembros de la familia Graiver sufrieron luego de que los dos diarios obtuvieran las firmas del traspaso “trucho”.
El testimonio de Isidoro Graiver ante Tiempo, que venía a corroborar lo que ya teníamos por vía de la recolección documental, fue mucho más profundo y rico de lo que se cree. En todo momento, Isidoro nos pidió que no se le atribuyera ninguno de sus aportes, y aunque se burló de nuestro idealismo, se mostró varias y repetidas veces sorprendido por el rigor profesional con el que actuábamos. Él no quería aparecer publicado. Argumentó que había sufrido mucho y que quería evitarles a sus hijos mayores problemas. Ese es el motivo por el cual nosotros no hicimos público ese encuentro en aquel momento. Entendimos que su cooperación a la verdad histórica excedía largamente el impacto de una nota menor, que podía darnos alguna venta coyuntural más de ejemplares, y nada más. Respetamos nuestra palabra, porque nuestra palabra es más importante que una primicia.
Misteriosamente, un día Isidoro nos dejó de atender el teléfono y le perdimos el rastro. Volvimos a tener noticias de él, el miércoles 25 cuando Clarín y La Nación, de manera coordinada y antiperiodística, en el solo afán de desacreditar el informe oficial de Papel Prensa, reprodujeron una versión distinta de la que Isidoro nos había dado, en concurso con el propio Isidoro Graiver. Cuando cotejamos las fechas aludidas por estos diarios, observamos que Isidoro se habría prestado a su juego en julio, es decir, mucho antes de que Cristina Kirchner presentara en sociedad el informe Papel Prensa - La verdad. En realidad, Clarín usó a una parte de la familia Graiver para responder en algún momento a la investigación de Tiempo Argentino, la del 6 de junio. Luego decidió que el impacto mayor lo obtendría publicándolo el día después de que desde la Casa Rosada se dejara en evidencia el affaire por cadena nacional.
Desde el momento en que Isidoro rompió su pacto de confidencialidad con los periodistas de Tiempo Argentino, y pasó a formar parte del entramado falaz de los dos diarios que deben responder ante la justicia por sus acciones del pasado, nosotros nos sentimos liberados de mantener en secreto los detalles del encuentro del 11 de junio.
Corresponde aclarar, para quienes no son periodistas, que la deontología profesional excluye del derecho de preservación de la fuente, que en la Argentina tiene rango constitucional, precisamente a aquellas fuentes informativas que falten a su deber de decir cosas ciertas y contribuyan a instalar o propagandizar una mentira. Una vez que esa fuente se desdice o falsea lo que declaró durante el pacto de confidencialidad, el periodista está obligado a revelar la verdad de los hechos, porque si no se convierte de modo automático en cómplice de una mentira, lesionando un derecho social del que somos custodios por profesión. Por eso, tenemos fueros e indemnizaciones especiales, como los docentes. La sociedad espera, en todo momento, que los periodistas digan la verdad. Y nos ayuda con normativa específica para que cumplamos ese rol. Y ningún otro.
Nosotros, en Tiempo Argentino, creemos en el derecho a la información. Sabemos que se trata de un derecho bifronte: es a dar y recibir información veraz. Esto está expresamente contemplado en el Pacto de San José de Costa Rica, que nuestro país suscribe.
Ustedes, como lectores, tienen derecho a saber lo que sabemos nosotros: en la web del diario , desde hoy podrán acceder a los dichos de Isidoro, que comprueban fehacientemente que Clarín y La Nación mienten.
Clarín y La Nación, con notas no firmadas, desde sus tapas hoy tienen de rehén a la verdad y revictimizan a Isidoro Graiver en su estrategia, enfrentándolo innecesariamente con su cuñada, Lidia Papaleo, hiriendo aun más a una familia que ya viene malherida desde hace tres décadas.
La razón es una: esmerilar mediáticamente una investigación que puede llevar a sus responsables a la cárcel por delitos de lesa humanidad.
Clarín y La Nación no están obligados a decir la verdad. Esto es cierto. Los imputados tienen derecho a mentir, porque lo hacen para defender un derecho humano fundamental: el de la libertad. Esto lo sabe cualquier aprendiz de abogado. Todo lo que publiquen sobre este caso debe ser interpretado dentro de este marco y, por lo tanto, relativizado. Los dos diarios no son creíbles ni pueden ser creíbles en esta historia. Tienen un interés puntual en ocultar la verdad de los hechos, tal como sucedieron. Porque la consecuencia es judicial, nada menos que en una causa por violación a los Derechos Humanos, de carácter imprescriptible.
El caso Papel Prensa es un caso de indudable interés público, condición inexcusable para que nosotros, periodistas autónomos y con una larga trayectoria en la prensa gráfica, hayamos decidido hacer público el testimonio de Isidoro Graiver, en el marco de una investigación periodística inédita.
Por eso damos la cara y firmamos las notas. Porque tenemos una convicción que nada ni nadie, y mucho menos el miedo a los dos diarios que silenciaron las mayores atrocidades que sufrió este país, puede obligarnos a arriar.
Ya fuimos desocupados en un país de desocupados. Ya tomamos empresas cuando hizo falta. No hay prepotencia patronal ni enjuague estatal que pueda siquiera hacernos dudar por un momento de qué lado estamos.
Amamos esta profesión, a la que le debemos todo.
No son los verdugos los que nos van a enseñar modales, ni a dictar cátedra de humanismo.
No son los diarios oficialistas de Videla, Camps y Massera los que nos van a venir a correr con la vaina de que nosotros, ahora, somos los oficialistas.
No son los imputados de delitos odiosos los que nos van a enseñar lo que es la libertad de prensa.
Para que sepan: libertad de expresión son todas estas palabras sinceras que vienen desde la tapa.
Vivimos en un país que ya no quiere ser rehén de los poderosos de siempre.
Este es un país libre y democrático. Y eso no lo consiguió la ADEPA ni la AEA ni la UIA. Lo consiguieron las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, los Hijos, los sindicatos que nunca se bancaron el neoliberalismo, los intelectuales que jamás se rindieron al pensamiento único, los políticos que no se corrompieron ni pactan con el pasado, en definitiva, la sociedad que de 2001 para acá viene construyendo otra esperanza.
Para todos ellos es nuestro trabajo. No somos cínicos. Nosotros creemos.
Se puede
Manual para protegerse de los últimos engaños en Internet
Los hackers ya se mueven en las redes sociales. En Facebook y Twitter abundan los perfiles falsos y las páginas con programas engañosos. Buscan robar las claves de acceso de los usuarios a los servicios. Consejos para evitar caer en las trampas.
Los criminales cibernéticos están abandonando la inmensidad de Internet para distribuir sus señuelos por las redes sociales. Es en estos sitios donde el grueso de la población virtual consagra más horas de exploración.
Además de capitalizar 600 millones de usuarios –sumando Facebook y Twitter– la ventaja que le ofrecen estas comunidades a los estafadores es la inexperiencia general. Se trata de un mundo en construcción, con reglas no del todo claras, que muchos van descubriendo progresivamente.
Una encuesta de AVG Technologies entre 250 personas afiliadas a una red social, descubrió que el 47% había sido víctima de infecciones de malware (virus, troyanos), y el 55% de phishing (links a sitios truchos). Pese a estas amenazas, el 64% no modifica sus contraseñas, el 57% casi nunca ajusta su configuración de privacidad y el 90% no comunica los problemas de seguridad a la red social.
Los cinco peligros ocultos que mayor circulación generan en las redes sociales son: Clickjacking (secuestro de clic) . Induce a pulsar el botón de una página web, en apariencia inofensivo, que en realidad está controlado por terceros. Imita los plugins sociales, como es el caso del botón “Me gusta” de Facebook, que es fácil de plagiar. Estos comandos ficticios se usan para que el desprevenido realice clics involuntarios en determinadas páginas. Si se hace clic allí, el sistema “lee” que se señaló una publicidad, por lo cual el hacker cobrará. Al ser una vulnerabilidad del navegador, es indispensable tener una versión actualizada del mismo.
Perfiles falsos.
Para captar la atención de los ilusos, hay hackers que ponen fotos de chicas provocativas para acumular seguidores en su cuenta. Como explica Ignacio Sbampato, vicepresidente de Eset Latinoamérica “una vez que son aceptados, mandan un mensaje que dice ‘mirá estas fotos’. Estos enlaces remiten a sitios falsos en donde roban contraseñas o descargan videos”. Para no caer en la trampa, es importante llevar un control de los contactos.
Malware.
El Koobface es un gusano que se propaga por los mensajes privados de Facebook MySpace, hi5, Bebo, Friendster y Twitter. Al pulsar en un link del mensaje, se llega a una página de videos. Para que se ejecute, dicen, hay que descargar una nueva versión de Adobe Flash Player que por supuesto, infecta el equipo. Para detectarlo hay que tener actualizado el antivirus.
Aplicaciones truchas.
Las páginas que ofrecen servicios de Twitter (buscar mensajes, compartir fotos, acortar enlaces, conocer los hash tag, localizar usuarios) abundan en la Web. Muchas son sólo fachadas que pretenden robar la clave y la contraseña. “Por el momento no están propagando malware y se dedican a enviar a los contactos, mensajes de promoción para que se sumen al sitio”, señala Sbampato. Lo recomendable en estos casos es no ingresar la clave en cualquier página de Twitter.
Phishing.
Se recibe un e-mail de un supuesto amigo que invita a ser parte de su red. Al hacer clic en la solicitud se redirecciona a un lugar idéntico a Facebook o LinkedIn (falso), pidiendo un nombre de usuario y de contraseña para después usar estos datos de manera fraudulenta para spam, más phishing o todo tipo de malware. La clave: desconfiar de los e-mail con invitaciones.

jueves, 26 de agosto de 2010

El periodista, la objetividad y el compromiso

Pascual Serrano *

Los teóricos neoliberales centran su análisis sobre la información en la necesidad de elementos como la imparcialidad, la objetividad, la independencia, la neutralidad... El ejemplo más claro de que, en términos absolutos, no existe la neutralidad informativa se evidencia desde el momento en que se elige lo que es noticia1. Cuando un periódico selecciona como noticia principal de portada la concesión de un oscar en Hollywood o un informe de Amnistía Internacional, está tomando una posición editorial determinada. Ya dijo Ryszard Kapuscinski que no puede ser corresponsal quien “cree en la objetividad de la información, cuando el único informe posible siempre resulta personal y provisional”.

Algo similar podríamos decir del concepto de equilibrio informativo. El veterano periodista experto en Oriente Medio Robert Fisk criticó ese falso discurso del equilibrio y afirmó que “los periodistas deberíamos estar del lado de quienes sufren. Si habláramos del comercio de esclavos en el siglo XVIII, no le daríamos igualdad de tiempo al capitán del navío de esclavos en nuestros reportes. Si cubriéramos la liberación de un campo de concentración nazi, no le daríamos igualdad de tiempo al vocero de las SS”3. José Ignacio López Vigil ha dedicado toda su vida al periodismo comunitario en América Latina, al lado de la gente pobre y sencilla. Él también reivindica el compromiso frente a las injusticias:

Frente a un panorama tan cruel, ninguna persona sensible, con entrañas, puede permanecer indiferente. Es hora de poner todos nuestros esfuerzos personales, toda nuestra creatividad, para mejorar esta situación. No caben mirones cuando está en juego la vida de la mayoría de nuestros congéneres, incluida la del único planeta donde podemos vivirla4.

López Vigil va todavía más lejos:

Ni el arte por el arte, ni la información por la información. Buscamos informar para inconformar, para sacudir las comodidades de aquéllos a quienes les sobra y para remover la pasividad de aquéllos a quienes les falta. Las noticias, bien trabajadas, aún sin opinión explícita, sensibilizan sobre estos graves problemas y mueven voluntades para resolverlos5.

No faltan periodistas jóvenes de última generación que también reniegan del mito de la equidistancia, como Olga Rodríguez, curtida en los conflictos de Oriente Medio: “huyo de la equidistancia porque creo que es una trampa: no se puede tratar igual al que bombardea que al que es bombardeado, al invasor que al invadido, al opresor que al oprimido... Vivimos en un mundo plagado de desigualdades, injusticias y desequilibrios y creo que una de las misiones de los periodistas es buscar que la balanza se equilibre”6. Decía el poeta español Gabriel Celaya, “maldigo al poeta que no toma partido”, y hoy el recién fallecido ensayista estadounidense Howard Zinn afirma que “no se puede ser neutral viajando en un tren en marcha que se dirige a un despeñadero”.

El historiador Paul Preston recoge en su libro “Idealistas bajo las balas”, el sentimiento que vivieron los corresponsales de prensa extranjeros destinados en España durante la guerra civil7. Según Preston, “no se trataba sólo de describir lo que presenciaban. Muchos de ellos reflexionaban sobre las consecuencias que tendría para el resto del mundo lo que sucedía entonces en España. (…) se vieron empujados por la indignación a escribir en favor de la causa republicana, algunos a ejercer presión en sus respectivos países y, en unos pocos casos, a tomar las armas para defender la República”. Preston deja bien claro que ese activismo no fue “en detrimento de la fidelidad y la sinceridad de su quehacer informativo. De hecho, algunos de los corresponsales más comprometidos redactaron varios de los reportajes de guerra más precisos e imperecederos”8.

La percepción del periodismo como un compromiso con los oprimidos ha inspirado a lo más valioso de nuestra profesión, quienes, a diferencia del hipócrita discurso dominante actual, han reivindicado esa responsabilidad. Desde el cubano Pablo de la Torriente Brau al británico Robert Fisk o el franco-español Ignacio Ramonet. Recordemos que iniciativas tan justas y loables como la creación de un impuesto para las transacciones financieras especulativas (la Tasa Tobin), el apoyo a los Foros Sociales Mundiales o el combate al Acuerdo Multinacional de Inversiones (AMI) surgieron en medios de comunicación de indiscutible prestigio como Le Monde Diplomatique. También lo han entendido así muchos fotoperiodistas profesionales: “Me molestan ciertas etiquetas, como cuando me dicen que soy un periodista solidario. Para mí el periodismo es compromiso”9, afirmó el fotógrafo Gervasio Sánchez, Premio Nacional de Fotografía en España. El fotoperiodista todavía va más lejos: “Si yo fuera alguna vez decano de una facultad de Periodismo eliminaría una palabra: 'objetividad', la quitaría, rechazaría y quemaría”10.

El periodista siempre tendrá la tentación de dejarse llevar por los oropeles palaciegos, bien por razones económicas, por sumisión al poder, o simplemente por la tendencia a considerar más veraz y valiosa la información sólo porque procede de la moqueta y el esplendor de los centros del poder. Pero hay que recordar que tenemos una obligación social, un compromiso, una especie de juramento hipocrático que consiste en sacar a la luz, en informar, sobre tantas y tantas luchas de hombre y mujeres que combaten por su supervivencia y dignidad. Como dice Kapuscinski en su obra El Sha, debemos reivindicar “las palabras que circulan libremente, palabras clandestinas, rebeldes, palabras que no van vestidas de uniforme de gala, desprovistas del sello oficial”. Por eso cuando en una guerra un jefe militar nos anuncie una liberación le preguntaremos a la señora que salió a comprar el pan en la zona recién liberada; mientras el ministro nos esté enseñando el nuevo hospital inaugurado, acercaremos el micrófono al anciano que se encuentra en la sala de espera, y durante la pomposa inauguración de la industria de vanguardia tecnológica interrogaremos al obrero por su paga.

Tal como sucedió a los periodistas decentes que cubrieron la guerra civil en España, es necesario sentir en la piel el destino de los desfavorecidos para comprender cuál es el lugar del periodista.

El verdadero periodismo es intencional, a saber: aquél que se fija un objetivo y que intenta provocar algún tipo de cambio. No hay otro periodismo posible. Hablo, obviamente, del buen periodista. Si leéis los escritos de los mejores periodistas -las obras de Mark Twain, de Ernest Hemingway, de Gabriel García Márquez-, comprobaréis que se trata siempre de periodismo intencional.11

El discurso de la neutralidad se utiliza inteligentemente desde los medios de comunicación neoliberales. Basta con observar los nombres con los que gustan denominarse en sus cabeceras: El Imparcial,Informaciones, ABC, La Nación, El Mundo, El País, La Razón. Todos son asépticos y neutrales, como desean que creamos que son sus contenidos. Su celo por aparentar ausencia de ideología les lleva incluso a prohibir a sus periodistas que tengan ideas hasta fuera de la redacción, en su vida privada.

La ciudadanía se indigna ante cualquier intento de dirigismo político e ideológico. Sabedores de eso, la estrategia actual de los medios es disimular a toda costa la intencionalidad para que pase inadvertida a las audiencias y pueda ser efectiva. El objetivo es proporcionar (u ocultar) al lector, oyente o espectador determinados elementos de contexto, antecedentes, silenciamientos o métodos discursivos (en el caso de los medios audiovisuales las posibilidades son infinitas) para que llegue a una conclusión y posición ideológica determinadas, pero con la percepción de que es el resultado de su capacidad deductiva y no del dirigismo del medio de comunicación. De ahí la importancia de denunciar las falsas objetividades y neutralidades para dignificar un periodismo de principios y valores.

Los grandes medios comerciales hablan de neutralidad periodística mientras tienen periodistas empotrados entre las filas del ejército estadounidense en Iraq, de pluralidad informativa cuando sus redactores no salen de la sala de prensa de la Casa Blanca y nunca han visitado un suburbio de Washington o Nueva York, de imparcialidad mientras siguen estigmatizando en sus informaciones a los gobiernos que cometen el delito de recuperar sus recursos naturales de las manos de transnacionales. Alardean de objetividad, pero sus páginas y espacios informativos se reservan al oropel, el lujo y el glamour de famosos y grandes fortunas que identifican de esta forma como modelos a admirar. No es verdad que los medios de comunicación comerciales sean soportes neutrales de información. Ellos militan y hacen apología de un modelo económico concreto en el que se desenvuelven y del que obtienen beneficios, bien para su propia empresa o para la casa matriz accionista. Frente a ello, no se trata de que desde el compromiso del periodista el periodismo se convierta en panfleto, la ciudadanía rechaza los intentos de un periodismo militante que no aporta rigor ni información contrastada y sólo incluye ideología. Lo que reivindicamos es la recuperación de la dignidad y el servicio a la comunidad, a la justicia social, a la soberanía de los pueblos y a las libertades. No será periodismo si no se hace así, como no es medicina curar sólo a quienes tienen dinero para pagarla. No se debe confundir periodismo comprometido con servir incondicionalmente a un partido político o a un gobierno con el que se simpatiza. El compromiso es con unos principios y unos valores no con unas siglas o un determinado órgano de poder. Y, sobre todo, dar la voz a quienes tantas veces tienen vetado el acceso a los medios de comunicación. La escritora Elena Poniatowska en su libro “La noche de Tlatelolco”12, recogió la masacre de cientos de estudiantes que protestaban en la plaza de ese mismo nombre, en la ciudad de México, el 2 de octubre de 1968. Para ello se dedicó a transcribir textualmente los testimonios de los afectados y ordenados cronológicamente. Sin duda se trata de un periodismo incompleto -hay elementos y datos que no se pueden ofrecer mediante testimonios-, pero es un ejercicio magnífico de dar la voz a la gente.

En muchos foros los profesionales insisten en que su capacidad de maniobra para practicar un periodismo comprometido con valores distintos de los impuestos por el mercado es muy limitada. Es verdad, pero es imprescindible que todo periodista ponga al servicio de esos ideales sus conocimientos y su trabajo si quiere que la decencia sea emblema e insignia de su vida y su profesión, y probablemente deba ser fuera de su puesto de trabajo en un medio de comunicación comercial. No se trata de militancia, sino de de decencia. La decencia es lo que diferencia al biólogo que trabaja para una gran empresa de transgénicos o para una organización ecologista, al abogado que defiende los intereses de una multinacional o los de los trabajadores que exigen un sueldo justo, al militar que dispara contra el pueblo refugiándose en órdenes de superiores o al que combate al lado de la gente. Ninguno de ellos puede ser neutral, ni imparcial, ni objetivo.

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NOTAS

[1] Ver capítulo “ Así funciona el modelo” en Serrano, Pascual. Desinformación. Cómo los medios ocultan el mundo . Península. Barcelona, junio 2009.
[2] Ryszard Kapuscinski. Los cínicos no sirven para este oficio. Sobre el buen periodismo . Anagrama. Barcelona 2002. pág. 21.
[3] Fisk, Robert. “Tediosas comparaciones sobre Oriente Medio”. La Jornada . 13-1-2009http://www.jornada.unam.mx/2009/01/13/index.php?section=opinion&article=024a1mun
[4] López Vigil, José Ignacio. Manual urgente para radialistas apasionadas y apasionados . Ministerio de Información y Comunicación de Venezuela. 2005
[5] López Vigil, José Ignacio. Manual urgente para radialistas apasionadas y apasionados. Ministerio de Información y Comunicación de Venezuela. 2005
[6] Muñoz, S. Entrevista en la revista Paisajes . Noviembre 2009
[7] Preston, Paul. Idealistas bajo las balas. Corresponsales extranjeros en la guerra de España . DeBolsillo 2008
[8] Preston, Paul. Idealistas bajo las balas. Corresponsales extranjeros en la guerra de España . DeBolsillo 2008. pp. 16 y 17
[9] Público 7-11-2009
[10] Declaraciones a CNN + 8-11-2009
[11] Ryszard Kapuscinski. Los cínicos no sirven para este oficio. Sobre el buen periodismo . Anagrama. Barcelona 2002. pp. 38 y 39
[12] Elena Poniatowska. La noche de Tlatelolco. Editorial Era, 2007


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* Pascual Serrano es periodista. Este artículo es un resumen del capítulo del mismo nombre de su último libro El periodismo es noticia (Icaria, abril 2010).
LOS MECANISMOS DE DOMINACIÓN EN NUESTRA SOCIEDAD
El poder y Papel Prensa
Publicado el 26 de Agosto de 2010 (Tiempo Argentino)
Por Eduardo de la Serna
Sacerdote.

No dudo que haya un ‘poder’ más poderoso que el ‘poder’ del Estado. Si puede verse a Clarín destituyendo jueces federales, concitando voluntades legislativas, deponiendo o debilitando presidentes, no dudo que Magnetto sea más poderoso que el gobierno. Y aplaudo todo lo que contribuya a debilitarlo, sin que eso me transforme en oficialista. El gobierno pasa, y hasta ahora Clarín permanece.

Al leer el interesante estudio Pablo y la dinámica del poder de Kathy Ehrensperger, pude introducirme en las distintas teorías acerca del inquietante tema del “poder”. Max Weber lo define como la “probabilidad para hacer la propia voluntad”, Hannah Arendt como “poder para obrar en concierto”, P. Morris refiere al “poder sobre” otros y, por tanto, dominación, pero también a la “capacidad de”, por lo que no debe entenderse uniformemente en el primer sentido. Entonces, no debería pretenderse –afirma Habermas– que uno de los dos sentidos (esto es, “poder para” y “poder sobre”) subsumiera al otro. La imagen de “poder sobre”, que también sostienen Lukács y Foucault, destaca la capacidad de la “estrategia”, por lo que no debe dejarse de lado este tema en el análisis de las sociedades. Acentuando el “poder para” –según el esquema “mandato-obediencia”–, Hannah Arendt lo distingue de “violencia” y señala que “el poder está en la esencia de todo gobierno, la violencia no”, tanto que son opuestos y cuando uno rige, el otro está ausente. La necesidad de respetar el pluralismo está, también, en el núcleo de su mirada. Habermas mantiene que entender la dinámica del poder sólo como “comunicación” es muy limitado. La “comunicación” no es un sentido en sí mismo, sino “estratégica”. La perspectiva de Arendt corre el riesgo evidente de ser “rosada”.
Pasando del esquema mandato-obediencia al de dominación-subordinación, algunas corrientes feministas (A. Allen) rescatan elementos de Arendt en orden a la acción conjunta de “víctimas impotentes”, a “empoderarse”; en este caso, la característica es la “solidaridad”, acentuando –en diálogo también con Foucault– el “poder con”. T. Wartenberg propone el ejemplo de la paternidad en la que se supone que los hijos tienen la necesidad de ser guiados y tener límites por parte de sus padres, teniendo en cuenta que no son capaces por sí mismos de juzgar lo mejor para ellos. Ese “poder sobre” es calificado como “transformativo”. Así, destaca que hay actitudes “paternalistas” que buscan ser “estables”, mientras que las propiamente transformativas son “dinámicas” y se vuelven obsoletas a medida que el destinatario se empodera. Pero, en este caso, emerge la necesidad de la confianza por parte de la parte “débil” de la relación; mientras no haya “confianza” hacia la parte “fuerte”, no emerge la relación transformativa del poder. Es la confianza la base transformadora del poder, relación que se va transformando a medida que la parte “débil” se empodera hasta ser “igual”, y el “poder sobre” y “poder de” se transforman en “poder de” y “poder con”. En realidad, esta introducción pretende iluminarme acerca del “poder” en nuestra sociedad contemporánea.
Resulta que el “poder” Ejecutivo propone una ley al “poder” Legislativo, y a su vez pide investigación al “poder” Judicial –acerca de Papel Prensa– y algunos sectores hablan de “abuso de poder”, de “autoritarismo”, o de “régimen”. Pareciera que para la oposición es preferible que un monstruo bicéfalo se “autocontrole” en la distribución de la materia prima indispensable para el funcionamiento del “cuarto poder”, antes que sea algo “controlado” por los tres poderes del Estado. Aquella frase de Perón: “los hombres son buenos, pero si se los controla son mejores”, no parecen recordarla algunos supuestos “peronistas”.
Entiendo que algunos radicales, perfecta “licuadora” de poder, vean con preocupación que quien gobierna pretenda “tener poder” y “ejercerlo”. Alfonsín supo mostrar cómo perdía poder semana tras semana, a pesar de haber asumido con altísima credibilidad (= confianza), por no hablar de la Alianza, que “eligió” perderlo día a día.
Una de las experiencias que nos dejó la dictadura es el “poder” que tienen los que lo ejercen en las sombras. Es sabido que fueron estos antes que los militares los que gestaron el golpe genocida, para lo que lograron (con el invalorable apoyo del “cuarto poder”) la creación de un clima favorable en la siempre voluble “clase media”. Inseguridad y desabastecimiento fueron armas letales para el inepto gobierno de María Estela Martínez. No es casual que al día siguiente que el genocida Videla asumiera el “poder”, desapareciera instantáneamente el desabastecimiento, desaparecieran los paramilitares de la Triple A y el FMI otorgara un crédito a la Argentina. Cuando se lee a Gustavo Grobocopatel decir que si bajaran las retenciones, podría haber más inversiones, no puedo menos que reír y recordar la frase antedicha de Perón. Cuando la década infame menemista bajó los aportes patronales, estos no sólo no invirtieron más sino que empobrecieron al país. Sinceramente, entre que un empresario invierta (cosa que dudo seriamente que haga, o que lo haga de modo que sirva al país, como es evidente en Corrientes con la represa de Ayuí) o que el gobierno destine fondos a la Asignación Universal por Hijo, opto por esta última.
Pero no dudo que haya un “poder” más poderoso que el “poder” del Estado. Si se puede ver a Clarín destituyendo jueces federales, concitando voluntades legislativas, deponiendo o debilitando presidentes, no dudo que Magnetto sea más poderoso que el gobierno. Y aplaudo todo lo que contribuya a debilitarlo, aunque eso no me transforma en oficialista. El gobierno pasa, y hasta ahora Clarín permanece.
Cuando veo la comida chez Magnetto y la sumisión del quinteto opositor, me recuerda aquellas comidas organizadas por Triaca en el Jockey Club o las de los cuarteles donde se “cocinaba” nuestro futuro. En lo personal, debo felicitar a los asesores de Mauricio Macri, ya que no sólo han logrado transmitir su imagen como la de un “ejecutivo” –¿qué ejecutó?, hospitales y escuelas, además de teléfonos– sino que, además, han logrado hacer que parezca inteligente, cosa que hasta él mismo parece haber creído. Notable logro de la psicología aplicada. Y ahora tenemos una comida alla Carrió, donde otros sectores se reunieron a comer pastas, para escuchar tanto a la gurú de cuestiones apocalípticas, a la empleada de Clarín en diputados y a la coherente Patricia Bullrich (¿o no es coherente una persona que está cada año en un lugar distinto?). En lo personal, entiendo y estoy de acuerdo con que el/la presidente/a busque acumular “poder”. Claro que después habrá que ver “poder para qué” o “para quién”. Entiendo, también, que la oposición busque socavar ese “poder”, aunque quisiera que fuera en orden a empoderar a las víctimas allí donde el gobierno no lo hace. Pero someterse a un poder mayor me parece suicida (¿o creen que si Clarín los ayuda a alcanzar el poder no será él mismo el que mañana los deconstruirá?), me parece políticamente torpe y de dudosa actitud democrática, aunque pretendan mostrarse así.
Y una última nota sobre “algunos”. Me permito una analogía con algunos colegas curas. Conozco decenas de curas honestos, dedicados y generosos, pero que terminan tan encerrados en la burbuja eclesiástica que no pueden mirar más allá (¡y hay un “más allá” de la institución eclesial!), y terminan creyendo –por ejemplo– que la condena pública a los pedófilos es persecución a la Iglesia. Escuchando a “algunos” miembros del “cuarto poder” me parece que también se han metido en la “burbuja”, sea esta “corporación periodística” o, peor aun, “Grupo Clarín”, y se han vuelto incapaces de mirar fuera; ¡y también hay un “más allá” de Clarín! Y sabiéndolo o no, no sólo son funcionales a un poder mayor, sino que –aunque no lo crean– me parece que pierden libertad, porque no pueden morder la mano que les da de comer. <

el caso papel prensa material para informarse

PAPEL PRENSA, TEMA DE LA SEMANA
Estilo Timerman: "Isidoro Graiver debe sufrir el Síndrome de Estocolmo"
En "6,7,8", el canciller rechazó el testimonio del hermano del banquero David Graiver y defendió la postura K basada en el informe de Guillermo Moreno. Los detalles.
Con la frontalidad ultra K que lo caracteriza en los últimos meses, el canciller Héctor Timerman afirmó esta noche que Isidoro Graiver, hermano del desaparecido banquero David Graiver, "debe estar sufriendo el síndrome de Estocolmo", al ponerse del lado de los principales propietarios de Papel Prensa en la disputa con el Gobierno.
Timerman relativizó el testimonio de Graiver señalando que "Isidoro no tenía nada que ver con Papel Prensa", empresa actualmente en manos de Clarín, La Nación y, en menor medida, el Estado.
Como se sabe, Isidoro Graiver publicó hoy una solicitada en esos diarios en la que afirmó: "no tengo ni he tenido intención alguna de reclamar, ni patrimonial ni moralmente, a los compradores de Papel Prensa", dando "por concluida" su vinculación con el caso. Semejante afirmación es exactamente en sentido opuesto a lo afirmado ayer por cadena nacional por la presidenta Cristina Fernández.
La Mandataria difundió la versión oficial sobre la supuesta "apropiación" del paquete accionario de Papel Prensa por parte de FADEL, una asociación de Clarín y La Nación para adquirir la papelera, en 1976, cuando, según dijo, toda la familia Graiver sufría la persecución y tortura de la dictadura.
"Quisiera ver mañana una solicitada en Clarín y La Nación pidiéndole disculpas a la familia Graiver por los agravios sufridos", dijo Timerman en el ultrakirchnerista programa "6, 7, 8", que se emite por Canal 7. Según dijo Timerman, varios titulares de Clarín y Nación decían en 1976: "Graiver, banquero de la subversión".
Según su visión, "Isidoro Graiver debe estar sufriendo el síndrome de Estocolmo (que suelen sufrir los secuestrados cuando se identifican con sus captores) , porque Clarín y Nación lo mandaron -según dijo- al centro de torturas con esos titulares". Para Timerman, "así como antes decían que Graiver era banquero de la subversión, ahora dicen: 'Graiver desmiente a la Presidenta'. Es el mismo titular", aseveró el canciller
El escenario
Extravíos presidenciales
Carlos Pagni
LA NACION
as iniciativas y declaraciones del Gobierno en relación con Papel Prensa obligan a pensar si los Kirchner no habrán sido infiltrados por alguien de la oposición. Es una hipótesis enloquecida. Sin embargo, los errores que vienen cometiendo son tan numerosos que, por un instante, a algún distraído podría resultarle atendible. Sobre todo si ese distraído tiene alguna propensión a las teorías conspirativas, como les ocurre a la Presidenta y a su esposo.
El extravío principal de la nueva batalla es que revela la ausencia de un plan político. Muchos observadores suponían, y muchos oficialistas festejaban, que Kirchner hubiera decidido reubicarse en la escena suavizando su perfil, apaciguando sus relaciones, seduciendo al público más moderado, buscando el centro. Ahora se sabe que fue una ilusión óptica. O ese plan no existió o no pudo ser administrado. Frente al problema de su declinación política, Kirchner vuelve a mostrarse como un líder monorrecurso, alguien que sólo sabe dar trompadas, cualquiera sea el contexto, le convenga o no. Como si quisiera confirmarlo, antes de aplaudir a su esposa le entregó a Hugo Moyano el PJ bonaerense. Cualquier conjetura sobre su capacidad de regeneración debe ser revaluada.
Hay otros errores específicos, muy graves. El más llamativo es que, por primera vez de manera inocultable, los Kirchner instalaron una enorme duda sobre la autenticidad de su compromiso con la bandera de los derechos humanos. La Presidenta se sirvió de todos los recursos del Estado para hacer caer sobre Bartolomé Mitre y Héctor Magnetto la denuncia de un delito de lesa humanidad cometido en contra de los Graiver. Pero horas antes de que formulara esa gravísima acusación, los Graiver la desmintieron. María Sol e Isidoro Graiver ratificaron lo que había adelantado Gustavo Caraballo: que la venta de Papel Prensa no estuvo determinada por la atroz persecución de los militares contra esa familia. ¿A nadie se le ocurrió hablar con los Graiver antes de lanzar la denuncia? ¿Alguien le habrá dado una justificación a la señora de Kirchner por semejante equivocación? ¿Se la dará ella a alguien?
Interrogantes
Las aclaraciones de los Graiver refuerzan otros interrogantes. ¿Por qué razón Rafael Ianover, testaferro de David Graiver, declaró ante la Secretaría de Derechos Humanos que las acciones de Papel Prensa habían sido arrebatadas bajo apremios inhumanos, pero modificó esos dichos en la Justicia? ¿Qué veracidad tienen las manifestaciones de Lidia Papaleo, la viuda de Graiver? ¿Es cierto que, antes de publicitar sus acusaciones, Carlos Kunkel la llevó a una reunión con los Kirchner en Olivos? ¿Hubo dos abogados penalistas, uno de ellos cercano a los Papaleo, que se le acercaron, en nombre de un empresario kirchnerista, para comprarle la empresa si la llegara a recuperar? No son preguntas aleatorias. La propia Lidia Papaleo comentó esos hechos como reales a un directivo de la compañía, el 26 de mayo pasado, en el Hotel Alvear. Nadie se decidió a creerle.
Tal vez sean detalles. Lo relevante es que, desde la jefatura del Estado, se convirtió la causa por los derechos humanos, que por definición es universal, en el ariete de una controversia ocasional. En adelante el Gobierno deberá demostrar que no está tergiversando la tragedia de los años 70 para sacar ventajas facciosas. Es una obligación incomodísima para un grupo político que se reivindica como progresista.
Comparados con este problema, los furcios, inexactitudes e incongruencias del discurso de la Presidenta parecen casi humoradas. Por ejemplo, sus referencias a Ianover, presente en el salón, como "el testaferro" de Graiver, a secas. El tono fue tan natural que lleva a pensar si en la casa de los Kirchner esa palabra no sonará más familiar que entre el común de la gente. El "prestigioso catedrático" Alberto González Arzac contribuyó con esta impresión al sostener la insólita teoría de que, cuando el testaferro es manifiesto, los bienes que figuran a su nombre deben ir a la sucesión del verdadero dueño. También la acusación contra los socios privados de Papel Prensa por la apropiación indebida de unas acciones que, en realidad, están en poder de Télam indica que la Presidenta leyó los expedientes a los apurones.
Esas acciones le sirven en estos días a Guillermo Moreno para intervenir en las asambleas societarias. El mismo protagonismo de Moreno y Beatriz Paglieri -la "Pagliari" de la Presidenta- se podría haber evitado. Salvo que se les quiera asignar a las imputaciones del Gobierno el nivel de credibilidad de que gozan las cifras del Indec.
También por culpa de esta embestida los Kirchner retrocedieron en el mapa del poder. Que la UIA haya publicado el rechazo a una invitación de la Presidencia de la Nación es un hecho al que resulta difícil encontrar un antecedente histórico. Tal vez ese desaire se habría evitado, o habría tenido una excusa menos, si los Moyano hubieran levantado el asedio contra Siderar. Pero esperaron a que la UIA decidiera no concurrir a la cita para, entonces sí, deponer su actitud.
Los vacíos de la Galería de los Héroes del Bicentenario hubo que cubrirlos con empleados del Congreso. La ausencia del empresariado fue casi completa: no estaban los de AEA ni los del campo, pero tampoco Cristóbal López, Enrique Eskenazi, Ernesto Gutiérrez, Rudi Ulloa, Lázaro Báez o Gerardo Luis Ferreira. ¿O a ellos no se los invita?
Hubo otras ausencias significativas. Entre ellas, la de la embajadora de los Estados Unidos, Vilma Martínez. Su inasistencia alimentó la versión de que Arturo Valenzuela le transmitió a Héctor Timerman alguna preocupación del gobierno de Barack Obama por la embestida contra Papel Prensa. Timerman se vio con Valenzuela durante el viaje relámpago que realizó a Washington el fin de semana pasado.
El oficialismo esta desconcertado. Los que militaron en la guerrilla de los años 70 deben tolerar que, de mencionar los ideales que alimentaron aquella infeliz experiencia, se pase ahora a hablar de sus secuestros, testaferros y extorsiones. ¿Habrá sido por este involuntario revisionismo que a la Presidenta le resultó tan dificultoso pronunciar en su discurso la palabra "montoneros"? Cuando esperaban ser convocados para una saga tal vez inconveniente, pero emocionante, los kirchneristas quedaron abrazados a una bandera exótica. Desde el salón de los héroes se los llamó a morir por la causa del autoabastecimiento del papel de diarios. Es un objetivo extraño. Ni siquiera los diarios derraman una lágrima por él.
La ofensiva contra los medios / Reacciones luego del anuncio presidencial
Papel Prensa: preocupación en EE.UU.
El vocero del Departamento de Estado Mark Toner dijo que el caso pasará a formar parte de la agenda bilateral y que será observado
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Silvia Pisani
Corresponsal en Estados Unidos
WASHINGTON.- No llegaron a cumplirse 24 horas de los ataques lanzados por la presidenta Cristina Kirchner contra los diarios LA NACION y Clarín que el gobierno de Barack Obama ya estaba haciendo saber su preocupación por la situación.
Lo hizo ayer al reconocer públicamente que "sigue de cerca" el enfrentamiento generado en la Argentina, que se toma "muy en serio" las denuncias sobre limitaciones a la libertad de expresión y que el ejercicio de ese derecho "forma parte" de la agenda bilateral.
Así lo expresó Mark Toner, uno de los voceros del Departamento de Estado, al ser consultado expresamente en rueda de prensa sobre las acusaciones de la presidenta Kirchner contra los dos diarios.
También se le preguntó a Toner por la llamativa ausencia de la embajadora de los Estados Unidos, Vilma Martínez, en el acto en la Casa Rosada durante el cual la presidenta Kirchner formalizó sus acusaciones y anunció la intención de intervenir en la producción de Papel Prensa.
Video: Cristina: «Haremos los planteos judiciales correspondientes»(C5N)
"Eso es algo por lo que deben consultar a la embajadora. Pero puedo decirles que nos tomamos muy en serio los temas de la libertad de expresión", contestó el vocero del Departamento de Estado, a cargo de Hillary Clinton.
La ausencia de Vilma Martínez en la ceremonia fue una de las notas de la convocatoria realizada por la Presidenta. Sobre todo, si se tiene en cuenta que la diplomática había recibido "numerosas llamadas" desde la Casa Rosada para solicitarle que se hiciera presente, de acuerdo con lo que pudo saber LA NACION en Buenos Aires.
La preocupación expresada por la cartera que lidera Hillary Clinton, así como la ausencia de la embajadora, parecen las dos primeras reacciones del gobierno de Obama a la embestida oficial contra los medios de prensa. Y se producen a pesar de los esfuerzos que en los últimos días realizó en Washington el canciller Héctor Timerman por explicitar a funcionarios del gobierno de Obama la política oficial en la materia.
En los últimos días, el canciller se encontró, por separado y en esta ciudad, con el titular de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), Julius Genachowski. Y, posteriormente, con el secretario de Estado adjunto para la región, Arturo Valenzuela; en este último caso, el encuentro fue apenas horas antes de que la Presidenta hiciera sus anuncios.
Hoy, Timerman estará en público con la subsecretaria para Diplomacia y Asuntos Públicos del Departamento de Estado, Judith McHale, una experta en temas de comunicación. La funcionaria norteamericana fue recibida anoche junto con la embajadora Martínez por Cristina Kirchner y Timerman. El encuentro ocurrirá como parte de la convocatoria al seminario "Perspectivas económicas y políticas de la Argentina", que se realizará en Buenos Aires. Y, según pudo saber anoche LA NACION, una vez más el Gobierno hacía gestiones para intentar que su posición frente a los medios no empañara lo que espera que sea una ocasión de lucimiento para su gestión.
Cautela diplomática
Pero, con la cautela que caracteriza al lenguaje diplomático, el pronunciamiento del Departamento de Estado fue la nota del día. Si bien la cartera de Hillary Clinton ya venía siguiendo los acontecimientos, optó por guardar silencio hasta conocer exactamente el alcance de las medidas presidenciales.
Ocurrió durante la rueda de prensa que habitualmente se realiza en el Departamento de Estado, ocasión en que el vocero Toner aceptó dos preguntas de la prensa argentina.
El diálogo fue el que sigue:
Pregunta: "La presidenta Cristina de Kirchner acusó a los dos diarios más importantes de haber cometido crímenes contra la humanidad. La oposición dice que esto es un golpe contra la libertad de prensa. ¿Está Estados Unidos preocupado actualmente por la libertad de prensa en la Argentina?"
Vocero del Departamento de Estado: "Nos preocupa la libertad de prensa en todo el mundo. Ciertamente en la Argentina hay un debate doméstico. Lo estamos siguiendo muy de cerca. Es parte de nuestras conversaciones bilaterales".
Pregunta: "¿Cómo debemos interpretar el hecho de que la embajadora Vilma Martínez no estuvo presente durante la ceremonia en que la Presidenta anunció y formalizó las denuncias cuando sí hubo otros embajadores?"
Vocero del Departamento de Estado: "Eso se lo tienen que preguntar a la embajadora. Pero sí puedo decirles que nos tomamos los temas de la libertad de expresión muy seriamente".
En medios locales explicaron anoche a LA NACION que uno de los puntos que se destacaban era el hecho de que el vocero hubiese mencionado expresamente que la cuestión pasa a formar parte de la agenda bilateral entre ambos países. Esto constituye una novedad, ya que hasta ahora nunca se había mencionado esta cuestión como parte de la relación.
El Council of the Americas arrancó con duros cruces entre el Gobierno y empresarios
26/08/10 - 09:20
Al ingresar al Hotel Alvear, Aníbal Fernández rechazó las críticas que minutos antes había hecho el titular de Fiat, Cristiano Ratazzi, quien había pedido mayor seguridad jurídica en la Argentina. "Yo no soy felpudo de Ratazzi", lanzó el jefe de Gabinete.
Antes del inicio del Council of the Americas, Gobierno y empresarios tuvieron un duro cruce, protagonizado por el jefe de Gabinete y el empresario Cristiano Ratazzi.

Al ingreso al evento, el empresario automotriz exigió un marco de seguridad jurídica y de respeto a la Constitución al afirmar que “la Argentina tiene que volver a tener un comportamiento normal en lo que es la seguridad jurídica. Tenemos que volver todos a respetar la Constitución", indicó el empresario.

Y justificó que empresarios y entidades del campo se puedan reunir libremente, a pesar del malestar que esto causó en el Gobierno: “Tenemos que reunirnos todos como pasa en todo el mundo, como pasa en todo el mundo Estoy totalmente a favor de esos encuentros y los voy a apoyar siempre", planteó el empresario.
A su arribo, el jefe de Gabinete cruzó al empresario de FIAT y dijo que “el negocio de Ratazzi hoy es brillante” y que también lo es “de toda la industria argentina, principalmente de la industria automotriz”, agregó.

Y lo cruzó diciendo “Yo no soy felpudo de Ratazzi”, quien había dicho minutos antes que "el empresario no es un felpudo del Gobierno" que cambia las reglas para crear nuevos monopolios, tras la ofensiva oficial contra Fibertel y Papel Prensa, por lo que reclamó "reglas claras".


Aníbal Fernández dijo sobre el empresario automotriz: "De qué falta de seguridad jurídica me está hablando. Tiene que ver cómo se levanta y qué pastilla tomó; me da mucha pena”. Y lamentó los dichos de Ratazzi quien “pareciera ser que están buscando títulos para los diarios”, disparó el ministro coordinador.

Para Fernández, “no hay que tenerle miedo al ámbito de negocios en el país: preocúpense por el riesgo Clarín y por el riesgo Magnetto”, señaló.

También se refirió a las conductas del empresariado, con el que se ve la cara en estos momentos, al decir que “los empresarios siempre piensan con el bolsillo. La palabra cobarde es muy fea; diría que es algo timorato”, al intentar definir las conductas de los hombres de empresas.

Raras críticas las del jefe de Gabinete, pues tres días atrás, ministros y secretarios de Estado se desvivieron discando los números de teléfonos de importantes empresarios para intentar, vanamente, lograr la presencia de ellos en el acto que la Presidenta de la Nación encabezó por el tema Papel Prensa.
Graiver ratificó ante la justicia su verdad sobre Papel Prensa
26/08/10
Se presentó espontáneamente ante el juez el martes, horas antes de que la Presidenta denunciara una supuesta apropiación de la empresa. Confirmó que la operación se hizo sin presiones, y que no había nadie detenido cuando vendieron las acciones.
Isidoro Graiver, el hermano de David Graiver –muerto en 1976 en un accidente de aviación en México– ratificó anteayer ante la Justicia su declaración ante un escribano público, difundida por Clarín en su edición de ayer sobre la venta de Papel Prensa. Insistió en que no recibió presiones para transferir las acciones de la empresa a los diarios Clarín, La Nación y La Razón y desacreditó por completo la versión alentada por el Gobierno sobre irregularidades en la operación. Lo hizo horas antes de que la presidenta Cristina Kirchner denunciara a esos mismos diarios por una supuesta apropiación ilegal de la empresa en un acto en la Casa Rosada.

En su declaración testimonial frente al juez Arnaldo Corazza, se refirió a la venta de las acciones de Papel Prensa por parte de su grupo. A Graiver, según consta en el testimonio ante el juez, “lo sorprendieron las declaraciones que escuchó”, ante lo cual tuvo deseo de “realizar su aporte sobre lo que ocurrió”, según sus palabras. Aunque no lo explicitó, se presume que se refería a expresiones de su cuñada, Lidia Papaleo de Graiver. Esta, en una carta al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, realizó gravísimas imputaciones (como complicidad con torturas) a directivos de Clarín.

“No había nadie detenido cuando se vendieron las acciones”, aseguró Graiver. La transferencia se realizó el 2 de noviembre de 1976 -ratificó-, mientras que la familia Graiver fue detenida ilegalmente entre marzo y abril de 1977.

¿Tuvo conocimiento de que a Lidia Papaleo de Graiver la hayan sacado mientras estaba secuestrada, a firmar la venta de las acciones?, preguntaron los fiscales a Graiver.
Isidoro Graiver indicó que “nunca” tuvo conocimiento de ello. También manifestó que “nadie le indicó quiénes debían ser los compradores de los bienes puestos a la venta”, desbaratando la teoría de Papaleo de Graiver (que no expuso cuando la indemnizaron por la expropiación de sus bienes en diciembre de 1985, en el gobierno de Raúl Alfonsín), sobre un pacto entre los diarios y el Gobierno militar. Esa teoría fue agitada, inicialmente, por Osvaldo Papaleo y el canciller Héctor Timerman.

El testimonio de Isidoro Graiver está en la misma línea que el de Gustavo Caraballo, ex embajador argentino en la Unesco, detenido en 1977 y torturado en el centro clandestino Puesto Vasco junto con Papaleo de Graiver. “Se pretende vincular esa transacción (la venta de Papel Prensa) a la tortura y persecución de Juan, Isidoro y Lidia Graiver por recibir fondos de Montoneros. Todo ese andamiaje es falso”, señaló. María Sol Graiver, hija de David y sobrina de Isidoro, también testimonió que “no tengo ni tuve nada que reclamar contra Fapel”, a raíz de una carta que le escribió su tío.

Junto a su abogado Marcelo Riguera, Graiver contestó las preguntas de los fiscales Marcelo Molina y Hernán Schapiro. Detalló que, de la venta de las acciones de Papel Prensa participaron él, Juan y Eva Graiver (sus padres), y Lidia Papaleo (su cuñada), entre otros.

¿El gobierno (militar) los presionó para que vendan sus acciones en Papel Prensa? El declarante respondió que “no, ni por ellos ni por ningún otro” y que sólo querían sacarlos del circuito comercial.

¿Sabía de las amenazas que Lidia había recibido tras la desaparición de su hermano?“No”, expresó.

¿Volvió a hablar con su familia del tema de las acciones de Papel Prensa en todos estos años? “Sí”. (Ellos) pensaban que el Estado había efectuado una presión para que (los Graiver) no pudieran seguir operando en el país.

Se le preguntó si Fapel (de los diarios) había ejercido presión para que vendieran las acciones. “No le consta”, figura en el escrito. “Las gestiones fueron realizadas con (Bernardo) Sofovich y (Héctor) Magnetto. Este era entonces una persona joven que casi no tuvo intervención”, sostuvo Graiver ante el juez. “El que más intervino fue (Manuel) Campos Carlés”.
¿Había una relación entre el Estado y Fapel? “No tengo conocimiento”, respondió. Sabía que Fapel era una sociedad de Clarín, La Nación y La Razón para fabricar papel para diarios. “Pero como apareció esto” (la compra de acciones de Papel Prensa) desistieron de aquel objetivo”, observó.

¿A qué atribuye el secuestro de la familia Graiver y personas de la empresa? La familia empieza a desaparecer cuando tiene que empezar a cobrar por la venta de acciones de distintas empresas -sostuvo Graiver-. El dinero no les fue entregado, sino que se lo quedó la procesista Comisión Nacional de Reparación Patrimonial. El Estado indemnizó a los Graiver con 77 millones de dólares.

La familia Graiver tenía sus bancos (Comercial de La Plata y Hurlingham) intervenidos y la dictadura le puso obstáculos a la hora de vender sus empresas. Los Graiver habían comprado acciones de Papel Prensa a Ingeniería Tauro, al empresario Roberto Civita y otros. Pero esa transacción tenía pendiente la aprobación en una asamblea prevista para el 3 de noviembre. “Por eso, se cerró el trato con el mejor oferente para la compra del paquete accionario el 2 de noviembre”, puntualizó.

La causa

Isidoro Graiver dio su testimonio en el marco de una causa abierta por una denuncia de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación.

El organismo gubernamental pidió que se investigue si se cometieron delitos de lesa humanidad en la venta de Papel Prensa en 1976.

Este expediente es un desprendimiento de una de las causas por las violaciones a los derechos humanos sucedidas dentro del “circuito Camps”, en referencia a los centros clandestinos manejados por el ex General de la dictadura.
Lidia nunca dijo que haya firmado en cautiverio”
Hace tres meses, cuando el secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno llevó a Lidia Papaleo de Graiver y José Pirillo a una asamblea de Papel Prensa, la viuda de Graiver realizó imputaciones gravísimas, que ahora su mismo entorno se está encargando de descalificar o desmentir.

Ovaldo Papaleo, el hermano de Lidia Papaleo de Graiver –que fue funcionario de Isabel Perón y Carlos Menem– salió ayer a relativizar acusaciones que hizo su hermana sobre el traspaso de las acciones del grupo Graiver en la empresa Papel Prensa.

“Lidia nunca dijo que en cautiverio firmó”, afirmó Papaleo, en declaraciones al programa de Víctor Hugo Morales en Radio Continental.

Sin embargo, esa versión había salido de boca de José Pirillo, último director de La Razón antes de su quiebra, a quien el Gobierno presentó como un aliado para descubrir la “verdad “sobre la productora de papel para diarios.

La árida cuestión del cautiverio de Papaleo de Graiver, puesta sobre la palestra por Pirillo, surgió en un diálogo con Papaleo de Graiver durante una asamblea de los accionistas de Papel Prensa, en la que participó Moreno.

Consultado por el diario Perfil sobre lo que allí había sucedido, Pirillo dijo:

“(Lidia Papaleo) contó cómo fue presionada para vender sus acciones”. En el mismo artículo, Pirillo explicaba que Papaleo de Graiver había afirmado que, durante su cautiverio fue sometida a torturas y “en dos o tres ocasiones” fue llevada “como si fuese un paquete a las oficinas de La Nación” para que se desprendiera de los títulos que había heredado tras la misteriosa muerte de su esposo.

Esa escena dramática, construida sobre la tragedia de una persona, nunca fue negada por la misma Papaleo de Graiver. Y fue repetida por la usina de medios kirchneristas en varias ocasiones para desprestigiar a Clarín y La Nación.

Osvaldo Papaleo también hizo una referencia a las modificaciones del discurso de su hermana, quien no vinculó su cautiverio con una operación comercial cuando el gobierno de Raúl Alfonsín indemnizó a la familia Graiver, en diciembre de 1985.
“Los diarios califican la actitud mía y de mi hermana como sugestivo cambio. Cuando hablan de sugestivo, sé de qué están hablando. Yo no soy tonto y soy algo agudo para saber por qué camino van yendo. Están hablando de la que recibimos (sic) , por otro lado, para ver si actuamos como actuamos”, señaló Papaleo en la radio.
“Yo no voy hacer acusaciones de ese tipo a Isidoro Graiver. En todo caso, se ocupará la Justicia en su momento”, justificó Papaleo.
El Gobierno enviará al Congreso “a la brevedad” el proyecto para Papel Prensa

Aníbal Fernández señaló hoy que “a la brevedad” el Gobierno enviará al Congreso el proyecto oficial sobre Papel Prensa.

En declaraciones a la prensa al arribar a un hotel del centro porteño donde se lleva a cabo la reunión del Consejo de las Américas, dijo que “no hay que prohibir las importaciones (de papel) pero hay que invertir para poder producir suficiente para que nadie tenga limitaciones al papel que necesita para publicar lo que quiera publicar", indicó el ministro coordinador.

Fernández señaló que el objetivo del Poder Ejecutivo con el proyecto de ley para declarar Papel Prensa de "interés público" es "garantizar que el papel llegue a todos los medios, si es posible producido por Argentina y más barato, detalló.

Y agregó que el Pacto de San José de Costa Rica dice que no hay que regular la provisión de papel que utilizan los medios gráficos: "No es cortar, es subir. Es garantizar que todos los medios tengan papel en las mismas condiciones”, dijo el jefe de Gabinete de ministros
Cristina y su inusual elogio a un testaferro
26/08/10
PorNicolás Wiñazki
La Presidenta de la Nación ha mencionado, en el Salón de los Patriotas, el martes, el término “testaferro”. Lo hizo, curiosamente, contrarrestando la tradición oral, que le da esa palabra un sentido despectivo, negativo, oscuro. La mandataria la usó a modo de elogio de uno de los ex accionistas de Papel Prensa, Rafael Ianover.

Dijo, primero, que el Grupo Graiver había adquirido Papel Prensa “a través de algunas sociedades como galería Da Vinci S.A, a través de un testaferro, el señor Rafael Ianover”.
Después, volvió a calificar a Ianover positivamente como prestanombres cuando recordó su pasado profesional y lo elogió por haber sido un “hombre de gran prestigio”: “Siempre reconoció que las acciones A (de Papel Prensa) no eran suyas sino que él actuaba como testaferro de David Graiver”. El contador Ianover estaba el martes en la Casa Rosada escuchando a la mandataria. Fue director de Papel Prensa, un hombre de extrema confianza de Graiver, por lo que fue detenido y torturado por la dictadura militar: pasó 16 meses preso sin proceso. Versiones familiares indican que Ianover prestó su nombre para Papel Prensa porque lo unía a los Graiver una amistad inquebrantable. Pensó que su instancia de “testaferro” iba a durar hasta que el ministro de Economía de la época, José Ber Gelbard, sacara un decreto de blanqueo de capitales que beneficiaría a David Graiver. El decreto nunca salió y llegó la dictadura.

La palabra “testaferro” viene del italiano y significa, literalmente, “cabeza de hierro”. El uso coloquial suele ser peyorativo: un prestanombres, en la jerga callejera -y también en la del periodismo- es un personaje que presta su nombre para ocultar negocios o bienes que, a veces, provienen de ilícitos inconfesables. Esa sutileza fue pasada por alto por la Presidenta, que nunca puso en duda que Ianover podría haberle “prestado” su nombre a Graiver en busca de algún beneficio fiscal que nunca se produjo. La mandataria es abogada. Al contrario del fraseo popular, para el Derecho, el testaferro no siempre actúa de manera ilegal. En el Código Penal, el delito que usa esa figura con mayor nitidez es justo el que acosa a los funcionarios públicos: el N° 268 (2), o sea, el de enriquecimiento ilícito
Para defenderse, el Gobierno apeló a dirigentes muertos e interpretaciones psicológicas
26/08/10
Ayer intentaron desmerecer los testimonios de Isidoro y María Sol Graiver.
Aníbal Fernández y Héctor Timerman, habituales gladiadores mediáticos del Gobierno, se la vieron en figurillas ayer para tratar de sostener la versión que había difundido el martes la Presidenta sobre la supuesta apropiación ilegal de Papel Prensa. El informe supervisado por Guillermo Moreno había quedado desbaratado a las pocas horas, cuando Clarín publicó los testimonio de Isidoro y María Sol Graiver, que aseguraron haber vendido su parte en Papel Prensa “sin amenazas, ni extorsiones y en libertad”.

El jefe de Gabinete y el canciller salieron desde temprano a brindar interpretaciones psicológicas sobre los vínculos familiares de los Graiver, desmintieron algunos de los argumentos que había utilizado la propia Presidenta y hasta utilizaron en defensa de la “historia oficial” testimonios ante el tribunal de guerra de la dictadura al que hasta ayer descalificaban.

Timerman, promotor principal desde la tesis de la “apropiación ilegal” de la empresa, intentó descalificar el testimonio de Isidoro. “David e Isidoro Graiver se habían separado y no eran más socios al momento de la muerte de David. Esa es una situación histórica y comprobable”, insistió el canciller, argumentando que así surge de “los testimonios que hizo la mamá de ellos en los tribunales militares”. Esa declaración, que sí fue obtenida cuando Eva de Graiver ya había sido secuestrada y torturada, ahora parece válida para defender la posición oficial.

“Hay un acta del Consejo de Guerra donde la madre de ambos dice del disgusto de Isidoro con su hermano David porque había depositado su confianza en su mano derecha, el doctor (Jorge) Rubinstein”, abundó Aníbal F., que también descalificó a María Sol, la hija de Graiver que hoy dice no tener “nada que reclamar” contra Clarín y La Nación. “En ese momento tenía dos años, con lo cual del tema no puede conocer absolutamente nada”, aseguró.
En el análisis psicológico de la relación familiar también se internó el canciller: “Había un enfrentamiento porque Isidoro y los padres de David no querían a Lidia, su segunda esposa, que fue el gran amor de su vida”.

Timerman y Fernández insistieron en que “la única propietaria de Papel Prensa era Lidia”. Ambos ministros contradijeron así a la propia Presidenta que, por cadena nacional, había mencionado al “señor Ianover, la señora Papaleo, Eva Gitancht de Graiver, la mamá de David Graiver, junto con su hijo Isidoro (sic) y su nuera” como titulares de las acciones clase A de Papel Prensa.

Fue antes de asegurar que, hacia el final de la dictadura, Italo Luder y Raúl Alfonsín habían recibido “documentos” sobre irregularidades en la compra de Papel Prensa pero “no hicieron nada por temor a perder las elecciones”. El canciller, hasta invocó en su defensa al ex diputado y convicto Norberto Imbelloni. “Antes lo denigraban a Imbelloni (por su versión sobre Papel Prensa coincidente con la del Gobierno), ahora me denigran a mí”, se quejó.

“Nunca estuvo cerca la posibilidad de la intervención de Papel Prensa”, aseguró Aníbal, aunque la versión había circulado con fuerza en los despachos de la Casa Rosada.
Eran los mismos en que ayer se había apagado la euforia del martes. Ya no había funcionarios que hablaran de “documento histórico”. “Está todo en manos de la Justicia”, preferían la mesura. En ninguno era posible hallar las 300 páginas del informe que recibió la Presidenta para sostener sus argumentos.
La oposición espera el proyecto, pero se prepara para el rechazo
26/08/10
Coinciden, con matices, Carrió, la UCR, el PRO y el peronismo disidente.
PorMartín Bravo
Entre reuniones para avanzar en la agenda legislativa y las diferentes reacciones ante los anuncios de Cristina Kirchner en torno a Papel Prensa, los principales bloques de oposición adelantaron que rechazarán el proyecto si apunta a declarar “de interés público” la producción de papel.

Con matices y en algunos casos con prudencia por no conocer el texto de la iniciativa, referentes del llamado Grupo A -núcleo duro del arco no oficialista- cuestionaron el esbozo del proyecto contra Papel Prensa que hizo la Presidenta. “Ningún proyecto de esta naturaleza será aprobado en la Cámara de Diputados. Declarar de interés público es previo a la expropiación”, aseguró Oscar Aguad, el jefe de bloque del radicalismo, por encima de una discusión interna en su partido que, a último momento, le impidió adjuntar su firma al documento conjunto de la oposición por orden del titular del Comité Nacional, Ernesto Sanz. La excusa fue que la UCR emitió un texto distinto, con tono más moderado del que suscribieron la Coalición Cívica, el PRO y el PJ Federal.

Según altas fuentes del oficialismo, en la Casa Rosada todavía no definieron en qué cámara ingresará el proyecto. Si entra por Diputados, fuentes del arco anti K adelantaron que no impulsarán su tratamiento. “Vamos a priorizar la agenda que le interesa a los ciudadanos”, explicaron. Y desde el oficialismo admitieron que no pueden garantizar la votación.
Por su lado, Elisa Carrió le dijo ayer a Clarín que el esquema que anunció Cristina “es violatorio del artículo 32 de la Constitución” (el que ampara la “libertad de imprenta”) y el art. 13 del Pacto de San José de Costa Rica, que tiene jerarquía constitucional, en el que se prohíben medidas que impliquen el control del papel para diarios.
“Lo que inventa la Presidenta es una mentira armada entre Néstor Kirchner, Osvaldo Papaleo, Carlos Kunkel y Guillermo Moreno. Si el papel está regulado por el Gobierno, no hay prensa libre”, afirmó la jefa de la Coalición Cívica.

“La Constitución establece que el Congreso no puede limitar la libertad de prensa, crear un monopolio por ley tal vez sea una cosa más negativa que positiva”, coincidió Federico Pinedo, de PRO. En el peronismo disidente, como en el radicalismo, hubo un debate interno sobre el tono del rechazo. Al final, Felipe Solá adhirió al comunicado. “Será resistido porque la Argentina ha firmado pactos internacionales que establecen límites al control de los insumos de la prensa lo que es un abuso”, dijo.

Trascendió que la UCR no firmó el documento conjunto por gestión del GEN de Margarita Stolbizer y del socialismo, que terminó adhiriendo a las medidas de Cristina para avanzar sobre Papel Prensa, ayer, a través de su principal referente nacional, el gobernador santafesino Hermes Binner. Le advirtieron a Sanz los duros términos del comunicado, que preparó otro bajo el título “El compromiso de la UCR con la democratización de la información”. Tampoco cayó bien en parte de esa fuerza la presencia de Aguad el lunes en el piso de Carrió. Y su intención de firmar el texto opositor que en uno de sus párrafos sostiene: “Como los dictadores, creen que se puede construir una historia oficial para censurar a la prensa”.
En tanto, el bloque de Pino Solanas, Proyecto Sur, se pronunció a favor de declarar de “interés público” la producción de papel. Su vocero, Claudio Lozano, pidió que el Gobierno remita el informe sobre Papel Prensa al Congreso
Imputaron a Moreno por coacción contra accionistas de Papel Prensa
26/08/10
Lo hizo el fiscal Marijuán en una causa que investiga el juez federal Julián Ercolini.
El fiscal Guillermo Marijuán imputó al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, en la causa que investiga al funcionario por posible “coacción agravada y privación de la libertad agravada” luego de que Moreno se presentara a una reunión en Papel Prensa mostrando guantes de box y un casco de guerra.

La denuncia la hizo el apoderador del diario La Nación, quien -junto a Clarín y al Estado nacional- tiene una parte del paquete accionario de la compañía. El expediente cayó en el juzgado de Julián Ercolini quien delegó la investigación en Marijuán.

El fiscal pidió la declaración de una larga lista de testigos que vieron cómo Moreno se sentó a la mesa de accionistas a quienes les dijo: “Tengo cascos o guantes. ¿Qué eligen? Hay para elegir”. Justificó la amenaza como un signo de buena conducta: “El juez dijo que nos tenemos que portar bien. La última vez no nos portamos bien, vino un gil, ligó una trompada y se rompió un diente”. Hacía referencia a un episodio en el que el titular de la SIGEN, Daniel Reposos, golpeó a José María Sojae Pinto, un asesor del gerente de Finanzas de Papel Prensa.

Para corroborar esta situación (de la que hay registros fotográficos como se ve en esta página), Marijuán citó a cada una de las personas que estuvieron el 12 de agosto en esa asamblea: desde la mano derecha de Moreno y representante del Estado en el directorio de Papel Prensa, Beatriz Paglieri, pasando por el titular de la SIGEN, Daniel Reposo y el directivo de La Nación, Julio Cesar Saguier y al presidente de la compañía Alberto G. Maquieira.

El listado completo incluye a: Javier Armando Lorente, Diego Lopez, Tedesco, Beatriz Inés Montoya, Trossero, Mariana Russo, Jorge Lopez, Victor Zamenfeld, Rubén Zampino, Carlos Briglia, Paula Soto, Pablo Aldo Cerioli, Verna, Alberto Ricardo Gonzalez Arzac, Cascales, Agustín Tarelli, Gustavo Mirko Schlossberg, Ricardo Urbano Siri, Daniel Fernandez Muñoz, Juan Carlos Cincotta, Bruschi, Guillermo Gonzalez Rosas, Sergio Bello, Eduardo Verdaguer, Eduardo Lohidoy, Juan Carlos Nardelli Mira y Martín Arecha.

Según consignó Clarín en las crónicas de aquella reunión, durante un receso, Moreno dijo “las mujeres al fondo”. La orden fue obedecida inmediatamente por Paglieri. “De acá no entra ni sale nadie” -siguió el funcionario- “Bajemos la luz”. A sus guardaespaldas, Moreno le pidió que se corran al costado. Entonces dijo: “A los accionistas, vos, vos y el otro tarambana, vení pibe. Estamos en fase uno, estamos pasando de amarillo a rojo, apaguen la luz”. El objetivo de la amenaza era frenar los cambios en la comisión fiscalizadora, el órgano interno de la empresa en donde el Estado -al revés que en la participación societaria- tiene la mayoría. “Voy a hablar todo lo necesario hasta que reconozcan que el organismo no se modifica”.

Es en el ámbito de esa comisión que hicieron el informe sobre Papel Prensa anunciado el martes por la presidenta Cristina Kirchner en un acto transmitido por cadena nacional desde la Casa Rosada.
Papel Prensa: para Alfonsín, “el relato del Gobierno resulta muy sospechoso”
25/08/10 - 17:36
El precandidato de la UCR dijo que “llama la atención que en 27 años no se haya formulado una sola denuncia” sobre este tema. Y aseguró que el Gobierno actúa “creyendo que todo, o casi todo, vale en política”
Ricardo Alfonsín, vicepresidente de la Cámara de Diputados, se sumó a los políticos que descreen de las acusaciones de Cristina Kirchner sobre Papel Prensa. “Nuestra incredulidad sobre el relato del Gobierno se debe a que durante 27 años nadie dijo nada al respecto, y en la idea de que desde el gobierno se actúe sobre el principio de que el fin justifica los medios.”
También sostuvo que “la reacción de la oposición y de la opinión pública” hizo que el kirchnerismo “desistiera de su intención de avanzar, sin competencia legal para hacerlo, sobre la intervención o expropiación de Papel Prensa, lo que hubiera sido una decisión de gravedad institucional extrema”.
Según el dirigente radical. “todo el relato resultaba muy sospechoso. Entre otras cosas llama la atención que durante 27 años no se haya formulado una sola denuncia sobre el tema, a pesar de que los que vendieron Papel Prensa tuvieron la oportunidad de hacerlo. Más bien, en distintas ocasiones reconocieron que la venta de la empresa papelera nada tenía que ver con las persecuciones de la dictadura. En el juicio durante el período democrático que culminó con la indemnización al Grupo Graiver jamás hubo denuncia ni reclamo alguno con relación a la venta de Papel Prensa. Refuerza además las dudas el hecho de que el gobierno en distintas oportunidades ha actuado como creyendo que todo, o casi todo, vale en política. En varias ocasiones han demostrado que actúan según esa convicción".
Con relación a la denuncia, Alfonsín señaló que "debe ser la justicia y no el Poder Ejecutivo la que dirima la cuestión mediante una investigación que otorgue todas las garantías propias del Estado de Derecho".
Papel Prensa: el Gobierno acusa y los Graiver cuentan su verdad
25/08/10
La Presidenta pidió a la Justicia que investigue irregularidades y violaciones a derechos humanos durante la compra de la compañía en 1976. La familia Graiver, que vendió la empresa, dijo que no hubo presiones y que no tiene nada que reclamar.
La Presidenta presentó ayer un informe de 26.000 páginas en el que asegura que hubo irregularidades en la compra de la empresa Papel Prensa por parte de los diarios Clarín, La Nación y La Razón, en noviembre 1976. Cristina Kirchner anunció que elevará ese trabajo a la Justicia, en lo que consideró “una prueba de ácido para la democracia”. Contra lo que sostiene la Presidenta, la democracia no deberá ser puesta a ninguna prueba: dos reveladores testimonios que publica hoy Clarín despejan toda duda sobre la legitimidad de la operación y demuelen el edificio construido por el kirchnerismo para apoderarse de Papel Prensa como una de las principales vías para controlar a la prensa independiente.
Las declaraciones del empresario Isidoro Graiver, quien negoció personalmente la venta de Papel Prensa por parte del grupo Graiver, y María Sol Graiver, hija del fallecido empresario David Graiver que publica este diario en las páginas 4, 5 y 6 revelan que no hubo delito alguno en la operación de compra de la empresa y echan por tierra con la versión de que el paquete accionario de Papel Prensa le fue arrancado bajo tortura a Lidia Papaleo, la viuda de David Graiver, como alienta el Gobierno y sostiene ella misma falsamente.
El testimonio de Isidoro Graiver, una presentación ante escribano público y una solicitada –que se publica en la página 7–, confirma que cuando los miembros de la familia y del grupo Graiver fueron secuestrados y detenidos ilegalmente por la dictadura entre marzo y abril de 1977, la operación de venta de Papel Prensa estaba concluida. Y que ninguno de ellos recibió jamás presión alguna por parte de los compradores para que vendieran la empresa. El precio alcanzado por el grupo Graiver por la venta de Papel Prensa, “fue el mejor que pudimos obtener”, revela Graiver.
En otra declaración ante escribano público, María Sol Graiver, hija de Papaleo, y quien no tuvo participación en la operación (era menor), reconoce: “No tengo ni tuve nada que reclamar ( ...) por la negociación, cesión y venta de acciones de Papel Prensa”.
Estas declaraciones están en línea con las de Gustavo Caraballo, ex embajador ante la Unesco, quien ya había negado cualquier vinculación entre la detención de la familia Graiver y la transferencia de sus acciones en Papel Prensa.
Como se había anticipado, la Presidenta convocó ayer a funcionarios, legisladores, gobernadores, embajadores, empresarios, intendentes, sindicalistas y dirigentes de organismos de derechos humanos a la presentación del informe “Papel Prensa: la Verdad”, elaborado por una “comisión especializada” conducida por el cuestionado secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno. A pesar de la expectativa oficial, no hubo más convocatoria que la habitual en los actos kirchneristas, con una ostensible ausencia del sector empresario, al que se le habían reservado lugares de privilegio.
En un comunicado difundido poco antes del inicio del acto, la UIA dijo que por “unanimidad” sus miembros habían decidido “abstenerse” de participar del encuentro.
La Presidenta habló durante algo más de una hora. Aseguró que instruirá al procurador del Tesoro –el jefe de los abogados del Estado– para que active “las presentaciones judiciales que correspondan para juzgar y dar cauce a 33 años de manejos oscurantistas” en Papel Prensa. También anunció que enviará al Congreso un proyecto de ley para declarar “de interés público” la producción de pasta de celulosa y de papel para diario en la Argentina y regular su distribución y comercialización.
La oposición en la Cámara de Diputados anticipó que se pronunciará sobre el proyecto cuando llegue al Congreso. Y la conducción nacional de la UCR sostuvo que la Justicia “deberá validar y garantizar la solidez técnica y jurídica” del informe sobre Papel Prensa.
Previo al mensaje de la Presidenta, transmitido por cadena nacional, Alberto González Arzac, representante del Estado en Papel Prensa, dijo que la supuesta compra fraudulenta se hizo bajo “una variedad de delitos de lesa humanidad, cometidos contra el grupo Graiver”. “La viuda de Graiver y otros familiares, actuaron bajo amenaza y no eran libres de proceder” al momento de ceder las acciones a los tres diarios, dijo González Arzac, quien habló de “probanzas irrefutables sobre la apropiación ilegal” de la empresa. Los testimonios que acompañan la edición de hoy de Clarín reducen estas aseveraciones al ridículo
María Sol: “No tengo ni tuve nada que reclamar”
El segundo de los documentos es también una presentación ante escribano público hecha por María Sol Graiver.

María Sol Graiver es hija de David Graiver y tenía menos de dos años en el momento de la muerte de su padre y de la venta de Papel Prensa. Parte de las acciones minoritarias de la empresa figuraron a su nombre en el expediente sucesorio que llevó adelante la Justicia y, como revela su tío, esas acciones jamás estuvieron en manos de los compradores de la empresa.

En su testimonio, María Sol Graiver afirma que no tuvo participación alguna en la negociación y venta de Papel Prensa S.A. (entre octubre y noviembre de 1976) “dado a que esa época era menor de edad”: la hija de David Graiver nació el 19 de noviembre de 1974. También afirma:

- “Tanto en mi carácter personal como en mi carácter de heredera de mi padre, David Graiver, expreso que no tengo ni tuve acción o derecho alguno, sea patrimonial o moral contra Fapel S.A., sus accionistas, continuadores, directivos, funcionarios, apoderados ni contra “Arte Gráfico Editorial Argentino S.A.”, ni contra “La Nación S.A.”, ni contra “La Razón S.A.” por la negociación, cesión y venta de las acciones de Papel Prensa S.A. a Fapel S.A.”
- “En ese sentido dejo constancia que no tengo ni tuve nada que reclamar contra “Fapel S.A.”, ni contra “Arte gráfico Editorial Argentino S.A.”, ni contra “La Nación S.A.”, ni contra “La Razón S.A.” por la negociación, cesión y venta de las acciones de Papel Prensa S.A. a Fapel S.A.”

María Sol Graiver dio a conocer en ese documento público una carta que su tío, Isidoro Graiver, le hizo llegar en julio pasado, en la que le relata parte de la historia del Grupo Graiver y parte de la historia de Papel Prensa, mientras revela los verdaderos motivos que llevaron al grupo familiar a vender casi todos sus activos y de dónde y de quiénes provenían las amenazas al clan familiar y al grupo empresario.

Los hechos que relata Isidoro Graiver son completamente diferentes a las aterradoras fantasías echadas a rodar por el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner para apoderarse de Papel Prensa y para disfrazar su legítima venta con el ropaje de un delito de lesa humanidad y aún cuando esas infamias echen barro sobre una cuestión tan sensible como los derechos humanos.

El relato de Isidoro Graiver ratifica una verdad ya sabida: David Graiver manejaba fondos de Montoneros, diecisiete millones de dólares que eran parte del rescate pagado por el secuestro en septiembre de 1974, de los hermanos Juan y Jorge Born. Al mismo tiempo que manejaba fondos de la guerrilla, Graiver, de fluidos contactos con los jefes militares que darían el golpe en marzo de 1976, contactos a los que no era ajena Lidia Papaleo, financiaba también el diario “La Opinión”, dirigido por Jacobo Timerman, que impulsaba el alzamiento militar. Hacía lo propio con otro diario apologista de la dictadura por venir: el vespertino “La Tarde”, dirigido por el hoy canciller Héctor Timerman, vicepresidente por entonces de la Editorial Olta, editora de “La Opinión” y “La Tarde”.

En su carta a María Sol Graiver, que encabeza: “Buenos Aires, 23 de julio de 2010. Querida María Sol”, Isidoro Graiver revela:

- “Luego de la muerte de mi hermano, David Graiver, ocurrida en un accidente aéreo en México en el mes de Agosto de 1976, con un avión que había alquilado, empiezan una serie de complicaciones que ponen a la familia en una situación de mucha tristeza, congoja y tensión. Por una parte me entero de presiones telefónicas en México a la familia por parte de grupos autodenominados como montoneros que reclamaban dinero por unos U$S 17.000.000”.
- (…) Al mismo tiempo aparecen dificultades financieras que hacen caer al Banco Pour la Amerique du Sud (Bélgica) y el American Bank and Trust Bank (EEUU) ambos propiedad de la familia, con lo cual las presiones de los acreedores fueron constantes y crecientes.” El total de la deuda del Grupo Graiver sumaba aproximadamente U$S 67.000.000 (sesenta y siete millones de dólares). Yo llevaba personalmente la lista de acreedores. Luego de narrar la decisión de la familia Graiver de regresar al país en septiembre de 1976 “para hacer frente a todas las dificultades”, Isidoro Graiver revela: “Se intenta negociar la venta de varias empresas del Grupo, así como la tenencia mayoritaria del diario La Opinión, el Banco de Hurlingham, el Banco Comercial del Plata y Papel Prensa entre otros activos”.

Más adelante Graiver le detalla a su sobrina el riesgo que el Grupo Graiver corría en Papel Prensa bajo el nuevo régimen militar. David Graiver no había hecho formalizar el traspaso de un paquete accionario de Papel Prensa a una de las empresas, Galerías Da Vinci, que había fundado para tomar el control de la compañía. Isidoro Graiver califica esa situación como de “precariedad formal” y da cuenta de los intentos de los ex socios de David Graiver, ya muerto, por apoderarse de Papel Prensa.

Esa “precariedad formal” ponía en peligro la participación del Grupo Graiver en Papel Prensa, participación que llevaba tres años pero que ahora estaba en peligro porque no había sido aprobada por una asamblea. Los Graiver, revela Isidoro, daban por descontado que el nuevo gobierno militar “no aceptaría la incorporación de un grupo como el nuestro que estaba prácticamente quebrado”.

Luego revela a María Sol Graiver el inicio de las negociaciones con los diarios Clarín, La Nación y La Razón y su perplejidad ante las falsedades declaradas por Lidia Papaleo. Sostiene Isidoro Graiver:

- “En ese contexto de extrema dificultad toma contacto conmigo el Sr. Guillermo Gainza Paz quien se presenta como representante de los diarios La Nación, Clarín y La Razón para la compra de las acciones de Papel Prensa. Junto con Anchorena, abogado de nuestra confianza, que además llevaba la sucesión de David, negociamos con los señores Campos Carlés, Bernardo Sofovich y Patricio Peralta Ramos, representantes por los diarios La Nación, Clarín y La Razón.”
- “Me han causado sorpresa los dichos que se han hecho públicos de tu madre y Osvaldo Papaleo, ya que no se ajustan a la realidad las afirmaciones que hacen, y tergiversan las fechas y los acontecimientos sucedidos. Las negociaciones las llevé adelante yo personalmente con el asesoramiento de nuestro Staff Jurídico- Contable. La venta la cerramos el 2 de noviembre de 1976”.
Isidoro: “La familia gozaba de total libertad para esa fecha”
25/08/10 - 02:51
La contundente afirmación de Isidoro Graiver derrumba la campaña orquestada por el Gobierno con la anuencia y complicidad de Lidia y Osvaldo Papaleo, que pretendió hacer aparecer la venta de Papel Prensa como una operación mafiosa de Clarín, La Nación y La Razón al amparo del terrorismo de Estado. Como lo hizo en su testimonio, Isidoro Graiver insiste ante su sobrina:

- “Cuando la familia e integrantes del Grupo fuimos secuestrados y detenidos, algunos desde mediados de marzo de 1977 y otros a principios de abril de 1977, la operación de Papel Prensa ya estaba concluida. Nunca conocí y por lo tanto no comprendo los dichos de tu madre que se han hecho públicos cuando dice que mantuvo reuniones por la venta de Papel Prensa mientras estaba secuestrada. Te repito que para cuando estábamos secuestrados la venta de Papel Prensa ya estaba concluida.

Isidoro Graiver detalla qué sucedió entonces con las acciones de Papel Prensa reservadas en el expediente sucesorio de David Graiver y que pertenecían a la entonces pequeña María Sol Graiver.

- “En cambio el contrato de las acciones minoritarias clase C y E de la Sucesión, estaba supeditado a la aprobación por el juzgado a cargo de la sucesión porque eras menor de edad. Esta operación nunca se concretó. Como te dije, la operación se realizó el 2/11/76 y hubo una importante difusión en los diarios de todo el país. (…) Esas acciones nunca pasaron a manos de los adquirentes, sino que fueron ilegítimamente apropiadas por el Estado a través de la CO.NA.RE.PA.

Esta afirmación de Graiver también refuta, niega y desmiente parte del andamiaje armado por el Gobierno que sostiene que de las acciones pertenecientes a María Sol Graiver se apoderaron los diarios compradores de Papel Prensa. No fue así, y según el testimonio de la hija de Graiver, hoy de 35 años, no existe motivo alguno ni de queja ni de reclamo de su parte hacia los propietarios, accionistas y directivos de Papel Prensa.

Graiver también cree necesario dejar en claro que el precio pagado por Papel Prensa no fue ni vil, ni innoble, ni se trató de un “despojo” como insisten en proclamar Lidia y Osvaldo Papaleo y el canciller Héctor Timerman que ni siquiera vacila en negar a su padre. Dice Graiver:

- El precio que recibimos fue el mejor que pudimos obtener. Recuerdo que una nota del diario La Opinión de Jacobo Timerman destacó la conveniencia del precio que obtuvimos. La familia gozaba para esa fecha de total libertad para realizar la operación. (…) Se percibieron los importes del caso en ese momento, y en los meses siguientes se cobraron las cuotas pactadas. Los adquirentes nos pagaron un saldo mediante consignación judicial y este dinero nos lo apropió la dictadura (…) En resumen: Los diarios adquirentes fueron en esta triste historia, terceros de buena fe que –en su medida– nos ayudaron a paliar en parte la situación de angustia económica por la que atravesábamos.”

Isidoro Graiver detalla en la carta a su sobrina las presiones que recibió la familia y el grupo Graiver, no de los compradores de Papel Prensa y tampoco por la negociación o venta de la empresa, sino por la guerrilla peronista Montoneros y por los diecisiete millones de dólares cuya de volución exigían los guerrilleros, ya en desbandada, al grupo Graiver

- “Igualmente las dificultades seguían. En esos días (Graiver habla aquí de mediados y finales de diciembre de 1976. N de la R.) tu madre recibió en las oficinas de la calle Suipacha la visita de un tal Dr. Paz, que entró en la oficina se identificó como montonero y le mostró una pastilla de color rojo y le dijo que iba a hacerle ingerir la pastilla para matarla igual que a toda la familia, si no le pagan la deuda. Lidia le dice no contar con el dinero y entonces el llamado Dr. Paz le exige una reunión con Juan Graiver –mi padre– y conmigo. Este Dr. Paz, era la persona que venía a cobrar mensualmente a las oficinas de Suipacha los intereses del dinero que en su momento David había recibido de Montoneros según me enteré más tarde.”
- “Esa reunión se realizó un domingo de fines de diciembre de 1976 en el domicilio de Lidia Catalina Gesualdi de Angarola, secretaria de la firma, con la presencia de tu madre y mía por un lado y dos integrantes de montoneros, uno de ellos el llamado Dr. Paz”
- “A partir de la muerte de tu padre, todos los integrantes de la familia estábamos muy preocupados, no sólo por los apremios de índole económico, sino porque temíamos por nuestras vidas a partir de la presencia de los montoneros, quienes nos amenazaron de muerte si no devolvíamos el dinero que le habían entregado a David”.

Por último, en el final de su dramática y reveladora carta a su sobrina María Sol Graiver, Isidoro Graiver revela otra verdad comprobada. Una vez recuperada la democracia en 1983, los miembros de la familia y el Grupo Graiver víctimas del terrorismo de Estado declararon ante la Justicia Federal y ante el entonces Fiscal de Investigaciones Administrativas, Ricardo Molinas sin que se haya hecho mención a las disparatadas versiones sobre la venta de Papel Prensa que hoy pretenden instalar tanto el Gobierno como sus funcionarios, escribientes y por Lidia y Osvaldo Papaleo y por el canciller Héctor Timerman.

- “Mucho de lo relatado aquí –afirma Isidoro Graiver a su sobrina– lo he relatado en su momento y otros integrantes de la familia también lo han hecho ante los Tribunales, aún en tiempos de democracia. Por último, en diciembre de 1985 durante el gobierno de Alfonsín, la familia fue resarcida por el gobierno y en lo referente a Papel Prensa se cobró el valor de esos bienes. (…) El precio reconocido por el Estado y de común acuerdo con la familia, fue similar al pagado por los diarios”.
- “No me consta –finaliza la carta– que los diarios hayan actuado de acuerdo con las autoridades militares de ese momento para la compra de la compañía. Más aún, creo que, por el contrario, los diarios tuvieron problemas con la intervención de la empresa”.
Temas de la Justicia
La Presidenta se olvidó de la Constitución nacional
Adrián Ventura
os dos anuncios que hizo la presidenta Cristina Kirchner -una ley que declare de interés público la producción de papel de diario y la denuncia contra los directores de Papel Prensa por violación de los derechos humanos- responden a su necesidad de construir un nuevo relato oficial de la historia, pero violan la Constitución y desconocen todo lo investigado, durante años de democracia, en varias causas judiciales.
Los anuncios no fueron hechos con ingenuidad: el Gobierno pretende minar la credibilidad de los medios críticos y convencer a la ciudadanía de que sólo ahora -gracias al kirchnerismo- comenzamos a vivir la más madura y verdadera democracia.
Sin embargo, la lectura que hacen amplios sectores de la oposición, de la Justicia e, incluso, algunos conspicuos operadores del kirchnerismo en el Poder Judicial no es ésa: "Las evidentes flaquezas del relato oficial dejan al descubierto la intención de profundizar la confrontación, aun a costa de cansar al electorado", coinciden.
¿Le queda margen al Gobierno para seguir presionando a la Justicia para que avale una cuestionable ley de medios o acorrale a empresas de servicios? Las arbitrariedades que mostró el Gobierno con su decisión de cancelar la licencia a Fibertel y con las falsas acusaciones contra Papel Prensa ponen en duda la transparencia de las decisiones oficiales.
El Gobierno decidió enviar un proyecto de ley para declarar de interés público la producción de papel de diario: busca justificar un mayor intervencionismo. Sin embargo, ese proyecto viola dos artículos de la Constitución.
En efecto, por motivos históricos muchos países -entre ellos, Estados Unidos y la Argentina- establecieron en sus constituciones importantes garantías para permitir la más amplia libertad de expresión y de prensa, no porque se haya querido privilegiar a algunos sectores, sino para que los ciudadanos y los medios pudieran controlar al poder.
Por eso, el artículo 32 de la Constitución nacional, equiparable a la Primera Enmienda norteamericana, estableció que el Congreso no puede dictar leyes que restrinjan la libertad de imprenta. Y el artículo 13.3 de la Convención Interamericana de Derechos Humanos prohíbe que se adopten medidas que restrinjan la producción de papel: ese tratado lo califica como una restricción indirecta, equiparable a la censura.
Por otra parte, las nuevas acusaciones sobre violaciones de los derechos humanos también chocarán con otro obstáculo: cualquier juez que reciba una denuncia debería buscar y tener a la vista todos los expedientes que, con anterioridad, se hayan tramitado sobre el tema. Y la verdad que surge de esos expedientes no es la que cuenta el Gobierno.
En plena democracia, Isidoro Graiver y Lidia Papaleo, en varios escritos presentados ante la Justicia -ratificando y ampliando escritos anteriores- afirmaron que habían sido amenazados por Montoneros -para que les devolvieran 17 millones de dólares- y que vendieron las empresas para pagar deudas. Un fallo de la Cámara Federal, en 1986, lo corroboró.
"Hoy más que nunca, el país requiere tener jueces independientes que se animen a decir la verdad y desenmascarar al poder", dice Alejandro Fargossi, abogado especialista en telecomunicaciones y candidato para integrar el Consejo de la Magistratura, el organismo que utiliza el Gobierno para doblegar a los magistrados independientes.