sábado, 29 de enero de 2011

TELEVISION › EL CANAL CIUDAD ABIERTA LANZARA SU NUEVA PROGRAMACION

La pantalla sobreviviente

La señal pública porteña, que se puso en marcha hace ocho años como un proyecto destinado a privilegiar la experimentación artística, trabaja hoy con presupuestos mínimos y pobres condiciones técnicas. Su
 Por Facundo García
Ciudad Abierta, la señal televisiva que depende del Gobierno de la Ciudad, lanzará este lunes su programación correspondiente a 2011. Esa es la noticia buena: según varios, las malas son muchas más. Porque mientras que para el director del canal, Carlos Pugliese, la mayor parte de los inconvenientes que la emisora viene atravesando desde hace años están a punto de resolverse, numerosos empleados no dudan en calificar la situación de “vergonzosa” y hasta acusan al macrismo de mantener ese espacio en estado zombie.
En lo que sí hay unanimidad es en la tensión que campea por los pisos diez y once del Centro Cultural San Martín, donde tienen que verse las caras los que estaban desde antes de que llegara el PRO y los que vinieron después. El trabajador y subdelegado gremial de ATE Ricardo Balado describe un panorama preocupante. “Con esta administración hemos perdido el ochenta por ciento de los puestos laborales”, dispara. “Tal fue el clima que se generó, que a las autoridades no les quedó otra opción que contratar como director artístico a Nicolás Richat –ex camarógrafo del canal–, quien sin presupuesto y en base al esfuerzo colectivo organizó la nueva grilla”, detalla.
Ciudad Abierta se puso en marcha en 2003, como un proyecto audiovisual destinado a darles lugar a la experimentación y a las propuestas con cierto vuelo reflexivo. Al principio de la gestión macrista la orden fue barrer con la señal, porque “no se justificaba gastar más de diez millones de pesos en algo que no ve nadie”. En efecto, el plantel bajó de más de cien personas a las alrededor de treinta que hay hoy. Y aún en esa adversidad, con sueldos que están muy por debajo de lo que se paga en el gremio –alrededor de 2500 pesos, informan los delegados–, se sigue produciendo. A los tumbos, eso sí.
Balado subraya que la puesta a punto para esta temporada se logró “en menos de cinco meses y con presupuestos mínimos, es decir que ningún programa costó más de 300 pesos por capítulo”. Al mismo tiempo, desde diversas oficinas señalan que las condiciones técnicas son paupérrimas, y que en un momento, de once cámaras funcionaban sólo tres o cuatro. “En cuanto a los sueldos –agrega Balado–, estamos negociando aumentos. Pero no ha habido avances significativos, mucho más teniendo en cuenta que negociábamos con Gregorio Centurión, secretario de Prensa del Gobierno de la Ciudad, que se suicidó en diciembre.”
Claro que está la otra campana. El director del canal, Carlos Pugliese, se autodefine como un defensor de la buena onda. “Ante todo, yo quisiera que estos chicos vengan a trabajar con alegría”, replica. “Sé que lo que dijo Mauricio aquella vez –aquello de cancelar las emisiones– ha quedado como una herida que no cicatriza. Pero actualmente el canal es intocable. Va a seguir adelante porque la Legislatura decidió protegerlo, y duele un poco que nadie valore los esfuerzos que se hacen por avanzar”, se lamenta. El funcionario admite que hay problemas presupuestarios: “Es más, la última vez pedí once millones anuales y me dieron cinco. Son las reglas del juego político: a lo mejor el Gobierno de la Ciudad se plantea otras prioridades. Así y todo, creo que la programación con la que vamos a salir es muy meritoria y logra incluir la perspectiva de los que estaban disconformes”. Hay quejas de que a pesar de que los nuevos programas ya tienen un pie en el aire, no se les ha dado publicidad. “Primero tenemos que definir bien lo que estamos diciendo, y en marzo o abril saldremos a promocionarnos”, responde el titular.
Pugliese jura que desde que él se hizo cargo de la conducción no se ha despedido a nadie. “Hace dos años que estoy, y desde que llegué los que se fueron tomaron esa decisión fue porque habían conseguido un empleo mejor”, se ataja. ¿Cien personas consiguieron un mejor empleo? “No, de esas partidas son responsables las autoridades anteriores. Pero es cansador echarles la culpa a los que vinieron antes, así que prefiero hablar del futuro”, recalca. Admite que los sueldos que se pagan son bajos, e inmediatamente anticipa que se está evaluando una recategorización. En cuanto al financiamiento de iniciativas nuevas, destaca que eso lo excede, porque “depende del presupuesto que aprueben los legisladores”. “Igual yo me comprometo a que si faltan fondos para que las realizaciones que estamos estrenando se lleven a cabo, me voy”, asegura.
Sergio Bilotte, otro delegado de los trabajadores, atiza el contrapunto repasando el camino andado en los últimos meses. Meses en los que, por otro lado, se ha visto un crecimiento exponencial de las televisoras públicas argentinas, lo que hace todavía más dolorosa la crisis de Ciudad Abierta. “Lo que afirma Pugliese son verdades a medias. En mayo nos quejamos respecto del bajo nivel de la programación y de la cantidad de publicidades oficialistas que pasaban. Nos dieron un poco de oxígeno para planificar cosas y en noviembre los recursos volvieron a cortarse. En ese estado estamos ahora.” Uno de sus compañeros revela el ánimo compartido con una imagen contundente. “Queremos hacer tele de calidad. Estamos tratando de que se nos deje de caer la cara de vergüenza cuando estamos en un asado y decimos adónde laburamos”, resume

domingo, 23 de enero de 2011

Sociedad

Obesidad, ¿epidemia nacional?

En una sociedad que propone a la delgadez como un modelo de éxito, casi uno de cada cinco argentinos es obeso y más de la mitad tiene exceso de peso. Sedentarismo, malos hábitos alimenticios y un irresponsable y muchas veces engañoso estímulo al consumo son algunas de las razones que citan los especialistas. Por qué se la considerada una epidemia del siglo XXI y qué rol debería jugar el Estado frente a los excesos del mercado
Por Lorena Oliva

Domingo 23 de enero de 2011 | Publicado en edición impresa 
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Obesidad, ¿epidemia nacional?
Foto ARTE DE TAPA: SILVINA NICASTROVer más fotos

Aunque la delgadez continúe entronizada como condición necesaria de la belleza y la salud, curiosamente es su contracara -la obesidad la que avanza silenciosa, casi imperceptible, en medio de un mundo saturado de mensajes que promueven el culto a la imagen.
A tal punto avanza la obesidad que hoy es considerada una epidemia por especialistas y organismos internacionales. El calificativo es extraño si pensamos que se trata de una enfermedad que no es contagiosa, pero también es apropiado, porque permite tener una idea de su enorme alcance.
La obesidad avanza tanto en Estados Unidos como en Inglaterra, así como en España, Italia y Grecia. Aumenta en los países desarrollados al igual que en los que han ido adoptando un estilo de vida occidentalizado. Y también crece entre las naciones pobres, cuyas dietas suelen contener una alta cuota de grasas, harinas y sustancias hipercalóricas en lugar de frutas, verduras y carne. Además, por supuesto, en la Argentina, que de acuerdo con un estudio de la Organización para la Agricultura y la Alimentación de la ONU, ostenta el dudoso privilegio de liderar la región en materia de obesidad infantil, delante de Brasil y México.
En un mundo que se debate entre la escasez y la sobreabundancia alimenticia, la obesidad no parece hacer distinciones. Una combinación de factores característicos de nuestra época propicia su desarrollo casi en cualquier contexto.
Y en un país como el nuestro, caracterizado por los contrastes, tanto las dietas mal balanceadas de la pobreza (principalmente compuestas por harinas y derivados) como las de la opulencia (con alto contenido de grasas y azúcares) son funcionales a un incremento de la obesidad: más de 20 millones de argentinos presentaban exceso de peso en 2009, tal como concluyó la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, realizada ese año por el Ministerio de Salud. De acuerdo con esa misma medición, algo más de 7 millones de personas padecían obesidad, equivalentes al 18% de la población. En la primera encuesta, de 2005, la obesidad alcanzaba al 14,6% de los argentinos.
La Argentina se enrobustece, pero no en el buen sentido. Lejos quedaron los tiempos en que "gordito" era lo mismo que "sanito": hoy se sabe que la obesidad es sinónimo de malnutrición. Aunque, a juzgar por el avance incontenible de las cifras, sus riesgos todavía no logran conmovernos demasiado. ¿En qué momento la ingesta desmedida de comida se transformó en una amenaza para nuestra salud? ¿Cómo fue que la actividad física se escurrió de nuestras vidas sin que sonaran las alarmas? ¿Por qué la play se volvió más popular que la bicicleta?
Algunas iniciativas recientes indican que la problemática de la obesidad comenzó a despertar cierta preocupación en ámbitos estatales. No es para menos. El gasto que insumen las enfermedades relacionadas con la obesidad representa más del 20% del presupuesto nacional destinado a la salud, según datos del Ministerio de Salud. Pero los especialistas consultados sostienen que aún queda mucho por hacer, sobre todo en materia de prevención y cambio de hábitos.
"Como nunca antes, el alimento ha ingresado de manera irrespetuosa a nuestra vida. Ya sea en forma de patitas de pollo precocidas o de uno de los tantos imanes que tenemos pegados en la heladera y nos permiten sacarnos ese antojo de pizza a cualquier hora. El caso es que los humanos no estamos diseñados para manejarnos equilibradamente ante un objeto que implica placer y recompensa inmediatos. Si lo tenemos en frente nuestro, lo consumiremos", alerta Mónica Katz, directora de la carrera de médico especialista en nutrición con orientación en obesidad, de la Universidad Favaloro.
Pero más allá de la fortaleza de voluntad que se tenga para hacer frente a un mercado que incita a consumir por sobre todas las cosas, los expertos marcan la responsabilidad de un ambiente facilitador de la obesidad. Y la avanzada tecnológica de los últimos años ha fomentado un tipo de vida cada vez más sedentario: hoy tenemos innumerables posibilidades a apenas un clic de distancia. Tantas, que hasta las compras de supermercado se pueden hacer online .
"Contamos con una enorme cantidad de barreras al movimiento: los nuevos edificios prácticamente esconden las escaleras. En los shoppings o las estaciones de subte las fijas suelen estar desiertas cuando tenemos la opción de subir o bajar por las mecánicas. Y ni qué hablar de las horas de pantalla: el tiempo que pasamos frente al celular, la play , la TV o la computadora suelen ser horas sin movimiento", ejemplifica Katz.
¿Un mundo ideal?
Comer lo que se nos ocurra a cualquier hora; consumir lo que sea sin esfuerzo; movernos por el mundo con el menor desgaste físico posible. Suena ideal, pero el modelo tiene efectos colaterales.
"Esta sociedad le dice una cosa al individuo pero le vende otra. Aunque nos pese, los que crean la cultura alimentaria son los que tienen el gran micrófono, no lo tenemos los médicos. Necesitamos un canal que nos permita llegar con recomendaciones en forma sostenida", reconoce el experto universitario en nutrición Julio Montero.
Parafraseando al especialista, podría decirse que el micrófono estatal está comenzando a promover de diversas maneras este mensaje. El mes último, el Ministerio de Salud anunció la puesta en marcha de un programa a favor de una mayor ingesta de frutas y verduras mediante la difusión de sus ventajas e, incluso, de recetas saludables. Mientras la OMS recomienda el consumo diario de dos porciones de fruta y tres de verdura, el promedio local no alcanza, en total, las dos porciones.
Por otro lado, a fines de diciembre, la Legislatura porteña aprobó una norma para que, a partir de este año, los quioscos ubicados en los colegios porteños comercialicen alimentos y bebidas variados y saludables.
Todo esto, sin pasar por alto la vigencia, desde 2009, de la ley de obesidad, que a grandes rasgos establece la cobertura médica tanto del tratamiento de la obesidad, la bulimia y la anorexia como de las medidas que tiendan a su diagnóstico y prevención. En los hechos, sin embargo, resta mucho camino por recorrer en materia preventiva. "Lo único que se está haciendo hasta ahora es tratar pacientes a nivel institucional o privado. Y la gente, entre moverse más y comer menos o sentarse a mirar televisión y comer rico, siempre va a elegir lo segundo", analiza Katz.
Pero no sólo aquí el placer le viene ganando la batalla a la moderación. Hasta el momento, de todos los países afectados por altos índices de obesidad, ninguno de ellos ha logrado frenarlos, ni mucho menos hacerlos descender, según alerta el director de Promoción de la Salud y Control de Enfermedades no Transmisibles de la cartera sanitaria nacional, Sebastián Laspiur. "Es una pandemia. Pero frenarla requiere regulación, así como una mirada más amplia por parte de los especialistas y mayor compromiso por parte de los individuos", enfatiza el funcionario.
Una medida pequeña pero que reúne justamente estas condiciones tuvo recientemente una enorme difusión mundial. Hace pocos meses, los representantes del ayuntamiento de la ciudad norteamericana de San Francisco resolvieron que a partir de diciembre próximo se prohibirá a las cadenas de comidas rápidas regalar juguetes junto con sus menús infantiles cuando éstos sean altamente calóricos (ver aparte). La medida disparó de inmediato un debate acerca de si el Estado debe intervenir o no en cuestiones de obesidad. Si debe considerarla un problema de salud pública o el resultado de una decisión personal. Las enfermedades relacionadas con la obesidad (diabetes, enfermedades cardíacas, algunos tipos de cáncer, artritis, etc.) consumen cerca del diez por ciento del presupuesto norteamericano destinado a la salud, y este sencillo dato reclama una mayor atención de parte de cualquier Estado.
"Nos gastamos 150.000 millones de dólares al año en tratar enfermedades relacionadas con la obesidad. No queremos ese futuro para nuestros niños o nuestro país", expresó recientemente la primera dama norteamericana Michelle Obama, quien personalmente abraza la causa social de combatir la obesidad infantil, un mal que afecta a uno de cada tres niños de esa nación.
"La sociedad norteamericana nos ofrece la prueba de que la obesidad está ligada a la sociedad de consumo. El país con mayor cantidad de obesos es Estados Unidos, donde el consumo es uno de los pilares de la sociedad. Y el obeso es, justamente, un tragador de los objetos de consumo sin posibilidades de poner límite a ese exceso", analiza la licenciada Liliana Vázquez, directora del Centro de Patologías del Consumo y coordinadora del área de patologías del consumo del Servicio de Salud Mental del Hospital Piñero.
La especialista coincide en que aquí también hay un correlato entre obesidad y consumo. "En nuestro país, el sujeto está cada vez más determinado por el objeto, es decir, por el consumo. Incluso desde las instituciones cada vez es más frecuente escuchar ya no sobre los derechos del ciudadano, sino sobre los derechos del consumidor. Y ni que hablar de los medios: a diario asistimos a un bombardeo publicitario según el cual hay que consumir determinado producto con prebióticos para estar sano, hay que tomar determinada gaseosa para ser feliz y hay que conducir determinado auto para ser exitoso."
Pero si hay un nicho verdaderamente permeable a este bombardeo es el infantil, en un contexto que no promueve hábitos alimentarios saludables ni desgaste físico. El 6,6% de los niños de entre seis meses y cinco años era obeso en 2005, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo realizada ese año. Curiosamente, la medición no volvió a realizarse en la encuesta de 2009. "De todas maneras -admite Sebastián Laspiur, del Ministerio de Salud- estimamos que la cifra aumentó: así lo confirman algunos estudios puntuales, realizados en ciertas localidades."
Existe cierto consenso entre los especialistas sobre que un chico obeso difícilmente logra escapar al destino de ser un adulto obeso. A los factores hereditarios se suman los malos hábitos y el sedentarismo. "Hoy en día hay poco juego en movimiento. Y estar al aire libre se convirtió en una actividad costosa: si no pueden asistir a un club, los chicos suelen terminar adentro de sus casas, ya sea por la inseguridad o porque los padres trabajan. Y en materia alimenticia, no debemos olvidar que ellos forman sus hábitos con el modelo que les inculcan los adultos", alerta María Verónica Chamorro, nutricionista e investigadora del Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (Cesni).
Malos hábitos alimenticios, sedentarismo, incitación al consumo... Parece claro que el crecimiento de la obesidad se debe a una combinación de causas. Sin embargo, a la hora de pensar en los factores que han ocasionado el estallido de esta epidemia, persiste cierta tendencia a subestimar algunos en desmedro de otros.
Más de una variable
"Es frecuente, por ejemplo, encontrarse con quienes intentan explicar la obesidad como consecuencia del creciente sedentarismo -reconoce Julio Montero, también asesor científico de la Sociedad Argentina de Obesidad y Trastornos de la Alimentación (Saota)-. Pero simplificar todo este asunto y adjudicarlo a la falta de ejercicio es bastante ingenuo. El organismo no requiere más consumo de energía que el equivalente a lo que gasta. Pero si seguimos poniendo el acento exclusivamente en el sedentarismo, que es una causa, pero no la única, nunca nos preocuparemos por la sobrealimentación, que es la otra variable en juego".
¿Comemos más de lo necesario? Basta recordar frases del estilo: "como por aburrimiento", "como por ansiedad", "como porque estoy triste", "como cuando estoy contento", "necesito comer algo dulce" para entender que el término "humanos sobrealimentados" nos describe bastante más de lo que nos gustaría.
Y para el doctor Montero hay, incluso, una razón más delicada por la que comemos más de lo necesario: sostiene que la sobrealimentación es, en parte, resultado de que no sabemos muy bien qué estamos comiendo. "Hay alimentos que son profundamente adictivos, que por la combinación de azúcares, tipos de grasa y saborizantes estimulan sistemas tranquilizantes del organismo y le hacen sentir bienestar a quien los consume. Claro que este bienestar se convierte, muchas veces, en dependencia", alerta el experto.
"Por otro lado -continúa-, hay sustancias que incorporamos en forma inadvertida, a veces en importantes cantidades porque componen diferentes tipos alimentos, a pesar de que no sepamos cómo impactan en nuestro cuerpo. Por ejemplo, el jarabe de maíz de alta fructosa, presente en las bebidas endulzantes calóricas así como en galletitas, alfajores, etc. Alguien lo puso dentro de lo que comemos, pese a que no se hayan estudiado sus efectos en los seres humanos. Sí en animales: comenzaron a circular estudios científicos en primates que asocian la ingesta de jarabe de maíz de alta fructosa con problemas metabólicos."
En el momento de pensar en la salida de este laberinto, los especialistas coinciden en la necesidad de rediscutir el modelo alimentario y profundizar el marco regulatorio, además de hacer hincapié en un cambio de hábitos. "Los mercados no se autorregulan. Eso ya lo vimos durante la crisis financiera. Y aunque algunos teman lo contrario, apuntar hacia el bienestar de la gente puede ser una acción absolutamente rentable", asegura Mónica Katz, también autora del libro No dieta .
Mientras el placer y la moderación siguen librando una desigual batalla, la obesidad se consolida como la epidemia del siglo 21. El talón de Aquiles de la sociedad de consumo no es contagioso ni incurable. Tal vez por eso sea mayor el peligro.
© LA NACION
Mucho más que exceso de peso Indice de Masa Corporal
El índice de masa corporal (ICM o BMI, según sus siglas en inglés) es la fórmula más utilizada para determinar si el peso de una persona es el adecuado para su contextura física.
Las variantes del IMC
Si el IMC -que se obtiene dividiendo el peso de una persona por su altura elevada al cuadrado- oscila entre 18,5 y 24,9, se dice que el peso es normal. Hasta 29,9, es sobrepeso, y a partir de 30, obesidad.
Disparador de enfermedades
Pero la obesidad no es sólo exceso de masa corporal. En muchos casos -aunque no siempre- ese exceso de tejido es profundamente dañino y potencial generador de todo tipo de enfermedades.
¿Obesos de peso normal?
También puede darse el caso de individuos de peso normal con tejido graso inadecuado que redunde en problemas de salud.
Una alternativa al IMC
En los últimos tiempos comenzó a circular una iniciativa que propone, sin embargo, calcular la obesidad no en función de la masa corporal sino del nivel de grasa en el cuerpo porque, aseguran, sería más exacto.
Sitios recomendados http://www.fat-fit.com.ar/ : dirigido por la especialista en nutrición Mónica Katz, contiene información para bajar de peso en forma saludable.
http://www.saota.com.ar/ : sitio de la Sociedad Argentina de Obesidad y Trastornos Alimentarios.
http://www.cesni.com.ar/ : sitio del Centro de Estudios

sábado, 22 de enero de 2011

del blog de artemio lopez

1/22/2011

sobre 678

Recibimos este texto del Licenciado Saúl Feldman que instala una interesante polémica sobre 678, en atención al lenguaje televisivo y más allá de las críticas tradicionales sobre su ideología que hemos explicitado en Ramble . Dice Feldman :
Lo que ya sabemos:
1. 678 ha cumplido, y cumple, un rol novedoso, importante y necesario: mostrar que detrás de la “prensa independiente”, que encabeza Clarín, existe un discurso cargado de intereses políticos y económicos, develando a diario los mecanismos a través de los cuales crea o intenta crear realidades alejadas de la más palpable realidad. Y mostrar que este diario y otros medios al no reconocer que ejercerían un derecho legítimo (defender posiciones, intereses, etc) encubren su propia ilegitimidad tratando de hacernos creer que son “independientes”, “objetivos”, violando incluso las reglas retóricas básicas mínimas en la construcción de la objetividad (dar una información estructurada completa, dar a conocer las distintas versiones de manera cabal, etc.) para, muchas veces, simplemente, mentir, ocultar información. Es decir, 678 ha llevado a cabo una contundente tarea político-pedagógica como parte de un cambio de paradigma respecto de la consideración de esa “prensa independiente” y en especial de Clarín.
Además, en forma paralela, ha conseguido un hecho impensable en otra época: poner al desnudo y cuestionar, archivos mediante, las hasta no hace mucho sagradas voces de los periodistas que, supuestamente, expresarían, cosa que se arrogan a los gritos, el sentir de la opinión pública, de los lectores, teleespectadores y radioescuchas y que gozaban de una impunidad amurallada. No estaban acostumbrados a ser cuestionados y menos que se ponga al descubierto su rol no objetivo.
Lo que 678 hizo y hace, entre otras cosas, es poner coto a la impunidad periodística. El cuestionamiento a la arrogancia de la objetividad independiente y, especialmente, la limitación al derecho de impunidad es algo que los medios y los periodistas que establecían agenda, y que bajaban línea constantemente, embarcados en conseguir objetivos políticos planificados, no pueden tolerar. Y esto es una medida del rol fundamental y necesario que cumple 678. El gran éxito del programa no es su rating (que seguramente no es importante)sino el haber logrado convertirse en un programa de referencia, además de para cierto segmento de público, para los medios y los periodistas. Todos. Más allá de lo que le gustaría a los medios y periodistas opositores que son, seguramente, sus más fieles seguidores. Por eso están tan enojados. Y por eso no se puede prescindir de la función que cumple 678.
2. Pero 678 es un programa periodístico de televisión. Y, por lo tanto, está sometido a las reglas del medio. ¿Por qué se mira 678?. Obviamente, se espera una mirada distinta a la dominante en otros medios. Pero, también, seguramente, se espera hacerlo de una manera entretenida, en el mejor sentido del vocablo. Y ese entretenimiento necesita de una base visual y sonora, un entramado discursivo, dramático, que condiciona al espectador a mirar y a escuchar, a dedicarle su actividad y tiempo. La radio, por poner otro ejemplo, también está obligada a ser entretenida, como todo medio, pero el entretenimiento que busca el radioescucha es el de acompañar otros “entretenimientos” que son sus actividades principales cotidianas. El entretenimiento que se le solicita a la TV es de otro carácter, está más cargado sobre sus espaldas, se hace desde una posición más contemplativa. De ahí, también, la famosa y supuesta “pasividad” del televidente. Pero, obviamente, entretenimiento no es, necesariamente, superficialidad y siempre es el resultado de un sistema complejo de entramado retórico (aunque sea Tinelli). Tampoco es, necesariamente, pasividad.
La TV en ese entramado visual sonoro necesita ser dinámico, producir movimiento, que lleve al entretenimiento. Incluso en una actividad aparentemente estática, tal es una charla entre un periodista y su entrevistado o el parlamento individual de un periodista en primer /medio plano.
Hasta aquí no creo haber escrito algo que no sea más que obvio.
Lo que, me parece, está pasando:
3. 678, últimamente, está resultando aburrido. Para muchos, muy aburrido. Se escucha mucho, incluso entre sus más fieles seguidores, sobre el carácter aburrido del programa. Incluso entre sus panelistas aparece constantemente ese temor-confesión (“ya lo dijimos varias veces”; “so pena de aburrir con este tema”, etc.). Pero, como dijimos, la existencia de 678 depende de su función política de develamiento y de referencia para otros medios y periodistas y no de que aburra o no. Pero si el aburrimiento campea pierde, o puede perder, contundencia, interés, prestigio y con ello parte de su eficacia política. O dejar de ser tentador para quien se ha acercado esporádicamente al programa y que no comulga necesariamente con su línea editorial. Incluso, a veces, ya lo dijimos, se adivina la fatiga entre los panelistas. O incluso se puede imaginar la negativa de ciertas personalidades a concurrir al programa para oficiar de panelistas invitados. ¿Esa imaginada reticencia se produce porque los aburre? ¿Porque sienten que se están repitiendo y que el armado del programa no genera vitalidad creadora, que no generarían desde allí, los posibles panelistas, novedad o la posibilidad de decir algo interesante, esclarecedor?.
Y con ese “aburrimiento” ve debilitar su función política-pedagógica. Su potencia y su eficacia. Cuando miramos un programa periodístico lo que nos puede atrapar es el formato, su tema circunstancial, su conductor, sus invitados. Alguno de esos factores, un par de ellos o todos en conjunto pueden accionar para producir ese interés que nos entretiene o ese entretenimiento que nos interesa. Lo que queda claro es que la línea política o editorial por si misma no alcanza para retenernos frente a esa pantalla. También es verdad y está claro que muchas veces basta esa posición editorial o política para expulsarnos de ese canal. Es decir, no hay armado estético que logre retener a quien no tolere ver o escuchar ciertas cosas. Pero si para atraer a otros que no tengan esa oposición acérrima.
El conjunto retórico de ese armado es en 678 básicamente muy diferente al de los otros programas periodísticos. Y no me refiero a la línea política ni a que es, esencialmente, un programa de denuncia. Me refiero a que el objetivo que se propuso, el desenmascaramiento del discurso de los otros medios, el de ciertos personajes y periodistas, lo hace bajo características discursivas que, prolongadas en el tiempo, han generado ese efecto de aburrimiento del que se habla.
4. Se suele decir que se repite mucho. Como sabemos, generalmente, la repetición, en muchas situaciones, lo que no cambia, suele ser la causa aducida del aburrimiento. Es cierto que la repetición es un resorte fundamental del programa. Lo es en varios niveles. Pero, ¿que es aquello que se repite que sería el responsable del retiro del deseo del espectador? En el cuerpo del programa repite lo que ya fue visto en la presentación largamente; repite, subrayando y focalizando, una frase, una imagen, varias veces dentro de un texto, queriendo poner en evidencia lo que se quiere denunciar; repite de día en día lo que ya fue visto en innumerables oportunidades; repite el tema del que se habla. ¿Es algo de esto, es todo esto en su conjunto?
La repetición ha sido denunciada ya por su carácter supuestamente gebelliano por Lanata queriendo acusar a 678 de fascista. Obviamente, no le preocupaba su, quizás, carácter aburrido sino su supuesta manipulación de conciencias y voluntades. Llamativamente, la repetición tiene su máximo efecto cuando esconde su carácter, cuando se presenta como novedad, que en todo caso, paradójicamente, se repite. (Es eso, justamente, lo que muchas veces trata de mostrar 678 evidenciando la repetición que diferentes programas y periodistas hacen de denominaciones, argumentos, etc.).
La manipulación se ve muy debilitada en sus efectos cuando se muestra abiertamente. En 678 la evidente repetición por subrayado, o la repetición para recordar difícilmente cause manipulación, aunque si puede irritar (“Otra vez!!!”). Es claro el carácter obsesivo, y de “sorpresa” ante el “hallazgo”, que posee esa repetición y que tiene una función pedagógica: estar seguro de que algún desprevenido, acostumbrado a ver de manera “transparente” ciertos textos (lo que puede suceder frecuentemente), no se pierda lo que se quiere denunciar (dicho sea de paso, con un recurso sonoro o de imagen tergiversada, más divertidos, “Duro de Domar” construye ese subrayado evitando la repetición y produciendo un “comentario” irónico que genera cierta complicidad). Sí, es innegable que ese tipo de repetición pedagógica pueda ser vista como un intento de manipulación por los que transitan por otras líneas ideológicas y sienten que “te quieren meter a la fuerza ciertas ideas” o por otros que sienten, compartiendo cierta línea ideológica, que se los subestima como espectadores. En ambos casos es innegable que causa rechazo.
No cabe duda que este recurso es una característica estético-funcional del programa y que durante largo tiempo se justificó e incluso hoy se justifica en muchos casos, justamente, por causas pedagógicas. Pero, ¿no convendrá matizarlo a esta altura de la impronta de lo “aprendido” y de la carencia de sorpresa, cuidando no poner en peligro la identidad retórica de 678?. Hoy en día, justamente por lo que contamos, lo que tenía un carácter dinámico, muchas veces, ese carácter se ha perdido.
5. Pero el carácter repetitivo tiene un punto más complejo. Se dice que es un programa oficialista. No vale la pena insistir en la legitimidad de tener esa voz. Pero la dificultad surge cuando lo que se denomina oficialista consiste en la repetición. Cuando se carece de matices, cuando no hay cierto “drama” que viene de la diferencia. Esto plantea no solo la pregunta acerca de la composición del plantel estable, sino quienes son los invitados y aún más importante el aspecto dramático que supuestamente ellos vienen a construir. El apoyo a la línea oficial no obliga a la repetición.
La idea básica del enfrentamiento de posiciones, no ya como reafirmación de cierta objetividad, sino como construcción dinámica, dramática, está fuertemente debilitada en 678. Se discute con otros que están fuera del programa. Pero esos otros, que suelen ser generalmente los mismos, son traídos para decir, muchas veces, lo que ya sabemos. Esos otros ya no construyen, una escena dramática. Mirtha Legrand tiene que decir una barbaridad para construir tema y generalmente se recurre, incluso en estos casos, a la construcción del personaje con archivos vistos decenas de veces recurriendo a esa misión pedagógica que se impuso el programa. ¿Los invitados son los mejores?¿Es posible hoy construir esa estructura dramática en base a “personajes” y, fundamentalmente, generando, bajo estructuras diversas, posiciones diferentes, drama, muy ausente en 678?.
6. Quizás el tema neurálgico de la repetición a superar es el que plantea lo que constituye la estructura del programa y que lo diferencia del resto de los programas periodísticos y tiene que ver con lo que constituye el “tema”, de lo que se ocupa un programa. 678 en relación a los otros se basa en lógicas expresivas casi opuestas. Mientras que los otros programas tienen como tema “diferentes realidades” (de superficie), aunque luego conduzcan a un único tema latente, muchas veces escondido en esa acumulación repetitiva (“lo mal que…”), 678 tiene expresamente un único tema, una única verdad subrayada una y otra vez (la manipulación de los medios y del “monopolio Clarín”, especialmente), a partir de la diversidad que sólo se muestra claramente como “al servicio de”, realidades que lógicamente están secundarizadas. Bajo esta lógica surgen las de otras secciones: las alegrías frente a las tristezas y la mala onda, por ejemplo. En realidad, la promesa de esperar algo nuevo, que tiene una densidad fundamental en un programa en vivo (¿Qué irá a pasar?), en 678 esa densidad dramática está muy neutralizada.
Esto tiene claras marcas en la enunciación: mientras que en los otros programas se nos promete revelarnos una realidad (usando diversas técnicas), poniendo el acento en las consecuencias y el futuro y, especialmente, mostrándonos que el programa es creador de realidad, que se integrará en el propio acontecer, que más allá de los medios dramáticos para traerlo construye, entonces, su propia dramaticidad, 678 se centra en un presente que mira hacia el pasado y cuya materia carece de “noticia”. Hoy “sabemos” que, casi seguro, no habrá novedad y que el interés surgirá, quizás de alguna intervención interesante de un panelista.Hubo excepciones y que, justamente, fueron elegidos como especiales para repetir a fin de año: entre otros, la visita de Kirchner y la visita de Cox, no sólo por la talla de los personajes, sino por la dramaticidad que la construcción de novedad terminó consagrando.
7. Ese entramado básico que es constitutivo del programa y que surge del objetivo que se propuso, lo pone, como dijimos, frente a un desafío: crear dinamismo, crear una estructura dramática, que mueva nuestro interés más allá del interés político. Se plantea una realidad estructural: mientras que en el resto de los programas el “motor” que genera el dinamismo está en el armado del programa, en 678 el motor dinámico se encuentra afuera, es exterior a la estructura, en lo que la realidad pueda proveer. Esto aún es más difícil en un programa casi diario.
Es verdad que la realidad preelectoral asegura una fuente de interés de información distinta, otra vez, develadora, que le asegura, posiblemente, una audiencia importante. Lo que reafirmaría la validez de la existencia de 678 y de su función.
8. No hay duda que el planteo general del programa ha tenido y tiene rédito político y que, también, ha servido y actúa como organizador ideológico importante, especialmente en épocas de crisis, pero no debería cerrar la necesidad de pensar el instrumento, especialmente, cuando se escucha, cada vez más, sobre una caída del interés que aleja y puede alejar de las pantallas a mucha gente.
Seguramente existen muchas posibilidades de cambios a nivel de las formas que conservando la esencia del formato remueva esa sensación de desgaste/aburrimiento que muchos tenemos.
Saúl Feldman
Enero 2011

santa fe: el pro va por ocupar al menos dos lugares...

En Santa Fe las cosas para el FPV no están bien a nivel provincial. Sigue la eterna polémica sobre la unidad del espacio kirchnerista. Mientras esto sudede y como en política los lugares vacantes se ocupan, leemos:
La vedette María del Luján Telpuk, la chica de la valija, fue tentada para presentarse como candidata a intendente en la ciudad santafesina de Hughes por el PRO. Y estaría dispuesta a aceptar la proposición....
En fin... los lugares vacantes en política a la larga o a la corta se ocupan, y esta chica, como se ve , es capaz de ocupar no uno sino al menos dos lugares . Así las cosas reafirmamos que en Santa Fe las perspectivas provinciales del oficialismo no vienen nada bien y recordemos que el distrito aporta 9 de cada 100 votos nacionales...!!!
Bueno ese dato a quién le importará a leer este post , no?... je! Así nos va.

contra river no hay amistosos...

fin de ciclo...

Leemos: El Frente para la Victoria está en pleno proceso de selección de candidatos para disputar la Jefatura de la Ciudad con chances ciertas de triunfo.
Cuando aún Carlos Tomada no explicitó su deseo de ser candidato, observamos el despliegue del restante candidato plantado a competir por el oficialismo, ya que Daniel Filmus, seguramente, al final del día renunciará a su forzada candidatura en función de cumplir su mandato como senador 2007-2013, tal como se lo señalara el propio Filmus en el año 2009 a Néstor Kirchner cuando, en pos de cumplir ese mismo mandato, decidió no participar de las elecciones del año 2009, elecciones que transcurrieron, debemos recordarlo, en plena crisis política abierta por la Resolución 125 ideada por Martín Lousteau, el desplome financiero sobrevolando el planeta, con tres puntos de caída del PBI local, un punto de incremento del desempleo y con expectativas electorales muy difíciles para el FpV a nivel local ...

1/21/2011

encuesta trucha neutralizada :)

fin de ciclo del progresismo porteño: de conductor a conducido...

El Frente para la Victoria está en pleno proceso de selección de candidatos para disputar la Jefatura de la Ciudad con chances ciertas de triunfo.
Cuando aún Carlos Tomada no explicitó su deseo de ser candidato, observemos el despliegue del restante candidato plantado a competir por el oficialismo, ya que Daniel Filmus, seguramente, al final del día renunciará a su forzada candidatura en función de cumplir su mandato como senador 2007-2013, tal como se lo señalara el propio Filmus en el año 2009 a Néstor Kirchner cuando, en pos de honrar ese mismo “mandato ciudadano”, decidió no participar de las elecciones de medio mandato.
Elecciones que se imaginaban muy fulería y transcurrieron, debemos recordarlo ay, ay, ay..., en plena crisis política abierta por la resolución 125 ideada por Lustó , el desplome financiero sobrevolando el planeta, con tres puntos de caída del PBI local, un punto de incremento del desempleo , problemática político-social compleja que finalmente diseñó un escenario con expectativas electorales muy difíciles para el FPV , a nivel nacional y en la city.
La renuncia de Filmus en 2009 y la pobre performance de Carlos Heller, con apenas 10% de los votos obtenidos, mostrando que resultó el ex banquero un candidato menor que el propio Senador glaciar ofertó de manera forzada en su reemplazo, dio por agotado el ciclo del progresismo porteño “conduciendo” al FPV y sus votantes.
Progresismo que, debe recordarse, junto a la colaboración menor de Duran Barba, siempre recostado en la invalorable gestión de Aníbal Ibarra, logró que finalmente Mauricio Macri obtuviera el 61% de los votos en segunda vuelta en el año 2007, a pesar de que Cristina Kirchner lograra ese mismo año una contundente victoria a nivel nacional con el 46% de los votos.
Fue ese además, el exacto momento donde Luciano Manteca Di Nápoli congeló nuestra respiración cuando, frente a la avalancha de votos PRO , bien parapetado en el bunker filmushista, lanzara su sentencia ya paradigmática, verdadero emblema del márketing electoral de ganadores y ganadoras morales y moralas : "Estamos muy contentos"... :) :) :)
Pasada la pesadilla progresista , el FPV tiene este año 2011 en el distrito porteño, finalmente un candidato propio (si es que Tomada no decide participar), puesto a competir por el ejecutivo de la ciudad por la exclusiva voluntad de la Presidenta y cuyo mérito central es representarla de manera absoluta.
Sin embargo, más allá de este atributo central de Boudou de expresar de manera plena el liderazgo de Cristina Kirchner en un distrito donde la Presidenta obtiene hoy el 31% de los votos contra apenas 15,1% de Macri, de cara a las presidenciales del año 2011, el análisis comparado muestra singularidades del candidato del FPV confrontado con Mauricio Macri, que vale la pena analizar .
Como se observa en el cuadro de apertura (click sobre la imagen para agrandar), hoy las preferencias de voto favorecen a Mauricio Macri, que obtiene un 33,6% contra 15,7% de Amado Boudou, que es claramente la segunda minoría distrital, a pesar de arrastrar hasta hoy un desconocimiento muy notable del 50% y aún con el 19% de electores indecisos.
Es de esperar que a medida que mejore el conocimiento y los indecisos determinen sus preferencias, tanto Macri como Boudou crezcan y constituyan un escenario de primera vuelta en torno de las franjas de 38% para el candidato Pro y 23% para el FPV y, en esas condiciones, ingresar al seguro ballotage de resultado muy incierto, en especial por el clima de época que pudieran brindar las expectativas de un triunfo contundente de Cristina Kirchner en primera vuelta a nivel nacional en octubre, de continuar el escenario electoral como actualmente lo marcan todos los estudios de opinión conocidos.
Complementando el análisis de los candidatos que seguramente disputarán el ballotage porteño, se observa que los desagregados por sexo no influyen en la intención de voto en ambos candidatos, en tanto Mauricio Macri manifiesta mejor despliegue sobre electorado joven y Amado Boudou sobre jóvenes y generación intermedia, donde evoluciona sobre su intención de voto promedio distrital.
El porteño medio, de 45 a 59 años, el mismo que da el tono a la opinión pública clásica en los noticieros televisivos y reclama por seguridad, limpieza, orden y progreso, paradojalmente adhiere menos que el promedio a Mauricio Macri insatisfechos por su gestión y mucho menos a Boudou, situación que no es extraña: Son estos los tramos etarios de peor aceptación de Cristina Kirchner en la ciudad y electoralmente constituyen el 30% del padrón.
Comienza entonces a develarse uno de los misterios de cara a 2011: El escenario electoral porteño con dos fuerzas y candidatos hegemónicos, que seguramente disputarán un reñido ballotage para darle continuidad o terminar con la gestión del PRO en la Ciudad de Buenos Aires.
Un apunte final que, por obvio, no merece más que un párrafo: la única candidata capaz de reemplazar a Mauricio Macri para disputar con Amado Boudou el ejecutivo de la Ciudad es Gabriela Michetti, quien mide exactamente igual que Mauricio Macri, en tanto Rodríguez Larreta alcanza apenas el 12% de los votos, quedando sin chances de ganar en ballotage.

gran consigna de la cámpora !

Compañeros y compañeras, se acabaron los pavos reales ( sin plumas) .... En todo el país y también en la Ciudad Autónoma , Cristina manda.

santa maría madre de dios ruega por nosotros pagadores de expensas, ahora y en la hora ...

Leemos: Como sea, mientras las multitudes de arremolinaban en torno del empresario al grito de “Alica-Alicate” y le pedían autógrafos, fotos y hasta alguno que otro beso; el eterno operador Eduardo Valdez, se apresuró a frenar el ingreso de nuevos invitados.
Sin vueltas, aplicó una suerte de derecho de admisión al revés, avisándole a desprevenidos como Amado Boudou –que sueña con una postulación a jefe de Gobierno-, o a su viejo amigo, el actual secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, que no ingresaran al salón “porque está el colorado” y al parecer Néstor Kirchner, siempre según la versión de Valdéz, ya se había enterado y estaba furioso que “su gente” se mezclara nada menos que con su verdugo electoral. Obedientes, Boudou y Schiavi, partieron rumbo a la noche profunda, sin decir adiós.

no comments

Igual, siempre con Santamaría y Althusser : No olvidar nunca pagar las expensas y la lucha de clases...

Famdam (se) clavó un clavito ... en el dedito...

Leemos a Natalia, lectora de Ramble: Famdan no será otro que Fernando Amdan, Director General de N.Cero http://ar.linkedin.com/in/famdan que entre otras cosas, maneja a la vez la página y comunicación del PJ Capital http://pjciudad.org.ar/ y de Victor Santa Maria, ( Porteros), principal soporte económico de Daniel Filmus?
Mmmmm y salta con el tema de la encuesta en el sitio que ellos mismos manejan? mmmmm Me parece que hay un aburrido que está nervioso Artemio, diste en el Clavo!!
No acá clavos no usamos, apenas velcro... (igual, no fisur..no , mejor no fracturemos el campo...popular, popular, porque el otro al parecer ya está fracturado, como plantea acá De Vido (Julio) .

miércoles, 19 de enero de 2011

MEDIOS Y COMUNICACION
La manta corta
Dos miradas complementarias sobre la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Gustavo Bulla hace un repaso de las dificultades que enfrenta la puesta en marcha de la norma, pero también de los pasos que comienzan a darse y que pueden cambiar el panorama de la comunicación audiovisual en la Argentina.
Final del formulario
 Por Gustavo Bulla *
Pese a los diversos y continuos obstáculos interpuestos ante la Justicia, por los propios interesados y por sus representantes parlamentarios –recordar los nombres de los diputados nacionales Enrique Thomas y Beatriz Daher–, la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (SCA), a poco más de un año de su sanción, pronto comenzará a modificar el panorama de la TV y la radio argentinas.
La suspensión de la aplicación de la ley 26.522 durante casi nueve meses –todo un parto– no sólo entorpeció la labor de la autoridad de aplicación (Afsca) en cuanto a la reglamentación y la implementación de los distintos aspectos de la normativa, sino que fundamentalmente privó a toda la sociedad de gozar del derecho a la comunicación por ella consagrada.
No obstante, uno a uno, los cuestionamientos judiciales van cayendo, por ahora con la excepción que significa la medida cautelar concedida por el juez porteño Edmundo Carbone, quien privilegió al Grupo Clarín al eximirlo momentáneamente de ajustarse a los términos del artículo 161º que obliga a los licenciatarios a adecuarse al nuevo marco legal en el término de un año. Ante el recurso extraordinario planteado por el Estado nacional, la Corte Suprema prefirió no intervenir en la cuestión de fondo y le indicó al juez de primera instancia que se expida “en un tiempo razonable”, sugerencia explícitamente desentendida por el veterano magistrado que supo revistar en el aparato judicial de la última dictadura.
El venido a menos “Grupo A”, no va en zaga en eso de privar de sus derechos a la ciudadanía. Su negativa incomprensible –salvo por la ejecución de un mandato extraparlamentario– a constituir la Comisión Bicameral, que entre otras funciones importantes debe designar a los directores de la Afsca y RTA correspondientes a la segunda y tercera minorías, y nada menos que al defensor del Público, despoja de representación democrática a millones de argentinos.
Mientras persisten estos actos inequívocos de desprecio a la voluntad popular, la ley que despierta admiración en el plano internacional se está aplicando y comienza a dar frutos en las pantallas y micrófonos argentinos.
Junto con el mes de febrero próximo comenzará a regir la resolución 499/10 que regula el funcionamiento de la “publicidad no tradicional” y de los programas de televenta e infomerciales. De esta manera el caos publicitario que primó en las dos últimas décadas, con excesos de todo tipo, deberá ordenarse en cuanto a los tiempos máximos y modalidades establecidas para cada tipo de servicio audiovisual.
A partir de marzo, los aspectos descentralizadores y de promoción de los contenidos federales que recoge el texto legal comenzarán a hacerse tangibles.
Los canales y emisoras radiales que quieran conformar redes deberán solicitar autorización a la Afsca, suministrando toda la documentación necesaria que demuestre que la transmisión en red no supera el 30 por ciento de la jornada de emisión diaria de ninguno de sus miembros integrantes.
Complementariamente, también comenzará a regir el cumplimiento de cuotas mínimas de producción, por lo cual los canales deberán programar no menos de un 60 por ciento de producción nacional, 30 por ciento de producción propia y entre 30 y 10 por ciento –depende del área de cobertura– de producción local independiente. Para las radios las cuotas que entran en vigencia son de al menos un 70 por ciento de producción nacional, un 50 por ciento de producción propia y un 30 por ciento de música argentina, de la cual la mitad debe ser de carácter independiente, es decir que los derechos de los fonogramas le correspondan mayoritariamente a sus intérpretes.
Además, por medio de la resolución Afsca 498/10 se le dio forma al Consejo Asesor de la Comunicación Audiovisual y la Infancia que está integrado por representantes de los gobiernos provinciales y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, del Ministerio de Educación de la Nación, de la Sennaf, de las siete organizaciones de la sociedad civil que propusieron la incorporación del Consejo Asesor en la ley SCA (artículo 17º), del Foro Parlamentario por la Infancia y de los gremios docentes Ctera y Sadop. Este organismo tendrá su reunión fundacional durante el mes de febrero y asesorará a la Afsca en materia de los contenidos audiovisuales destinados a niños, niñas y adolescentes, de recepción crítica de medios y de la promoción de producción audiovisual de calidad para el segmento etario.
El enorme y creciente consenso social que esta ley ha concitado debe ahora manifestarse a través de los contenidos audiovisuales. Los poderosos intereses económicos que se oponen a su aplicación se enfrentan al dilema futbolero de la “manta corta”: mientras ganan tiempo en la Justicia, pierden credibilidad en la sociedad. Y, que se sepa, la credibilidad sigue siendo uno de los tesoros más preciados para un grupo empresario que pretenda considerarse periodístico.
* Docente de Políticas de Comunicación UBA/UNLZ. Director Nacional de Supervisión y Evaluación (Afsca
MEDIOS Y COMUNICACION
La infancia en la nueva ley
Mirta Goldberg llama la atención sobre la importancia de los criterios que sobre la base del reconocimiento de derechos estipula el artículo 17 de la misma ley en relación con la programación infantil.
Final del formulario
 Por Mirta Goldberg *
Curiosamente, el artículo 17, capítulo 2, de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que refiere a la conformación de un “Consejo asesor del audiovisual y la infancia” no ha despertado polémica. Nada por aquí para agregar, nada por allá para quitar. ¿Habrá pasado de largo porque total es para chicos, género menor en el que no vale la pena detenerse?
La esperanza de un país se mide por la propuesta que tiene para la infancia, decía la doctora Silvia Bleichmar. De modo que la sola enunciación de este artículo es un paso a celebrar por la especificidad de contenidos y formatos que requiere la franja, territorio propio de 3 a 12 años.
Ahora es el momento de potenciar la función “del 17”, sus efectos, sus alcances. No sólo para que no descansemos en la formalidad de su enunciado sino para que genere una discusión profunda en torno de la relación Infancia/Medios de comunicación/Cultura y su expresión en los diferentes sectores sociales. Sobre todo para quienes aún piensan que la ideología no interviene cuando de los pequeños se trata.
Habrá que interrogarse: a qué están expuestos los niños hoy, qué presiones pesan sobre ellos, qué cercos los oprimen, cuáles son los consumos culturales a los que acceden y les atraen. La TV, al igual que Internet, ocupan un lugar en la vida, el tiempo, el ocio y hasta la soledad. Es necesario estudiar, investigar, cómo niños y niñas se implican y transitan la experiencia de ser espectadores, cómo resuelven la circulación veloz de estímulos, qué efectos producen en ellos la saturación, qué esfuerzos les requieren, cómo hacen conexión, lazo, anclaje. Qué les queda y qué hacen con lo que les queda.
Qué modelos de vida y qué valores instalan los medios, la publicidad, los programas, tal vez para ponerlos en cuestión.
Los canales abiertos –básicamente los privados– fueron monitoreando con su programación hasta lograr que los niños se asimilaran a propuestas adolescentes. Cabe preguntarse: En esta corrida, ¿qué ganaron? ¿cuánto perdieron?
Será necesario ofrecer mucho más que el impacto visual. Contenidos que instalen preguntas, curiosidad, que promuevan búsquedas, que pongan en acción.
El artículo 17 no hace ni más ni menos que contemplar, reconocer derechos. El derecho de niños y niñas al humor y el entretenimiento creativo e inteligente, el derecho a entrar en contacto con una oferta cultural variada que signifique apertura a otros escenarios, al cruce de lenguajes artísticos a través de una gama amplia de géneros y contenidos. La TV es en muchos hogares la única ventana al mundo y una cuidadosa programación infantil impacta directamente en la familia. No es la escuela, pero desde ahí también es posible construir ciudadanía infantil; promoviendo la participación, la opinión, el respeto a la diversidad cultural, la mirada federal.
Es importante hablar de programación y no de suma de programas. No se trata de una sucesión arbitraria de “sueltitos”, flashes fragmentados, secuencias aisladas. Diseñar una programación implica darle unidad estética, artística y conceptual; darle identidad. Algo semejante a lo que hace un chef cuando entiende que la suma de ingredientes secos requiere algo que ligue porque, de lo contrario, se desintegran.
Diseñar una programación implica diversificarla contemplando una amplia gama de intereses para cada etapa evolutiva. Implica aportarle recursos tecnológicos, estéticos, narrativos y comunicativos que la hagan atractiva, dinámica, actual. De este modo será también posible formar desde temprano en la cultura audiovisual.
Un Consejo Asesor podrá articular con los ministerios de Educación y de Desarrollo Social, reforzando las políticas públicas, tomando conocimiento de necesidades y prioridades.
Nuestro país cuenta con recursos humanos para dar este salto. Pero es necesario promover el encuentro generacional para que quienes tienen camino transitado puedan pasar la posta. Hacer entonces una convocatoria democrática, plural, en la que dialoguen teóricos y hacedores para traducir en hechos este magnífico tramo de la ley de medios.
* Conductora de Caminos de Tiza, columnista en Visión 7, asesora y libretista de programas infantiles