miércoles, 31 de agosto de 2011

Sobre la publicidad oficial


Cuando se discutió la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual buena parte de la oposición insistió con cierta vehemencia en que se debía incluir en la norma la regulación de la pauta de publicidad que contrata el Estado. A esto, buena parte del oficialismo respondió que efectivamente era necesario legislar sobre la publicidad oficial, pero que no correspondía incluirlo en aquel proyecto que finalmente fue ley, porque era materia de otra norma.

En el caso de los grandes medios nacionales el tema tiene una dimensión relativa, debido a que la mayor parte de lo que se da en llamar la torta publicitaria proviene de anunciantes privados. La situación es a la inversa en las provincias, donde sucede lo contrario, no tanto quizás para los medios más importantes. Pero sí son los Estados provinciales y comunales los principales agentes de un mercado publicitario reducido en el que pequeños y pequeñísimos medios, programas y comunicadores dependen de la pauta oficial, en muchos casos para su propia subsistencia comunicacional, o subsistencia a secas, para quien hace de esto, como dice el Estatuto del Periodista, “profesión habitual”.

Por eso, con cierta periodicidad desde sectores opositores y alguna prensa de la intelligentsia se denuncian, algunas veces con razón y en ocasiones simplemente porque no están conformes con lo que les tocó, situaciones de arbitrariedad en el otorgamiento de la pauta, aprietes, extorsiones, o lisa y llana compra de opiniones en muchos casos. El tema es tan conocido en el campo político-periodístico, como recurrente la actitud de horrorizarse cuando se es oposición y hacerse olímpicamente el distraído cuando se es oficialismo. Ocurre, incluso, al interior de las organizaciones que muchos dirigentes opositores conducen, aunque esto tenga menor repercusión mediática. Los oficialismos suelen parecerse.



Algunos antecedentes recientes


A nivel de provincias, la primera regulación de pauta oficial se dio, por decreto, en Tierra del Fuego, en 2008, cuando la gobernadora Fabiana Ríos reconoció que “el reparto discriminatorio y arbitrario de la publicidad oficial es una violación a la libertad de expresión” y decidió "reducir la discrecionalidad" en la colocación de pauta.

La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó por unanimidad en 2009 una Ley de Publicidad Oficial, pero el jefe de Gobierno, Mauricio Macri, vetó sus nueve artículos principales, con lo que el resto quedó prácticamente en letra muerta. En otras provincias no han faltado salidas ingeniosas. El gobernador de Chaco, Jorge Capitanich, por ejemplo, creó un Fideicomiso de Administración de Pautas Publicitarias Oficiales. A través del mismo, el gobierno centralizó "la administración, distribución, los criterios de asignación, los pagos y todo aquello relativo a la pauta publicitaria oficial".

En el plano jurídico, en 1997, la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en la causa “Emisiones Platenses S.A. s/ Acción de Amparo”, dictaminó que “la utilización de la Publicidad Oficial como prebenda constituye un caso de censura indirecta”. Más recientemente, en el 2007, la Corte (que no era la del ‘97) falló en la causa "Editorial Río Negro contra Provincia de Neuquén". En esa oportunidad determinó que el gobierno neuquino había violado el derecho a la libre expresión del diario Río Negro, al retirarle pauta oficial en represalia por sus coberturas críticas. El caso culminó en la adopción de un marco regulatorio por parte del gobierno de Neuquén en el año 2010.

Pero el hecho jurídico más resonante sobre el tema lo produjo otra vez la Corte el 2 de marzo de 2011, al fallar sobre una demanda del diario Perfil de Buenos Aires. Esta vez el alto tribunal ratificó la decisión de una Cámara y por unanimidad, le ordenó al Poder Ejecutivo Nacional distribuir avisos oficiales en las distintas publicaciones de la editorial en un plazo de quince días, respetando un “equilibrio razonable con aquéllas de análogas características”.

En tal sentido, es bueno recordar que en el caso Perfil, la Corte establece que “no existe un derecho subjetivo por parte de los medios a obtener publicidad oficial”, pero sí existe “un derecho “contra la asignación arbitraria o la violación indirecta de la libertad de prensa por medios económicos”. Esto se traduce en que si los Estados optan por dar publicidad, deben utilizar criterios razonables y no discriminatorios. Pero no puede por eso afectarse la facultad de una Administración para priorizar o desestimar las cuestiones que crea necesario en función de su política comunicacional de gobierno.



En Entre Ríos


En la provincia algunos pasos hacia la regulación de la pauta oficial se dieron con la reforma de la Constitución, en el año 2008. En el Artículo 14 se dispone que “La publicidad oficial comprende la realizada por la Provincia, los municipios y las comunas, en todos sus estamentos y organismos. Su objeto es garantizar la vigencia del principio republicano de publicidad de los actos de gobierno y el derecho a la información pública. Su adjudicación se rige por los principios de transparencia, eficacia, pluralismo y austeridad. La ley establecerá pautas objetivas para asegurar la distribución equitativa y no discriminatoria de espacios en los medios de comunicación social que se inscriban para tal fin. La publicidad oficial no podrá incluir mensajes discriminatorios ni contrarios a los principios constitucionales. La de los entes y empresas deberá tener relación directa con el objeto social de los mismos.” Más adelante, el Artículo 281 instituye que “La Legislatura sancionará las leyes orgánicas y las reformas a las leyes existentes que fueran menester para el funcionamiento de las instituciones creadas por esta Constitución y las modificaciones introducidas por la misma. Si transcurriera más de un año sin sancionarse alguna de esas leyes o reformas, el Poder Ejecutivo quedará facultado para dictar, con carácter provisorio, los decretos reglamentarios que exija la aplicación de los nuevos preceptos constitucionales. Dichos reglamentos quedarán sin efecto con la sanción de las leyes respectivas que producirán la derogación automática de aquellos. “

Al poco tiempo, el Poder Ejecutivo reglamentó la pauta estatal a través del Decreto 994/08, que estableció algunas directivas para el diseño de los planes de medios tales como: la naturaleza de la campaña, sus objetivos generales y específicos, segmentos de población y grupos de interés, aspectos territoriales, penetración estimada de los medios en relación al mensaje a difundir, aspectos económicos y costo por contacto. Luego, por Res. Nº 02/09 DGIP se aprobó el Reglamento General para la contratación de espacios publicitarios. Además, la Dirección General de Información Pública abrió la inscripción de un registro de proveedores, en el que deben anotarse quienes quieran obtener pauta oficial. Pero sigue pendiente la sanción de una ley integral que, según el mismo artículo 281, producirá “la derogación automática” de los decretos anteriores.



La discusión pendiente


En la Comisión de Legislación General de la Cámara de Diputados de la provincia hay tres proyectos que cuentan con estado parlamentario. Uno es de autoría de Marcelo Alcides López (UCR), otro de Jorge Pedro Busti (FEF) y el tercero fue recientemente presentado por Ana D’Ángelo (GEN)

Con variantes, los tres proponen la regulación de la pauta con atención a los criterios del artículo 14 de la Constitución Provincial, de equidad, pluralidad, eficacia, eficiencia, transparencia y austeridad. Además, proponen mecanismos de control para la optimización del gasto de los recursos públicos y para garantizar la razonabilidad de la inversión, evitando mensajes discriminatorios y otros vicios. Ponen también la lupa sobre el precio de la publicidad a pagar, el alcance o la cantidad de lectores del medio que la ofrece, zona de influencia, etc. En algún caso se propone la adjudicación vía licitación pública, en otros un control legislativo de la pauta. Cualquiera de estos criterios por sí mismos aportan un grado de avance en un terreno donde actualmente hay poco más que un vacío. No obstante, a su modo, los tres tienden a recortar la discrecionalidad del Gobierno para ejercer lo que en definitiva es una política de comunicación. Los tres asignan al Estado un papel subsidiario, como herramienta para la consolidación de un mercado ya existente, sin cuestionar sus características ni su desarrollo estratégico, orientado fundamentalmente hacia el lucro, como consecuencia lógica de décadas de vigencia de la derogada Ley de Radiodifusión, que así lo establecía obligatoriamente.

Reiteramos el discernimiento de la Corte en el caso Perfil: el Estado tiene discrecionalidad para la decisión de base (publicidad si o no) pero no puede ejercerla arbitrariamente, la obligación es que se haga en condiciones razonables de igualdad. Incluso, la Corte, al imponerle dicha obligación, le dice al Poder Ejecutivo Nacional que regle su propia atribución. Y es en esto donde debe centrarse el debate, sin caer en simplificaciones o clichés.

Esta visión integral y compleja es la que no contemplan quienes consideran la regulación de la publicidad oficial meramente como una forma de recortar facultades a los gobiernos con el argumento de que sólo utilizan la pauta para premiar a sus amigos y castigar a sus enemigos. Mucho menos quienes consideran que como único criterio, el Estado debe priorizar el gasto eficiente (eficiente en términos economicistas, no en términos sociales). Esto significa, por ejemplo, que debe anunciar sólo en los medios de mayor tirada o mayor alcance, es decir, afianzar el mercado tal como está. Esto en la práctica implica una cierta discriminación por la cual se engorda más a quien ya tiene, se afecta a los más chicos y no se promueve la democratización vía la pluralidad de voces.

Si los actores políticos se abocaran a discutir el tema con mayor amplitud, no hay dudas de que surgirían preguntas tales como: ¿cuál es el rol del Estado en este caso? ¿Por qué razón un gobierno no puede priorizar en la asignación de publicidad a los medios o periodistas siguiendo criterios de política comunicacional no mercantilista? Lo que debe quedar en claro en todo caso, es que quienes no la comparten no deben quedar necesariamente afuera de esa distribución, y que los criterios sean tan claros como públicos; o como dice la Corte: razonables.

Un ejemplo claro de esa política comunicacional que no reproduce los criterios del establishment debe ser la asignación de porcentajes de publicidad para financiar a medios sin fines de lucro, o incluso a los que tienen menor inserción comercial pero cumplen una función social relevante, en función del 33 por ciento del espectro radioeléctrico que tienen hoy reservado. El único de los proyectos que contempla esto es el de D’Angelo, aunque destina sólo un cuatro por ciento del total de la pauta.

En igual sentido, si incluso sectores opositores acuerdan hoy con la idea de hacer de la provincia un polo de desarrollo científico-tecnológico que dé valor agregado a los productos primarios entrerrianos, caben otras preguntas: ¿qué periodismo va a acompañar esa tarea? ¿Por qué no fomentar un periodismo económico que pueda especializarse y no depender determinantemente de la pauta empresaria? ¿Por qué no apoyar el desarrollo de un periodismo científico, educativo, cultural, etc.?

Un Gobierno victorioso tiene la mayor obligación de impulsar esta discusión, ya que cuenta con sobrados argumentos para defender la principal herramienta que sostiene este modelo: el accionar del Estado. Por el contrario, evitarla no hace más que alimentar las especulaciones, las denuncias y las críticas, dando argumentos a quienes, ávidos de poner el carro por delante del caballo, se le animan incluso a uno de los logros colectivos más importantes de esta democracia: la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.

El silencio no puede ser la respuesta de quienes militamos por la redistribución de la palabra. Ni la de un gobierno que pregona participación y más democracia.

La confluencia de los objetivos de la Ley de Medios con las disposiciones de la publicidad electoral en las recientes Elecciones Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, mostraron en objetivos hechos el significado de la democratización de la palabra. Aprovechemos esta buena oportunidad para avanzar en mejorar la calidad de nuestras instituciones.




Foro Popular de la Comunicación

martes, 30 de agosto de 2011

Sociedad

  • Diario Clarín



  • Clarín celebró los 66 años de su fundación junto a su personal

    30/08/11
    El diario nació el 28 de agosto de 1945 por inciativa del doctor Roberto Noble. Los que cumplieron 20 y 25 años de labor en Clarín recibieron ayer distinciones.
    El diario Clarín cumplió el domingo 66 años y lo celebró anoche con la tradicional entrega de distinciones al personal que cumplió 20 y 25 años de trabajo en la empresa. Fundado por el doctor Roberto Noble, Clarín es hoy uno de los diarios de mayor circulación de habla hispana.
    La ceremonia fue presidida por la directora de Clarín, Ernestina Herrera de Noble. Del acto participaron el CEO del Grupo Clarín, Héctor Magnetto; los miembros del directorio, José Aranda y Lucio Pagliaro, y el gerente general del diario, Héctor Aranda. También estuvieron el editor general de Clarín, Ricardo Kirschbaum, y el editor general adjunto, Ricardo Roa.
    La señora de Noble inauguró el acto al distinguir por 25 años de trabajo a Antonio Rossi, de Redacción, y Guillermo Casini, de Sistemas. También, en reconocimiento a 20 años de carrera en la empresa, premió a Carola Sainz y a Gabriela Vigo, de Redacción y a Patricia Laguna, de Producción.
    Héctor Magnetto entregó la medalla a Pedro Angelone, de Sistemas, y a Alejandro Flores, de Expedición, por sus 25 años en la empresa. Por 20 años de labor, agasajó a Eduardo Menegazzi y a Eduardo Pogoriles, de Redacción, y a Emilio Restucci, de Rotativas.
    A su turno, José Aranda, entregó la distinción por 25 años de trabajo en Clarín a Claudia Zoppi, de Comercial, y a Marcelo Ferreyro, de Mantenimiento Eléctrico. Y por 20 años, a Marcelo Franco, Héctor Huergo y Néstor Straimel, de Redacción.
    Por sus 25 años en la compañía, Lucio Pagliaro, distinguió a Carlos Cappello, de Rotativas, y a Guillermo Núñez, de Almacenes. También homenajeó a Vicente González, de Archivo de Redacción, a Jaime Mitagstein, de Redacción y a Omar Grau, de Mantenimiento Primario, por haber cumplido 20 años de trabajo en el diario.
    Héctor Aranda, Gerente General, entregó a Mónica Girassolli, de Sistemas, y a Daniel Olivera y Enrique Fernández, ambos de Rotativas, la tradicional medalla por sus 25 años en la empresa. Por 20 años de labor, fueron premiados Mariano Ryan y Alejandro Prosdocimi, de Redacción, y Horacio Figueroa, de Sistemas.
    De manos de Ricardo Kirschbaum, Matilde Sánchez y Fernando Muñoz Pace, de Redacción, recibieron la medalla por 25 años de trabajo en Clarín. Natalia Muscatelli, Dolores Vivot, Julio Chiappetta y Marcelo Teijón, de Redacción, fueron agasajados por 20 años de trabajo.
    Jorge Figueiras, Gerente de Recursos Humanos, distinguió por 25 años de trabajo a Carlos Cordero, de Movimiento de Papel, Claudio Reino, de Archivo de Redacción, y Norberto Figueiras, de Comercial. Por 20 años de desempeño, reconoció Leticia Morisconi, de Conmutador Telefónico, a Carlos Rivas, de Recursos Humanos y a Eduardo López, de Mantenimiento Mecánico.
    De manos de Enrique Leonian, Gerente de Producción, Carlos Cardaci, de Reparaciones Generales, recibió su medalla por haber trabajado 25 años en la empresa. Y por haber cumplido 20 años, Jorge Kordic, Hugo Latorre y Carlos Pedriel, de Mantenimiento Mecánico, Alejandro Marán, de Mantanimiento Primario, y a Mario Lizarraga, de Movimiento de Papel.
    Juan José Salvat, Gerente de Circulación, fue el encargado de entregar la distinción por 25 años de labor a Marcelo Hartridge y Jorge Castro, ambos de Circulación. Por 20 años, fueron agasajados Damián Rodríguez, de Mantenimiento Mecánico, Marcelo Erramuspe, de Expedición, Sergio Massazza, de Reparaciones Generales y Daniel Domínguez, de Comercial.
    El Gerente de Marketing, Pablo Schcolnik, entregó la distinción por 25 años en la empresa a Caludio Gargiulo, de Movimiento de Papel, y a Roberto Barrios, de Rotativas. Por 20 años, a Adrián López, de Rotativas, a Pedro Wirtz, de Mantenimiento Primario y a Claudio Kohler, de Reparaciones Generales.
    Tomás Salvagni, Gerente de Ventas, entregó una medalla por los 25 años a Marcelo Mansilla y Claudio Figueiras, ambos de Comercial. Por 20 años, a Laura Bertone y Alberto Gullo, de Comercial, a Walter Generoso, de Mantenimiento Mecánico y a Miguel Altamiranda, de Mantenimiento Primario.
    Alejandro Morales, Gerente de Administración y Finanzas, premió a Wilson Flores, de Rotativas, tras 25 años en la compañía. Por 20 años, Oscar Harispe, de Redacción, a Marcelo Bianchini, de Reparaciones Generales, a Eduardo Ciafardini, de Expedición y a Fernando Hollman, de Reparaciones Generales.
    Sergio Gamba, Gerente de Sistemas, entregó la distinción por los 25 años a Carlos Aseff, de Sistemas. Por 20 años, a Jorge Demon, de Mantenimiento Mecánico, a Néstor Barber y Oscar Segade, de Rotativas, y Hugo Fernández, de Fotorretoque. Luego de la ceremonia, la celebración finalizó con un brindis.

    Sábado 27 de agosto de 2011 | Publicado en edición impresa
    La Compu

    Linux, el primer fruto de las redes sociales

    Por Ariel Torres | LA NACION
    Linux es muchas cosas. Es un sistema operativo, el conjunto de programas, bibliotecas y controladores que permiten a un amasijo de chips y cables comportarse como una computadora.
    Es también el más ubicuo de estos sistemas, porque además de funcionar en las PC se encuentra en un notable espectro de dispositivos. Tu router Wi-Fi posiblemente usa alguna versión de Linux, por ejemplo. También los celulares y las tabletas con Android, claro, pero hasta existen instrumentos musicales que funcionan con este sistema, como los KRONOS y OASYS de Korg y el RD 700-GX de Roland, entre varios otros.
    Linux es, por supuesto, el ícono del software libre. Cuando Microsoft dominaba cómodamente el mercado global de computadoras personales y corporativas con un modelo clásico de comercialización, Linux pateó el tablero y mostró una forma alternativa de capitalizar estas tecnologías. Se dijo de este modelo toda clase de tonterías, como que era comunista; hasta se lo calificó de cáncer. Pero generó riqueza. A montones. Google, de la que no se puede predicar que sea una compañía con tendencias soviéticas, acaba de invertir 12.500 millones de dólares para defender Android, que se basa en Linux y por lo tanto es atacado con las mismas armas que se amenaza a Linux, es decir, demandas por patentes.
    Como tal ícono me parece también un emblema del más precioso de nuestros dones: la libertad. Como he dicho en alguna otra ocasión, no fueron sus características las que me atrajeron al principio. Hace 14 años, cuando lo instalé por primera vez (sin entender ni lo básico, y me aguardaban muchos meses de leer y aprender), casi nada andaba bien y muchas cosas no andaban del todo. No, no fue eso ni su bonita interfaz gráfica, que no la tenía del todo. Fue la libertad. Podía usarlo, modificarlo y compartirlo sin quebrantar la ley, al revés que con Windows o las versiones comerciales de Unix. Es más, podía venderlo, si se me ocurría una forma de hacerlo de forma rentable, como se les ocurrió a Bob Young y Marc Ewing, los fundadores de Red Hat, y esto también era legítimo. Lo único que no podía hacer era retacear, esconder o de cualquier forma negar el acceso al código fuente. Para un periodista, cuya profesión existe si y sólo si la información puede fluir libremente, esto me parecía de lo más lógico.
    Un tweet en Usenet
    Pero estos días, pensando en el tema a causa del aniversario por venir, me di cuenta de que Linux fue uno de los primeros ejemplos del poder de las redes sociales conectadas por medio de redes electrónicas; Internet en sí fue quizás el primero de todos.
    Ahora, con Facebook, Twitter y Wikipedia en la cresta de la ola, hemos aceptado que podemos hacer cosas buenas en conjunto, sin el paternalismo al que nos tenía habituado el mundo antiguo, predigital. Pero veinte años atrás nadie hablaba de redes sociales. Ahora, ¿fue acaso Linus Torvalds, él solo, quien construyó Linux? De ninguna manera. De hecho, ya estaba casi completo desde mucho antes.
    Póngase en el lugar de Torvalds, que entonces tenía 21 años y vivía bien lejos de las grandes capitales tecnológicas del mundo. Su mensaje original presentando el primer borrador del núcleo de Linux es básicamente un tweet. Es un comentario en Facebook. Nunca imaginó que causaría tal revuelo, mucho menos que se convertiría en un pilar de la industria. Pero obtuvo la misma reacción que habría cosechado si lo hiciera hoy. Despertó entre los programadores de todas partes del planeta una fiebre cooperativa que empujó ese experimento estudiantil al estrellato.
    De hecho, aunque la palabra Linux es una combinación del nombre Linus con la típica X que distingue a los sistemas tipo Unix (como Aix, Irix o Xenix), este pegadizo pero egocéntrico nombre no fue elegido por Torvalds, que hubiera preferido Freax . Fue su amigo Ari Lemmke quien, además de sugerirle subir el núcleo a un servidor FTP para hacerlo fácilmente accesible a otros programadores, le puso Linux a la carpeta donde éste se almacenaría. ¿Por qué? Porque Freax le parecía feo. (A mí también.)
    Además, Torvalds escribió tan sólo el núcleo, y un sistema operativo es muchísimo más que eso. Los sistemas tipo Unix funcionan sobre la base de un gran número de pequeños programas que hacen una o dos cosas bien, y nada más. Se los puede concatenar de varias formas, pero si uno mira los directorios de un Linux recién instalado encuentra cientos de programitas. El núcleo de Torvalds no habría llegado a ninguna parte de no haber sido porque para entonces esa miríada de aplicaciones ya estaba escrita y también registrada como software libre. Esto se debió a los esfuerzos y la visión de Richard Stallman y su propia red social de programadores, que no sin razón reclaman que Linux debería llamarse GNU/Linux. Por razones obvias, Linux a secas pega más y así terminamos llamándolo. Pero casi todo lo que hoy llamamos Linux ya existía antes del 25 de agosto de 1991 y era obra del Proyecto GNU ( www.gnu.org ) de Stallman. De hecho, este muchas veces criticado cruzado del software libre había puesto en 1985 la piedra fundacional al crear gcc ( GNU C Compiler ), la clase de programa que convierte código fuente en ejecutables.
    Hoy Linux está en Amazon, en la Bolsa de Valores de Londres, en casi el 91,8% de las supercomputadoras del Top 500 y hace andar el gran colisionador de hadrones, la Máquina de Dios ( http://es.wikipedia.org/wiki/Gran_colisionador_de_hadrones y www.linuxjournal.com/content/the-large-hadron-collider ).
    Pero no lo creó un hombre solo. Lo creó una red social
    Tecnología / Un lenguaje predominante

    El video, nuevo rey del negocio digital

    Los contenidos audiovisuales de todo tipo ocuparán el 90% del tráfico de Internet en 2015 y presionarán sobre la capacidad de las redes
    Por José Crettaz | LA NACION
    Si, como dice el Génesis, en el Principio fue la palabra, en el futuro ¿será el video online? No, no será necesario esperar tanto porque eso ya está pasando. En Estados Unidos, sólo Netflix -el gigante de las películas y series online- representa el 30% del tráfico de Internet. Para Cisco, empresa dedicada a la construcción de redes, el 90% de lo que circule por la Web en 2015 será video en todas las formas posibles: contenidos, publicidad, videovigilancia, telepresencia, videollamadas, videochat y aplicaciones para registrar, editar y subir video desde smartphones y PC tablets, entre otras posibilidades.
    De hecho, en cada uno de esos segmentos hay ya una marca que puja por volverse genérica: el propio Netflix, en contenidos; YouTube, en videomarketing; Skype, en videollamadas, y Cisco, en telepresencia, por citar sólo algunos ejemplos. La preeminencia creciente del video en casi todos los negocios digitales se confirma también por el crecimiento exponencial en la facturación y el valor de las acciones de las empresas relacionadas: la cotización de Youku (equivalente chino de YouTube) creció 40% entre enero y junio de este año, por ejemplo.
    Pero hay además otros indicios: como los US$ 8500 millones que Microsoft pagó este año para quedarse con Skype, plataforma que masificó las videollamadas; o la sorda disputa de Google, Amazon y Yahoo! por Hulu, sitio de películas y series que las cadenas de TV estadounidenses pusieron en venta, incapaces de compatibilizarlo con su negocio principal. Aquí, los principales rubros de negocios.

    Contenidos

    En la Argentina, existen varios proveedores de cine y series, noticias y deportes en vivo en Internet. El más difundido es Cuevana, un emprendimiento de tres jóvenes sanjuaninos que superó los 500.000 usuarios únicos y que estaría buscando la manera de encuadrarse dentro de la legislación que protege la propiedad intelectual, su talón de Aquiles. En cine y series, la semana próxima desembarcará oficialmente Netflix, que en el segmento "legal" competirá con On Video, de Telefónica, y otros sitios similares, donde también prevén competir varias cooperativas. En deportes, destacan ESPN Play, Terra TV (que transmitirá las Olimpíadas de Londres) y YouTube, que emitió por la web en HD todos los partidos de la Copa América, lo que le valió 10 millones de visitas en un mes.

    Marketing

    Cuando pagó por YouTube US$ 1650 millones en 2006, Google se propuso hacerlo un sitio rentable. En ese camino, empezó a trabajar en lo que más sabe: vender nuevos formatos de publicidad. "A casi un año de su lanzamiento en la Argentina, YouTube empieza a consolidarse como una de las plataformas online preferidas por las marcas", dicen en el portal de videos. Entre otras marcas que hicieron campañas de marketing recurriendo al video online están Nike, Chevrolet, Movistar (las tres patrocinaron el canal de la Copa América) y Quilmes. En tanto, Huggies y Gillette debutaron con los custom channels, nuevo tipo de canal de video interactivo de YouTube.

    Videoconferencias y telepresencia

    Desde agosto pasado, el Poder Judicial de la provincia de Buenos Aires incorporó un servicio de telepresencia para que peritos expertos puedan declarar de manera virtual en los procesos penales. "Con esta implementación tecnológica ahorramos el tiempo tan valioso de los peritos y dinero en el traslado y viáticos de los profesionales", explicó Alberto Spezzi, del área informática de la Suprema Corte de Justicia bonaerense. El hospital pediátrico Garrahan, de la Capital Federal, utiliza desde hace varios meses un sistema similar con el que se interconecta con un hospital de Neuquén para realizar telediagnósticos e interconsultas a distancia. En general, en el sector corporativo, sobre todo en empresas globlales, crece el uso de este tipo de servicios precisamente por la reducción de costos en viajes y viáticos.

    Videosocial

    Preocupado por el lanzamiento de Hangout, herramienta de videochats grupales de Google Plus (flamante red social del gigante de Internet), Facebook acordó con Microsoft la incorporación de Skype a su paltaforma para permitir también las videoconferencias dentro de esa red social. En la Argentina, según un estudio de Mindshare, Skype podría llegar a los 2 millones de usuarios para 2015.
    En Estados Unidos, y también en otros países a los que empieza a extenderse, es furor Chatroulette, una web sencilla que en una computadora con cámara web y una conexión a la Red es la excusa para conversar con desconocidos, quedarse en la conversación o pasar a la siguiente que el sistema automáticamente ofrezca. Siendo así, existe el riesgo de encontrarse allí con indeseables.
    En cambio, para una curaduría de contertulios está la Twittcam, una herramienta del sitio Livestream que permite a los usuarios de Twitter transmitir video en vivo y conversar con seguidores o desconocidos.

    Vigilancia

    En la Argentina, la videovigilancia es un negocio relevante para las firmas de telecomunicaciones y cableoperadores. Existen en el mercado múltiples ofertas de paquetes corporativos, como los de FiberCorp (Cablevisión-Grupo Clarín), Supercanal (grupo Uno Medios), Telefónica o Telecom, entre otros. En general, el servicio consiste en registrar imágenes, enviarlas a una central de monitoreo y almacenarlas. Empresas, municipios, barrios cerrados y predios industriales son los principales clientes. La sofisticación y utilidad de estos sistemas es cada vez más conocida por el público masivo, sobre todo por la difusión que municipios como el de Tigre, en el conurbano, hacen de los operativos policiales registrados por sus propias cámaras de seguridad.
    A todo esto hay que sumar una innovación reciente: el sistema de reconocimiento facial que se había visto en una antigua película de ciencia ficción, Minority Report (de 2002), y que acaba de convertirse en realidad para las fotos en Facebook (sólo habrá que etiquetar una vez a una persona para que todas las veces que aparezca en una imagen el sistema la reconozca y etiquete por sí solo). La tecnología, que sigue disponible, sufrió cuestionamientos y está bajo observación de autoridades regulatorias en varios países.
    Y hay mucho más: la combinación del video con las redes sociales y los móviles promete abrir un horizonte extensísimo sólo limitado por la infraestructura de conectividad de Internet, su disponibilidad y la velocidad de conexión. De hecho, hay empresas proveedoras de acceso a Internet que empiezan a pensar en abandonar la tarifa plana para empezar a cobrar por uso de la red (o tráfico consumido). Es que los números asustan: en 2015, un millón de minutos -el equivalente a 674 días- se subirán a Internet cada segundo. Habrá que ver
    TELEVISION › ADIOS A NICOLAS “PIPO” MANCERA (1930-2011)

    El hombre que convirtió a la televisión en un show

    El creador de Sábados circulares, el primer programa ómnibus de la TV argentina, que se mantuvo en el aire durante 14 años consecutivos, fue pionero de un medio que todavía hoy sigue sus huellas. Hubo un antes y un después de Pipo Mancera.
    Por Emanuel Respighi
    Quienes lo conocieron –los artistas que participaron en sus programas o simples espectadores de sus ciclos– suelen afirmar que fue “el hombre que inventó la televisión”. Aunque la definición puede sonar exagerada, Pipo Mancera tenía motivos suficientes para sostenerla con cierta solvencia. Al fin y al cabo, el creador de Sábados circulares tiene varios hitos en su carrera, que lo posicionan como uno de los más grandes referentes de la TV argentina: fue quien introdujo en el país el formato de programa “ómnibus”, también fue pionero en la utilización de “cámaras sorpresa” como recurso televisivo y hasta se dio el lujo de entrevistar en el estudio del viejo Canal 13 a las personalidades internacionales más importantes del momento. Su legado, con el siempre deformante paso del tiempo, se puede aún hoy encontrar en cualquier programa de entretenimientos de la TV. Hubo un antes y un después de su conducción de Sábados circulares en la TV argentina. Ayer, a los 80 años, Nicolás “Pipo” Mancera murió en su casa, como consecuencia de un paro cardiorrespiratorio.
    El mote de “Señor Televisión” para referirse al periodista (fue crítico cinematográfico del vespertino La Razón y de la revista Tiempo de cine), conductor y productor tiene su fundamento. Basta repasar algunos hitos de la carrera de Mancera para comprender la magnitud de su figura televisiva. Fue el primer productor independiente de TV, cuando su productora Mane SA se asoció con Canal 13 para hacer Sábados circulares, programa que se mantuvo ininterrumpidamente al aire durante 14 años, entre 1961 y 1974, contando la temporada inicial, que fue por el 9. Primer ciclo ómnibus de la TV local, el programa ostenta –según la leyenda nunca desmentida– el record de rating de la historia de la TV local: la transmisión en directo del casamiento en 1967 de Palito Ortega con Evangelina Salazar alcanzó los 82 puntos, cifra nunca igualada. También fue el hombre que en 1962, sin camión de exteriores, tiró por arriba de los techos y calles cientos de metros de cables entre Canal 9 y el sanatorio Mater Dei para salir en vivo con una entrevista, sin necesidad de un camión de exteriores. En ese recordado programa, también, se realizó la primera transmisión vía satélite (1969) para la televisión argentina, con un envío especial desde el Festival de Venecia.
    Consciente del rol de entretenedor que le tocaba, y de la necesidad de mantener a la audiencia, Mancera nunca dudó en plasmar todo tipo de notas de alto impacto que, incluso, se animó a protagonizar, poniendo en riesgo su integridad física. Todavía se recuerda cuando se tiró al Río de la Plata encadenado y con un chaleco de fuerza para emular a Houdini; también cuando se recostó sobre una cama de clavos y le caminaron por encima, o cuando para probar la eficiencia de los cinturones de seguridad se tiró con un coche al río. “No tuve miedo nunca. Yo creo en el destino y considero que nadie se muere en la víspera”, dijo tiempo después.
    El hombre de físico desgarbado, ojos saltones y casi nada de carisma supo acaparar la atención de todo un país gracias a su osadía, un estilo que contrastaba rotundamente con la solemne imagen que por entonces caracterizaba a los conductores de la época. Así, haciendo honor a su formación periodística, Mancera llegó a convivir una semana con los enfermos del hospital Borda, mostró la zona de las prostitutas en el Bajo en plena década del ’60, se metió en las cloacas de la avenida Juan B. Justo mucho antes de que el arroyo Maldonado las convirtiera en figuras televisivas, y hasta vivió bajo el agua en un submarino una semana entera. Showman con todas las letras, a lo largo de las 664 emisiones del programa que modificó las costumbres televisivas de los sábados, Mancera llegó a organizar en los estudios partidos de pato, polo, competencias de equitación y hasta una corrida de toros. En Sábados circulares, todo era posible.
    “Es cierto que en TV hice cosas muy audaces. Algunas, demasiados fuertes para la época. Pero nunca dije ni toleré palabrotas, sexismo barato ni mal gusto”, se diferenció tiempo después. Incluso, en esa suerte de programa de variedades para toda la familia que fue Sábados circulares, Mancera implementó por primera vez en la TV argentina las cámaras sorpresa. “Hay una gran diferencia entre mis cámaras sorpresa y lo que hoy es la cámara oculta. Yo tomaba el primer día de clases de un jardín de infantes, por ejemplo, cuando la madre se iba. Para mí era encantador, ahora probablemente suena a boludo. En todos los casos tenía un talonario donde la gente me autorizaba a proyectar esa secuencia por televisión. Y la gente firmaba, porque con tal de aparecer en TV hacían cualquier cosa. La gente se muere por la TV”, se justificó hace algunos años.
    La repercusión y audiencia de Sábados circulares llevaron a que el resto de los canales modificaran sus programaciones como para intentar hacerle fuerza. Así, durante los 14 años que duró el ciclo, la TV argentina revitalizó la históricamente alicaída programación sabatina. Claro que la competencia echó mano a la misma fórmula: imitando la estructura, Canal 9 lanzó Sábados continuados con la conducción de Antonio Carrizo, y más tarde Sábados de la bondad, con Héctor Coire. Por su parte, terciando en la competencia de los “ómnibus” de los sábados, Canal 7 lanzó tiempo después Siete y Medio. Pero fueron intentos en vano. La tarde del sábado tenía un único dueño.
    Claro que no sólo de rarezas se basaba el éxito de Sábados circulares. En medio de esa caja de Pandora televisiva, y a medida que la audiencia iba creciendo y los anunciantes pagaban fortunas por emitir sus comerciales en las seis horas que duraba el programa, Mancera comenzó a contratar a todo tipo de artistas nacionales e internacionales para que se presentaran en vivo en los estudios. Esta también fue otra novedad que introdujo Mancera. Lola Flores, Raphael, María Félix, Pelé, Joan Manuel Serrat, Geraldine Chaplin, Marcello Mastroianni, Simone Signoret, Sophia Loren, Atahualpa Yupanqui, Sean Connery, Gila, Lolita Torres y Alain Delon fueron algunos de los artistas que por esos años cantaban o simplemente pasaron por los estudios del 13.
    “Fui un boludo”, declaró tiempo después. “El 90 por ciento de todo lo que ganaba, lo reinvertía en mi programa. Una vez, Gila me contó que llegó Lola Flores a España después de actuar en mi programa y empezó a decirle a todo el mundo: ‘En la Argentina hay un petiso medio loco que me pagó 45 mil dólares por 10 minutos de actuación’. Si hubiera sabido, le habría pagado 2500 por una hora entera. Creí, erróneamente, que esos buenos tratos me habían reportado grandes amistades. Cuando me fui, en 1974, a Francia, llamé a todos aquellos famosos a los que les había pagado fortunas para ver si podían tirarme un laburito. Se borraron olímpicamente”, contó hace algunos años. A nivel local, figuras como Leonardo Favio, Cacho Fontana, Alberto Closas, Luis Sandrini, Libertad Lamarque, Tita Merello, Niní Mar-shall y Aníbal Troilo eran habitués del ciclo. Incluso, Sábados... tiene en su historia haber sido el lugar en el que debutaron en TV Palito Ortega, Violeta Rivas y Sergio Denis, entre otros.
    Como para graficar el aporte que Sábados... hizo a la historia audiovisual argentina, basta rescatar dos materiales repetidos hasta el hartazgo y que surgieron en el ciclo. Aquel reportaje en el que Diego Armando Maradona, cuando apenas era un pibe haciendo jueguitos en el potrero, señalaba que su sueño “era jugar en Primera y ganar un Mundial”, fue realizado por Mancera en 1971. También la primera aparición televisiva de Sandro, cuando con Los del Fuego se movía y se vestía a lo Elvis, se produjo en el programa de Mancera. De hecho, por esa presentación de 1964, en la que Sandro levantó polémica por sus movimientos pélvicos, Mancera fue apercibido por la censura de la época. Poco le importó a Pipo: Sandro fue una de las figuras locales que supieron tener las puertas abiertas del programa.
    El 11 de noviembre de 1974 fue la última emisión de Sábados circulares, decisión precipitada luego de que su amigo y relator José María Muñoz le confesara que se “tenía que rajar porque era boleta”. Se exilió en Francia, donde no pudo trabajar con asiduidad, para luego volver en 1978, presentando un programa que no tuvo éxito, pero en el que introdujo un “detector de mentiras”. Recién retornaría al medio en 1983 con Videoshow, un ciclo que solo duró 29 días al aire y del que siempre se mostró arrepentido. En los años siguientes produjo algunos espectáculos, manteniéndose fuera de la pantalla hasta que en 2007 Héctor Ricardo García lo contrata para poner al aire de Crónica TV una versión moderna de Sábados circulares, con un noventa por ciento de material de archivo. Pero su regreso pasó con más pena que gloria. Era otra televisión, montada sobre su propia creación. Pero su época de oro ya había pasado
    SAMSUNG GALAXY, RETENIDA EN EUROPA POR LA GUERRA DE DERECHOS

    Apple y Google chocan y se toman la patente

    En esta guerra por las ideas tecnológicas, tanto de software como de hardware, las grandes corporaciones concentran derechos sobre la invención humana. Para Samsung, el iPad lo inventó Stanley Kubrick.
    Por Mariano Blejman
    La salida de Steve Jobs de Apple dejó a la empresa más valiosa del mundo en el medio de una guerra por las patentes tecnológicas: ¿quién es el dueño de las ideas? O, aún más, ¿cuál es el límite de lo posible a la hora de patentar una idea? Centrémonos en el software: siendo un producto generalmente utilitario, ¿hasta qué punto las patentes no se han convertido en una especie de delirio monopólico de las corporaciones que manejan el mercado global, y no están afectando al trabajo colaborativo? Microsoft primero y Apple después han puesto a la defensa de las patentes en el centro de atención de la economía mundial. Pero no son los únicos.
    Como se viene informando, en estos últimos días, Samsung ha tenido que detener la distribución de sus tabletas Galaxy con Android en algunos países debido a un requerimiento de Apple: “El iPad es un invento nuestro –decía el egomaníaco Jobs– y aquel que quiera desarrollarnos, deberá pagarnos y nosotros pondremos nuestras condiciones”. La discusión tomó ribetes tan absurdos que Samsung presentó como argumento de defensa ante la Comunidad Europea que Apple no había inventado el iPad sino que había sido Stanley Kubrick en la película 2001: Odisea en el espacio, de 1968, donde efectivamente se ve a dos operarios desayunando con algo muy parecido al iPad en una mesa interestelar. El argumento de Samsung pone el eje en un aspecto central de la sociedad contemporánea: la invención colaborativa y abierta contra la invención corporativa y monopolizante.
    En primera instancia, podría decirse a favor de las patentes que se suponen un resguardo para aquellos que quieren salvaguardar una buena idea de que ésta sea copiada y ejecutada por otras corporaciones. Ese podría ser un buen argumento para defenderlas, el problema es que en la práctica lo que sucede es diametralmente opuesto: en el mundo del software libre, hay un consenso extendido de que el sistema de patentes sólo beneficia a corporaciones plagadas de abogados que hacen del cobro de multas por patentes una parte sustancial de sus ingresos. Algunos estudios calculan que hay cerca de 250 mil patentes en la telefonía móvil, y cada vez pertenecen a menos empresas.
    Hace un año, Jon “Maddog” Hall, director ejecutivo de la Fundación Linux, le decía a este diario en Buenos Aires que existían en el mundo del software unas 60 mil patentes, que era imposible para los programadores saber quién disponía de ellas, y que el sistema de patentes había derivado en un gran absurdo: “Es como si Miguel Angel pinta la Capilla Sixtina, año tras año, y viene Leonardo Da Vinci y dice ‘es una gran obra maestra, pero tiene que empezarla de nuevo porque ayer patenté esta pincelada’. Y Miguel Angel tiene que empezar de nuevo porque no tiene plata para pagar a los abogados”. Para Hall, “el arte, la música, los libros, la matemática y el software no deberían ser patentados”. Hall proponía que en vez de pagar cientos de patentes y abogados, había que eliminarlos: “Eliminar las patentes sería un buen comienzo”, decía.
    En esa misma línea, Linus Torvalds –el creador de Linux– le dijo hace poco a este cronista que “muchas patentes son totalmente ridículas, y que luchar contra ellas era complicado y costoso”. La buena noticia que dio Torvalds era que muchas compañías también odiaban las patentes y que había una esperanza de que el sistema cambiara. Torvalds se refería –sin decirlo– a Google, uno de los principales interesados en relajar el sistema de patentes. Google vive de la publicidad. Acaba de comprar Motorola Mobility por 12.500 millones de dólares en efectivo, en gran parte para hacerse de la cartera de unas 7 mil patentes que estaban en su poder para evitar demandas por parte de tribunales internacionales por pedido de Apple.
    El problema es que el sistema de patentes privadas favorece a las grandes empresas, y la innovación sobre determinados avances tecnológicos queda definitivamente atada a estas empresas. Como se dijo, la ejecución de juicios por las ganancias por patentes es una parte central del negocio del software. Y lleva al ridículo si se lo mira hacia atrás en materia de invenciones utilitarias: ¿se puede patentar el papel para escribir?, ¿se puede patentar el recorrido que el agua hace en una fuente?, ¿se puede patentar un idioma?, ¿se puede patentar una costumbre? El modelo de patentes privadas en el mundo utilitario defiende finalmente a aquellas estructuras mejor preparadas para dedicarse a los litigios y daña los ambientes de colaboración.
    Entrevistado también por este diario, Chris Anderson –editor de la revista de tecnología Wired– defendió esta idea de patentes de dominio público: “Yo no iría tan lejos como Hall. Sólo diría que no patentaría mis proyectos. Como los pongo en el dominio público, ya no pueden patentarlos. No estoy contra las patentes, sólo que no me parece un modelo justo. Las drogas, las farmacias, algunas industrias, sí deberían retener patentes. No soy un gran fan de las patentes de software, pero no iría tan lejos como para prohibirlas”, decía Anderson, quien además hace robots con licencias libres.
    Pero, ¿qué pasaría si el registro de patentes fuera a través de un sistema colaborativo? Si cada patente de software quedara disponible para ser usada por cualquier persona o empresa, el sistema de acumulación de capital estaría en riesgo de cambiar como modelo. El modelo de licencias de copyright Creative Commons –que no es lo mismo que las patentes, pero tiene puntos de conexión– permite que cada obra quede licenciada libremente, se pueda usar, bajar y en algunos casos modificar. Un sistema de patentes “abiertas” permite no depender de una empresa o un fabricante para desarrollar una nueva invención. Si bien es cierto también que las grandes empresas podrían dar mejor soporte en un sistema abierto que las empresas chicas o sus inventores, esto no impediría a pequeñas empresas montarse sobre hombros de gigantes. El eje de la inversión en un sistema de patentes abiertas estaría puesto en el desarrollo y en la mano de obra antes que en un sistema de acumulación.
    Google parece estar dispuesta a defender a los desarrolladores independientes para mantener a su ecosistema funcionando, pero el juego de las patentes está comenzando a cambiar: el increíble valor que Google pagó por Motorola Mobility tiene más que ver con su cartera de patentes que con el valor de la compañía. El caso de Kodak demuestra el modus operandi una vez más: mientras nadie hablaba de la empresa pionera en tecnología fotográfica, el sitio de Bloomberg salió a decir que Kodak era la nueva gran posible adquisición en puerta, aunque haya perdido mercado debido a su magra transición hacia el mundo digital. Lo apetecible de Kodak es su cartera de patentes en materia de fotografía, altamente valuable en el mundo de la tecnología binaria. En los últimos días, las acciones de Kodak subieron un 16 por ciento. Ah, por cierto: Kodak demanda por mil millones de dólares a Apple y a RIM (BlackBerry) por haber usado sus patentes fotográficas para la tecnología digital.

    lunes, 29 de agosto de 2011

    Murió Nicolás "Pipo" Mancera

    Tenía 80 años y sufrió un paro cardiorespiratorio. Fue el precursor de los programas ómnibus y el creador de grandes shows televisivos. Fotos y video.

    Ver Comentarios (16)

    29.08.2011 | 16:14

    Sabados Circulares de Mancera | Fuente:Cronica TV

    A principios de la década del `60 se desempeñó como periodista cinematográfico en el programa de TV "Pantalla gigante". Por aquellos años condujo el musical "La noche" y fue productor en el filme "La calesita", drama de Hugo del Carril. Como actor se inició en "El crack", de José A. Martínez Suárez, donde se escucha por radio un extenso comentario suyo, y en 1965 se interpretó a sí mismo en una escena de "Bicho raro" con Luis Sandrini.
    Su mayor éxito fue Sábados Circulares, que se emitió desde 1962 hasta 1974, un programa de seis horas de duración con entretenimientos, reportajes y música. Fue el introductor en la Argentina del formato llamado "ómnibus". Hizo pruebas de escapismo, doma de leones y las primeras "cámaras sorpresa".
    Llegó a tener un pico de 80 puntos de rating. En ese ciclo televisivo recibió a los personajes más famosos de aquel período, como Marcello Mastroianni, Alain Delon, Sophia Loren, Pelé y fue el promotor número uno del catalán Joan Manuel Serrat cuando era prácticamente desconocido y estaba prohibido en la España franquista. También transmitió el casamiento del cantante Palito Ortega y la actriz Evangelina Salazar y hasta guió los pasos de Sandro.
    Lidia "Pinky" Satragno lamentó hoy la muerte de Nicolás "Pipo" Mancera y dijo que "cualquier cosa que él presentaba en su programa era un éxito seguro". Satragno, en diálogo con el canal de cable TN, sostuvo que Mancera era "un gran periodista" que sabía "sacarle jugo a las figuras".
    Por su parte Palito Ortega destacó hoy la figura de Nicolás "Pipo" Mancera y dijo que "dejó una página escrita" en la historia del espectáculo argentino."Pipo deja un recuerdo imborrable",

    Estudios de genero

    El sexo en la maquinaria cultural

    En 2009 la prestigiosa investigadora británica Sheila Jeffreys publicó un demoledor ensayo contra el comercio global del sexo. “La industria de la vagina” acaba de ser traducido al castellano y publicado en nuestro país. La pornografía (una industria que genera 100 mil millones de dólares al año), la prostitución (legalizada en varios países del Primer Mundo) y la trata de personas, al banquillo.

    Por Alejandro Bellotti
    28/08/11 - 02:24
    El sexo en la maquinaria culturalRenta. En 2007 y sólo en los EE.UU., la industria sexual (que incluye tanto a proxenetas como a grandes empresarios) generó ganancias por 13.330 millones de dólares.

    Las hay rosadas, diminutas, tiernas, enormes, ásperas, carnosas, húmedas, escuálidas, naturales, reacondicionadas. (Para quien nunca pesquisó un ejemplar, bien vale la inversión en el fabuloso La petite mort, recientemente editado en el país por Taschen.) De todas maneras, cualquiera sea su forma, tamaño o color, la vagina es la materia prima que aceita un negocio fenomenal que tiene a la prostitución y a la pornografía como sostenes del espinazo. Por ejemplo: sabemos que en China la prostitución representa el 8 por ciento de la economía, unos 700 mil millones de dólares al año; advertimos el caso de Holanda, país que legalizó la prostitución prostibularia en 2001, donde el índice alcanza el 5 por ciento del PBI. Sabemos también que esta fenomenal fábrica movilizadora de fondos incluye a los consabidos clubes de striptease, los cuales producen ganancias cercanas a los 75 mil millones de dólares a nivel global (un gran burdel, como el Daily Planet de Melbourne, consigue albergar hasta 150 mujeres en un edificio de cuatro plantas). Si bien la pornografía, debido a la vertiginosa transformación tecnológica, se vuelve presa difícil para el cazador analítico, diversos estudios coinciden en que son 100 mil millones de dólares al año los que genera en todo el mundo (en 2007 las ganancias, solamente en los Estados Unidos, se estimaron en 13.330 millones de dólares). La industria del sexo, una red que activa pingües dividendos para proxenetas y tratantes de personas, desde ya, pero también para empresarios, hoteleros y aerocomerciales, beneficiados por la expansión del turismo sexual.
    Afirma Michel Foucault en La voluntad de saber (1976), primer tomo de Historia de la sexualidad: “Al crear ese elemento imaginario que es el ‘sexo’, el dispositivo de sexualidad suscitó uno de sus principios internos de funcionamiento más esenciales: el deseo del sexo, deseo de tenerlo, deseo de acceder a ello, de descubrirlo, de liberarlo, de articularlo en discursos, de formularlo en verdad. Constituyó ‘el sexo’ mismo como deseable”. La explotación de ese deseo parió una línea de montaje que no sólo recluta toneladas de dinero, sino que también causa daños físicos y psicológicos a sus operarias. Hace ya algunos años la teórica lesbiana Monique Wittig había demostrado de qué manera la reducción de las mujeres a “la categoría de sexo” contribuyó a su opresión. En El cuerpo lesbiano (1973) señala que las mujeres se han convertido en “el sexo mismo (…) Sólo las mujeres tienen un sexo: los varones son la norma y no lo tienen”.
    En sintonía, muchas investigadoras feministas batallan en el campo para perforar la epidermis del orden hetero-normal que la pornografía y la prostitución reafirman como práctica. Sheila Jeffreys es una de ellas. Nacida en Londres en 1948, a comienzos de los años 90 emigró a Melbourne, Australia, curiosamente el primer país del mundo libre en legalizar la prostitución de prostíbulo y compañía. Allí germinaron su militancia lésbica y el grueso de sus estudios de género, los cuales son bibliografía obligatoria al momento del debate. Es catedrática en la Escuela de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad de Melbourne y ha publicado, entre otros, Anticlimax (plantea allí que la liberación femenina no será posible mientras se considere sexy su subordinación), Beauty and Misogyny y La herejía lesbiana (el cual trata sobre la fragmentación de la comunidad lésbica como consecuencia de los ataques contra la política lesbiana). Es fundadora de la ONG Australian Branch of the Coalition Against Trafficking in Women (Sede Australiana de la Alianza contra el Tráfico de Mujeres), desde donde dispara sus dardos de polemista radicalizada. Sus planteos operan en discursos contra la trata, los tratantes, la prostitución y la pornografía, desde luego, pero también proclamas contra las activistas heterosexuales, a quienes considera enemigas naturales del feminismo auténtico y revolucionario. Cuando en febrero de 2009 publicó The industrial vagina. The political economy of the global sex trade (La industria de la vagina. La economía política de la comercialización global del sexo) se produjo un revuelo más o menos considerable, y predecible, en los núcleos centrales de producción cultural. Lógicamente, la mecánica editorial hace que a casi dos años y medio de esos intensos debates, la publicación en castellano de Paidós suscite un eco fantasmal, una suerte de manifiesto con delay.
    El luminoso ensayo se estructura en nueve capítulos y es atravesado por tres ejes: la pornografía, la prostitución (legalizada o no, matrimonial, militar, y más) y la trata de personas para fines de explotación sexual. Abre el volumen un repaso historiográfico que explica de qué modo, hasta bien entrados los años setenta, había un consenso más o menos establecido de los beneficios suscitados de la ilegalización de la prostitución, y cómo a partir de la década del ochenta, con la victoria del neoliberalismo, se promovió la idea contraria: legalizar la prostitución e incorporarla al mercado transnacional. La autora no pierde oportunidad entonces para enfilar sus tanques contra el capitalismo en su versión neoliberal, el cual reconstruye “la prostitución como una fuerza de trabajo legítima”, y contra quienes desde distintas organizaciones abrazan la descriminalización de la prostitución. En uno de los capítulos más jugosos driblea por cuestiones del lenguaje y devela cómo se incorporan al carrusel de la cotidianidad palabras como “trabajo sexual”, “clientes”, “proveedores de servicios” (retórica pregonada por terapeutas sexuales). “El uso de la lengua comercial en relación con la prostitución eclipsa el carácter dañino de esta práctica y facilita el desarrollo mercantil de la industria global”, asegura Jeffreys, para derrapar, en otro capítulo titulado “El matrimonio y la prostitución”, en las implicancias nocivas del compromiso heterosexual. Leemos: “Los elementos tradicionales del matrimonio no han desaparecido por completo en las sociedades occidentales, incluso en el caso de mujeres educadas que tienen empleos y son profesionales con buenos ingresos. El derecho de los hombres al uso sexual del cuerpo femenino no ha desaparecido, sino que permanece como un sobreentendido en las bases de las relaciones heterosexuales en general”. Otro de los fenómenos analizados es el de las llamadas comfort women, esclavas sexuales de los japoneses en los países ocupados durante la Segunda Guerra Mundial. Su tesis patina sobre la idea de que la industria global del sex trade está alimentada, en buena medida, por el militarismo expansionista. Soldados inyectados en conflictos bélicos –Corea del Sur, Tailandia, lo mismo da– abandonan, en sus días francos, los campamentos para satisfacer sus deseos. Una práctica por demás difundida aún hoy entre las tropas hiperprofesionalizadas.
    Acompañamos el análisis y encontramos que en los años 80, cuando se produjo la revolución sexual lesbiana –valorada por algunos investigadores–, “el poder masculino quedó reafirmado mediante el reclutamiento de las mujeres para el coito y la orquestación de su respuesta sexual ante la connotación erótica de su propia subordinación”. Estas revoluciones, considera la investigadora, no hicieron más que nutrir la legitimación de la industria del porno y de los manuales sexuales, incluida las reuniones del tipo tupperware en las cuales se venden consoladores, sí, pero también los lubricantes para conseguir un mejor deslizamiento. La mujer-objeto en su máxima expresión: “A lo largo de este siglo toda una avalancha de manuales de educación sexual ha tratado de adaptar a mujeres díscolas e ineptas a su función de eficaces agujeros para el pene mediante diversos remedios, desde lubricantes hasta terapias y cirugía médica”.
    Sobre el final del libro, y en oposición a lo que sostienen organizaciones como Scarlet Aliance o NSWP (pro-legalización), Jeffreys ejecuta su último gran acto, militante sí, bregando por una transformación cultural que eclipse, de una vez y para siempre, el orden dominante. “La vagina se convierte en el centro de un negocio organizado a escala industrial, aunque siga ligada a una serie de problemas inevitablemente asociados con este uso particular del interior del cuerpo femenino: el dolor, el sangrado, la abrasión, el embarazo, las enfermedades de transmisión sexual y los daños psicológicos que resultan del uso del cuerpo de la mujer como instrumento para el placer del hombre”.

    domingo, 28 de agosto de 2011

    Política

    Punteros. Entre la realidad y la ficción

    Mientras los programas políticos brillan por su ausencia en los canales de aire, la serie de Canal 13 El puntero ya suma dos millones de seguidores. ¿Cuánto hay de realidad en esta ficción televisiva que cuenta la historia de Pablo Aldo Perotti, líder barrial en un territorio en el que se cruzan la necesidad más extrema, los planes sociales, la policía, los favores políticos, la droga? ¿Es así? ¿Así se construye poder político en la Argentina?
    Por Laura Ventura | Para LA NACION
    Ningún otro personaje de la TV actual como el que compone Julio Chávez en El puntero genera tanto interés, no sólo en los espectadores (dos millones), sino también en las audiencias más atentas a los avatares de la vida política.
    Honestidad brutal o real politik, podría decirse. Desde que El puntero cautivó a los televidentes con su código de alto impacto, el universo y las criaturas que retrata se instalaron en las conversaciones de entre casa y entraron también en el radar de las ciencias políticas. ¿Así se construye poder político en el territorio bonaerense, en la Argentina?
    La serie de Pol-ka, escrita por Mario Segade y dirigida por Daniel Barone, se ocupa de dejar en claro algo obvio: "Los hechos y/o personajes del siguiente programa son ficticios. Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia". Pero la obviedad de la placa no responde todas las preguntas, aunque reconoce que puede haber similitudes. ¿Hasta dónde llega este parecido?
    El puntero narra la historia de Pablo Aldo Perotti, el Gitano, líder del barrio 27 de Abril, en un territorio que parece aludir al conurbano bonaerense y que, a juzgar por sus viviendas precarias, la falta de cloacas y de cemento, y su poca formalidad institucional, se asemeja bastante al perfil de los hoy llamados asentamientos urbanos, eufemismo de villa de emergencia.
    La serie pinta un mundo donde conviven la necesidad más extrema, el sacrificio de la gente para mantener a la familia, los ñoquis de la municipalidad, los planes sociales, la policía, los favores políticos y la droga, entre otros condimentos. En ese universo caótico, el Gitano es el referente de la barriada, santo y demonio, más allá de lo legal cuando es necesario, pero honesto en sus propios parámetros de solidaridad, lealtad y una difusa búsqueda de justicia social.
    Pero si la serie viene armando revuelo, más allá de sus indiscutibles méritos artísticos, no es sólo por este personaje que podemos imaginar real, sino por esa articulación que se muestra entre el puntero, un dirigente de base, con los siguientes escalones de la política grande: el intendente, los concejales e incluso los diputados nacionales necesitados de movilizar gente para algún gran acto de mayor escala.
    Pareciera que los creadores del programa hubieran detectado esa mezcla de curiosidad, temor y prejuicio con que la clase media suele mirar los fenómenos políticos surgidos de la informalidad y la pobreza. Expresiones reales, de larga tradición, regidas por una lógica diferente y a veces escandalosa. Pareciera que los creadores hubieran puesto la lupa justamente allí, en esa terreno donde la política mete los pies en el barro.
    Entonces, ¿es así? ¿Así se construye poder político en el territorio bonaerense?, podría preguntarse el espectador que suele otorgarle a la ficción un valor de realidad.
    Sin conflicto no hay historia
    Lo primero que dice el guionista, Mario Segade, es que, por supuesto, sólo se trata de ficción. ¡Cómo no creerle! Es evidente que si un solo barrio del Gran Buenos Aires generara semejante conflictividad todo el tiempo -robos, asesinatos, drogas, violencia, corrupción policial, fraude, prostitución, etcétera- ya habría sido intervenido.
    Sin conflicto no hay historia que contar, y la hipérbole de El puntero responde evidentemente a las necesidades de impacto televisivo y de crear una trama cautivante. Sin embargo, el mismo Segade explica que para nutrir este guión visitó barrios como el del programa, recorrió sus calles de tierra, habló con punteros y militantes "del más variado pelaje" y leyó buena parte de la investigación académica que se ha ocupado del tema. Entre ella se encuentran los trabajos de Javier Auyero, profesor de la Universidad de Texas (Austin) y -gracias a libros como Favores por votos y La política de los pobres- autor de referencia sobre estos temas. También Rodrigo Zarazaga, sacerdote jesuita que hoy cursa un doctorado en Ciencias Políticas de la Universidad de Berkeley.
    Estos dos estudiosos no escriben desde la distancia del académico, sino de una realidad que conocen bien. Auyero aprovecha cada receso de su actividad docente en los EE.UU. para realizar trabajo de campo en el sur del territorio bonaerense. Zarazaga vivió en las zonas más humildes del partido de San Miguel durante 7 años y convivió con referentes barriales.
    Con la jerga del académico y también la del testigo, destierran varios clisés -todos detractores- sobre el trabajo del puntero (incluido el modo en que se los llama, de evidente tono peyorativo). Auyero destaca la "ambivalencia" de estos agentes: "Controlan, dominan, pero también son los únicos agentes del Estado que está ahí, en los territorios más relegados, atendiendo las necesidades de los más desposeídos".
    Zarazaga coincide con Auyero. El puntero está ahí. "Suele pensarse que emerge ante la ausencia del Estado pero en rigor los punteros reciben sus ingresos del Estado y manejan recursos que provienen de allí. Por lo tanto, más que emerger ante la ausencia del Estado son la presencia arbitraria y discrecional de éste", explica el religioso.
    María Matilde Ollier, politóloga y autora de la reciente investigación Atrapada sin salida. Buenos Aires en la política nacional pone el foco en un aspecto que la tira refleja y que ella constata en sus investigaciones de campo: que los jefes barriales obtienen sus recursos del gobierno local y de otros niveles gubernamentales. Además, las disputas entre el "Gitano" y su rival local reflejan bien que no hay "un aparato bonaerense", sino varios aparatos.
    Reconocido y necesario para el Estado, ningún puntero puede subsistir sin el dominio de "su gente", en "su zona", como muestra la ficción del 13. El puntero lleva a cabo una labor cotidiana, un trabajo de hormiga que luego, se espera, repercutirá en las urnas. Auyero explica que la tarea del puntero se basa en una relación de confianza que se construye todos los días: "Los antropólogos hablan de una relación de reciprocidad difusa: el puntero, para ser un exitoso mediador ni siquiera tiene que pedir el voto. Los que están ahí saben a quién votar, que su puntero estuvo ahí, todos los días, mucho antes y mucho después de cada acto eleccionario".
    Así también lo ve Nicolás Ducoté, fundador de la ONG Cippec y hoy volcado a la política. "La ineficiencia del Estado, sobre todo en los conurbanos más importantes, genera una oportunidad para la intermediación entre la política y la gente, y ese lugar de intermediación lo ocupa el puntero, un proveedor de servicios sociales que privatiza una parte de la gestión estatal: el puntero hace favores, facilita trámites, acompaña a los vecinos en sus gestiones", señala. Pero "la contraprestación electoral, es decir el voto, no siempre se da de manera directa. Por lo general, se busca llegar desde el afecto más que desde la exigencia, que puede producir una resistencia".
    "¿Por qué te apurás? La política no es eso; es otra cosa", reprende el intendente Iñíguez (interpretado por Carlos Moreno) al Gitano, luego de que el líder barrial mandara a robar un laboratorio para conseguir remedios para un enfermo, en lugar de esperar la gestión de la municipalidad. Iñíguez camina cómodo por la vía tradicional de la política, por los vericuetos de la burocracia, y debe contener a estos dirigentes barriales que lo presionan con tiempos más inmediatos. La ventaja comparativa de ellos (y su poder para hacerlo quedar mal al intendente frente a los vecinos) no es sólo que están in situ, junto a su gente, sino que además son ejecutivos en la satisfacción de las demandas. Fuera de la ficción, algunos punteros muy poderosos cuentan también con su "estructura partidaria": "Tienen asesores y hasta voceros de prensa", lanza una dirigente barrial que prefiere el anonimato. Y un jefe comunal de un importante distrito del conurbano, que prefiere el resguardo del off the record, agrega: "Yo domino a los punteros. El problema es cuando te dejás sobrepasar. Los intendentes siempre están por encima de él, y cuando no, se desmadra todo. Macri no tiene control en las villas, por eso le pasó lo de Soldati".
    Sin embargo, tal como muestra descarnadamente la ficción de Canal 13, las prácticas informales no se aplican sólo al último eslabón, el puntero, sino que se registran en los siguientes eslabones de la construcción política. Concejales, intendentes, diputados...algunos con intenciones de verdadera vocación pública, otros con el único interés de hacer negocios, pero todos, quien más quien menos, con la lógica del pragmatismo por encima del apego a las normas.
    ¿Es posible para los intendentes hacer política sin punteros? A Fernando Gray, jefe comunal de Esteban Echeverría y ex secretario de Alicia Kirchner en el Ministerio de Desarrollo Social, le gusta presentarse como el intendente que corrió de su distrito a estos dirigentes barriales. "Yo tengo una forma particular de hacer política que me costó enfrentarme con los punteros. Trabajé mucho con los miembros de las ONG en las elecciones para tener nuestros propios fiscales y eso me costó otro enfrentamiento con los punteros", asegura.
    Además, Gray asegura que se puede eludir a esos intermediarios dándole impuslo al "vecino común", una figura poco definida con la que busca diferenciarse de la del puntero.
    Pero, ¿qué distingue entonces a los punteros de la "gente común"? Las aspiraciones y el sueño de abandonar las prácticas informales parecen ser la respuesta, según Gray. El personaje del Gitano Perotti, en contrapartida, sueña con convertirse en intendente. Pero ¿no son estos "vecinos comunes" a los que se refiere Gray punteros en potencia? El jefe comunal dice que no. La realidad parece más compleja. De hecho, muchos intendentes tuvieron sus inicios políticos como punteros y antes de eso habían sido "vecinos comunes". Algunos incluso, llegaron a ser ministros.
    El intendente de San Fernando, Osvaldo Aimieiro, en cambio, confiesa que los punteros de su municipio trabajan en sintonía con él y dice que llamar "punteros" a estos líderes comunitarios es una descalificación que equivale a otra: "los barones del conurbano" cuando se habla de intendentes. Traza un antes y un después del accionar de estos dirigentes barriales, a partir del gobierno de Néstor Kirchner. "Los punteros hoy no manejan ningún plan social, todos están bancarizados, así es imposible que los punteros estén metidos en la asignación de recursos, perdieron poder".
    Sin embargo, esto no parece ser así necesariamente, o no en todos los casos. Como dice un calificado conocedor de la realidad política: "Si en la teoría los planes como la Asignación Universal por Hijo deberían acotar el campo de acción de los punteros -dado que se puede tramitar y cobrar el beneficio sin intermediarios-, la realidad indica que mucha gente en los barrios humildes no sabe que tiene ese derecho, o no sabe cómo gestionarlo. Entonces, una vez más, el puntero vuelve a hacerse necesario."
    Tufillo a vieja política
    Perotti, el puntero de la ficción, más cerca del santo que del demonio, parece encarnar lo mejor del trabajo del puntero, una criatura popular, de origen conservador. Auyero explica que la génesis de estos líderes comunitarios no tiene que ver con el peronismo, sino con los partidos conservadores de comienzos del siglo XX. Este fenómeno de la política trasciende nuestro país y se presenta con sus variantes en varios puntos de América latina.
    Sin embargo, la mala reputación de los punteros no se registra sólo en la clase media. Sus propios vecinos, muchas veces, tienen motivo de queja. Margarita Barrientos, directora del comedor Los Piletones, de Villa Soldati, denunció la "utilización" que hacen algunos punteros de los alimentos que reciben ("aquí hay otros comedores, pero venden la mercadería a almacenes y mercaditos, en vez de cocinar", dispara). Barrientos, ganadora del Premio La Mujer del Año en 1999, fue además una voz calificada durante la toma del Parque Indoamericano, que el año pasado dejó un saldo de tres muertos. En ese momento, denunció la responsabilidad de dos punteros que estaban vinculados con la venta espuria de terrenos.
    ¿Por qué el Estado necesita todavía de estos intermediarios con tufillo a vieja política? Zarazaga propone una respuesta: "La falta de institucionalidad estatal para distribuir en forma ecuánime bienes y servicios públicos otorga la oferta de éstos a los punteros. La dinámica no es fácil de quebrar sobre todo porque beneficia a quienes tendrían más posibilidad de cambiarla".
    Vecinos y líderes. Proveedores y receptores. Testigos y protagonistas. Los punteros juegan un rol activo en la vida política argentina. Son aquellos capaces de encender un reclamo y también de opacar una gestión. Como canta Bomba Estéreo en la cortina musical del programa, en el que el puntero tiene un poder que a veces vela y otras arde: "Fuego, mantenlo prendido, fuego. No lo dejes apagar".

    DESTACADOS

    Julio Chávez
    "Nosotros hacemos ficción"
    "
    "El programa, frente a lo que uno ve, es sumamente light. El rol de puntero existe en la realidad, pero nosotros hacemos una ficción. No es un programa que esté puesto para dar lecciones o tomar partido; para mí, aquí el juez es el arte. El mayor desafío es no idealizar al «Gitano»; no embellecerlo ni afearlo. Me importa humanizarlo y que el tema no se imponga por encima de eso". Julio Chávez, en la piel del Gitano Pablo Aldo Perotti, el puntero.
    Rodrigo de la Serna
    "Ojalá que mi labor pueda ayudar"

    "Está en cada uno, en mí y en el espectador, tomar lo positivo de lo que se cuenta de una realidad social que ocurre. Trabajo con cuestiones sociales. Ojalá que mi labor pueda, en cierto modo, ayudar para posar la mirada de algunos en la situación de marginalidad de tanta gente".
    Rodrigo de la Serna despliega una actuación consagratoria en el personaje de Lombardo. El actor lleva a cabo una fuerte actividad social en Ingeniero Maschwitz, donde vive.
    Mario Segade
    Profesión : guionista y dramaturgo
    Edad : 45 años
    Origen : argentino

    • ¿Cómo te sumergiste en el mundo de los punteros, las villas y la política en los barrios carenciados?

    A mí siempre me interesó el universo de la política. Desde lo personal, siempre me interesaron estos tipos tan poderosos, desde los más grandes hasta los más pequeños. Visité muchas villas, barrios carenciados, comedores. Muchos noteros de radio me ayudaron para lograr los contactos con referentes del más variado pelaje.

    • ¿Cómo es el puntero que construiste para esta ficción?

    Yo construyo un puntero que le convenga al show, que es verosímil, pero no verdadero. El aspecto punteril de la ficción no es central, hay otros más. No es un reality del conurbano; se trata de un puntero posible y también importa mucho su vida privada. Es ficción pura. El Gitano es un personaje apasionado, que llegó a la política con la ilusión de un cambio. Cree que el fin justifica los medios. A veces, es capaz de hacer la vista gorda. Tiene algo de Robin Hood. A él se le opone una figura más intransigente como el personaje dede Gabriela Toscano [pareja de Perotti y empleada de la municipalidad].

    • ¿Qué repercusiones tuvo el programa?

    Miles. Primero, había cierto temor en algunos sectores que pensaron que El puntero venía a ser parte de la pelea del gobierno con el grupo Clarín. Luego se dieron cuenta de que no lo es. Segundo, en las villas y barrios se produce mucho movimiento cada vez que están las filmaciones, quieren participar. Yo trato de ir seguido a las grabaciones. Muchos de los actores que participan en las escenas son gente que vive allí. En tercer lugar, me pasó que con Vulnerables daba charlas en la Facultad de Psicología. Ahora también me llaman para hablar de esta realidad. Yo siempre aclaro: "Es ficción".

    • ¿Tuviste miedo de generar polémica?

    No tengo problema en que se genere polémica. Dejo la sangre en cada capítulo. Tengo mi propia ideología. Creo en la política como herramienta de cambio. Creo en la militancia..